La Laguna
Adquirir en formato PDF o consultar portada gratis
Adquirir en formato PDF o consultar portada gratis
LO ÚLTIMO:

El practicante de oro

Felipe Hernández de la Rosa ejerció la profesión durante medio siglo en un despacho con sede en la calle de La Carrera y en domicilios particulares. Directivo también de la sociedad del Orfeón La Paz, siempre demostró su buen trato y por ello el ayuntamiento le entregará mañana la Medalla de Oro de la Ciudad.
10/ene/08 22:14
Compartir
Edición impresa .

D. BARBUZANO, La Laguna

El afamado y querido en el municipio practicante Felipe Hernández de la Rosa recibirá mañana, a las 19:00 horas, en el ayuntamiento, la Medalla de Oro de la Ciudad de La Laguna, según acordó en su día el Pleno por haber "dejado un gran recuerdo en todos sus pacientes, por el cariño y la dedicación con la que los trató, en muchas ocasiones de manera desinteresada, y por su intensa labor en la vida social lagunera, como el haber sido directivo del Orfeón La Paz".

Felipe Hernández es un practicante de oro en la historia de La Laguna no sólo porque ejerció su profesión en su pequeño despacho de la calle de La Carrera, sino porque recibirá la máxima distinción de su ciudad natal realizada por afamados joyeros con el citado y noble metal.

Cuando comenzó su trayectoria profesional, las inyecciones que ponía eran para curar las enfermedades de aquella época, que según destacó eran la bronquitis, la pulmonía, las enfermedades venéreas y el reuma.

Al preguntarle por su profesión indicó que "el trabajo como dicen algunos no mata, porque si no ya no existiría". Felipe Hernández trabajó por la mañana, por la tarde, por la noche e, incluso, cuando era necesario dejaba la cama para atender a los enfermos de madrugada. "Lo hice -precisó- por amor a mi profesión y porque de mí dependía la vida de las personas. Fui y sigo siendo un enamorado de mi profesión y mi mejor recompensa es el reconocimiento de mi trabajo por bastantes pacientes que hoy son mis amigos".

Felipe Hernández de La Rosa, conocido como don Felipe El Practicante, ha dedicado toda su vida a esta profesión, procurando, siempre, el bienestar de los enfermos a los que atendía. Nacido en La Laguna en 1919, fue el segundo de ocho hermanos de una familia de San Bartolomé de Geneto y estudió en el colegio Nava La Salle. Comenzó a ejercer como practicante sin título durante la Guerra Civil, en las trincheras, y fue cuando regresó a las Islas, con 28 años de edad, cuando comenzó a estudiar en el antiguo Hospital General la carrera de practicante en Medicina y Cirugía que concluyó en 1949.

Una vez conseguido el título oficial abrió una consulta particular en la calle de La Carrera, que permaneció abierta hasta 1999, cuando Felipe Hernández de la Rosa, a los 80 años, decidió retirarse.

Mientras desarrolló su labor profesional, Hernández de la Rosa dejó en sus pacientes el recuerdo del respeto, amor y dedicación con los que los trató, tanto en la consulta como en los domicilios a los que acudía.

Este popular practicante alternó, además, su trabajo en la consulta privada con el desarrollado en el antiguo Hospital de Dolores, en el centro de salud de la calle San Agustín, en Valle de Guerra, en el aeropuerto de Los Rodeos y en la fábrica de Tabacos Álvaro, convirtiéndose en un personaje querido y respetado por todos.

Felipe Hernández desarrolló también una intensa participación en la vida social lagunera, donde fue directivo del Orfeón La Paz y socio del Ateneo de La Laguna.

Las anécdotas también están presentes en su vida. Al principio se usaban agujas que luego eran hervidas en agua, para utilizarlas de nuevo en sus pacientes. Un día llegaron las jeringuillas desechables y a los primeros enfermos que inyectó medicación, al dejarlas en sus hogares para tirar a la basura, acudían al despacho de Felipe Hernández y la decían: "Don Felipe, aquí tiene su jeringuilla que se le olvidó. No sea tan despistado que no le van a quedar herramientas con las que trabajar".

Este practicante fue amable con sus pacientes tanto mayores como niños, ya que siempre tenía a punto la mejor de las medicinas que administraba como fue su sonrisa y su dosis de esperanza.

 Última hora:

 Últimas galerías:

PUBLICIDAD

Cargando...

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Portada > La Laguna

© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD

eldia.es Dirección web de la noticia: