EFE, Madrid
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, confirmó ayer que el programa electoral del PSOE incluirá una reforma del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) que seguirá "aliviando" a las rentas del trabajo, si bien irá más dirigida a "simplificar" este tributo que a bajarlo.
En su intervención en un desayuno organizado por Nueva Economía Fórum, Zapatero consideró que "no es bueno" que los partidos políticos hagan una "excesiva competición" de ofertas fiscales en época electoral.
Asimismo, recordó que siempre se ha mostrado "favorable" a reducir impuestos, aunque también reconoce el "valor de los mismos en democracia" porque son "garantía de cohesión y vertebración del país". En su opinión, se trata de tener una presión fiscal como la actual, "razonable", que facilite la inversión, "pero ante todo simplificada".
Simplificar los tributos, añadió, supone "tanto ahorro para los ciudadanos y las empresas como una rebaja del tipo impositivo". Ésta es una "tarea pendiente".
Coherencia
Zapatero recordó que en esta legislatura se ha aprobado una reforma fiscal con rebajas del IRPF dirigidas sobre todo a las rentas del trabajo que ha supuesto que dos millones de personas hayan dejado de pagarlo, así como una bajada del impuesto sobre sociedades.
"Nuestra propuesta fiscal parte de la coherencia", señaló el jefe del Ejecutivo, y añadió que "gracias a lo bien" que ha ido la economía en estos años "nadie se atreve a proponer una subida" impositiva.
Insistió en defender la política fiscal "prudente" de esta legislatura, que ha permitido "ahorrar", logrando superávit en cada ejercicio y la reducción de la deuda pública. El superávit de 2007, recordó, será "al menos" igual que el de 2006, del 1,8% del PIB.
El presidente del Gobierno expresó su "total confianza" en el presente y futuro de la economía española y acusó al Partido Popular (PP) de no ser patriótico con su discurso "alarmista" sobre la situación económica. Además, les reclamó unas "gotas de patriotismo" y pidió "prudencia y sensatez" a la hora de analizar las cifras macroeconómicas.
El jefe del Ejecutivo aseguró que ninguna de las "tensiones" actuales de la economía global, como las turbulencias financieras o el aumento del precio del petróleo y las materias primas "procede de la existencia de problemas españoles" y no pueden atribuirse por ello a la gestión del Gobierno.
Igualmente, Zapatero calificó de "aceptable" la herencia económica recibida del PP en 2004, si bien matizó que "no iba más allá de un grado modesto en relación con el capital económico y social que hemos sido capaces de generar".
Así, recordó que cuando el PSOE llegó al Gobierno la economía crecía a un ritmo del 2,9% y 2007 cerrará con un aumento del 3,8%. Incluso apuntó que la tasa de inflación -actualmente en el 4,3%-, se debe ponderar con la inflación media del año pasado, que fue del 2,8%, "la más baja desde 1999".
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