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Empresas fraudulentas falsean viejas escrituras para vender las propiedades

Aunque la estafa se destapó en Tenerife hace años cuando las víctimas, mayoritariamente herederos de emigrantes, supieron que había sido cambiada la titularidad de sus fincas, en la actualidad esta práctica está en auge debido a que sus autores quedan prácticamente impunes.
G. MAESTRE, S/C de Tenerife
13/ene/08 18:33 PM
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Los canarios que tienen propiedades cuya titularidad no se ha cambiado en mucho tiempo o cuyos antepasados emigraron, fundamentalmente a Cuba, y dejaron fincas a sus familias, deben estar en alerta y comprobar que aún continúan siendo sus propietario legales.

Desde hace años, varias empresas fraudulentas se dedican a averiguar en el Registro de la Propiedad aquellas fincas, mayoritariamente rústicas, en las que su titular no ha cambiado en unos 50 años para tratar de hacerse, a través de documentación falsificada, con su propiedad y poder venderla.

Aunque por el momento este tipo de estafas está localizada en la isla de Tenerife, y más concretamente en zonas como Jardina-Las Mercedes, La Orotava, Los Realejos, Los Rodeos, Valle Tabares, Valle Vinagre, Valle Tahodio, Geneto, El Rosario y algún caso en el Sur, no sería de extrañar que afectara a otros lugares.

Pero, ¿cómo saber si lo que consideramos nuestro, realmente lo es? El abogado Gustavo Matos es quien lleva la mayor parte de los litigios relacionados con esta burda estafa y sus indicaciones son claras: "Yo recomiendo a la gente que tenga propiedades a nombre de sus abuelos que hagan comprobaciones y que hagan las gestiones para hacer el cambio de titularidad lo antes posible, y si nunca han estado inscritas que vayan a un abogado y se asesoren, pero que no se fíen de lo que dice el catastro".

Hasta ahora el bufete que dirige este jurista ha llevado unos 15 casos, saldándose todos ellos favorablemente con sentencias que, por lo general, anulan las compraventas pero sin que se haya producido ningún tipo de indemnización ni de condena penal, lo que está favoreciendo que no sólo continúe esta práctica sino que además esté en aumento.

En la mayoría de los casos, estas empresas se dedican a averiguar qué propiedades llevan una media de 50 años sin cambiar de titular, debido en la mayor parte de los casos porque sus legítimos dueños emigraron.

Una vez localizadas se ha dado el caso de se desplazan a los países a los que los antepasados emigraron, frecuentemente a Cuba, y hacen unas escrituras que tienen la apariencia de ser legales pero no que no lo son y que, al pasarlas por el Consulado español y sellarlas valen tanto como una escritura hecha en una notaría española, de manera que van al Registro y cambian la propiedad sin mayor problema.

También hay falsificaciones bastantes burdas que citan leyes que se aprobaron después de la fecha de la escritura; incluso hay casos en los que la persona ni siquiera llegó a irse a Cuba y, sin embargo, los documentos de traspaso de la titularidad son de allí.

Consecuencias nefastas

El mayor riesgo está en que si la empresa consigue inscribir la propiedad a su nombre y logra venderla a un tercero, ése se va a quedar con la propiedad conforme a la Ley y el auténtico propietario no podrá hacer nada porque opera lo que se denomina la Fe Pública Registral.

En este sentido, Gustavo Matos lo ejemplifica con claridad diciendo que "tú me quieres vender tu casa y yo voy al Registro de la Propiedad y compruebo que está a tu nombre. Es decir, actúo conforme a la Ley y veo que todo está correcto, por lo que compro, y si eso es así, no importa que posteriormente se descubra que hay un fraude porque la casa es para mí porque yo he cumplido con lo que la Ley me exige y he consultado documentos públicos que son una garantía; de manera que si la empresa vende la propiedad a un tercero, la familia afectada poco puede hacer para recuperarla y tendrá que conformarse con pedir una indemnización por daños y perjuicios. Sólo podrían recuperarla si demuestran que el que la compró era conocedor de que había irregularidades, entonces no operaría la Fe Pública", señala Matos.

La situación es grave porque incluso podría llegar a darse el caso de que dos socios creen dos empresas, consigan hacer el cambio de titularidad y luego se las venda el uno al otro; tan sólo si se demostrara ante un Tribunal la mala fe con la que operaron podría anularse la operación y reintegrársela a sus legítimos dueños.

Por esto y por el hecho de la impunidad que hay al respecto, se trata de una práctica en boga. Mientras no se comience a condenar es un negocio muy lucrativo", sentencia el jurista.