N. VIZOSO, S/C de Tenerife
El mundo de la diversión y la ilusión cerró ayer sus puertas tras 16 días en los que alimentó la imaginación de grandes y, sobre todo, de pequeños. El Parque Infantil de Tenerife (PIT) finalizó ayer su edición 2007 en lo que ha supuesto un nuevo éxito en el número de visitantes y en la organización de este importante y esperado acontecimiento, que no hace sino confirmar la madurez de un evento que se celebra en el recinto ferial de Santa Cruz desde 1989.
Conocedores de que ayer se acababa lo bueno, tanto los niños acompañados de sus padres como los numerosos jóvenes, que dejaron aparcados por un día los regalos que sus majestades los Reyes Magos les habían brindado el pasado domingo, formaron una larga cola en la explanada del recinto antes de que el PIT abriera sus puertas al público por última vez a la hora acostumbrada, las 11 de la mañana.
Para los padres, al ser una jornada festiva, resultó una formidable forma de despedir las vacaciones de Navidad al lado de sus hijos, mientras que los más pequeños despedían entre juegos los dí-as de fiesta y olvidaban durante unas horas la consabida vuelta al cole.
Las atracciones triunfadoras en esta edición entremezclan la veteranía de juegos como el de la tirolina, un seguro de diversión para los más aventureros, con las novedades representadas por el gran hinchable La Tortuga o La mininube, un verdadero descubrimiento para los más pequeños. A ellos hay que añadir el King Loop que, desaparecido del PIT durante algunas ediciones, volvió en 2007 con renovados bríos.
Además, durante estos 16 días se han representado más de 40 actuaciones teatrales con el objetivo de ofrecer auténtica diversión y ocio para todos los públicos, a lo que hay que añadir los espectáculos organizados como actuaciones de diferentes grupos musicales o la visita de componentes de la plantilla del Tenerife Rural de Baloncesto.
Hasta 25 atracciones se presentaron como novedad en esta edición del PIT, que alberga la duda de si batirá la cifra de 64.786 de visitantes que se registró el pasado año, dato que será desvelado dentro de poco tiempo, aunque todo hace presagiar que así ocurrirá un año más.
La zona habitual de los más deportistas, en la planta baja del recinto, también se convirtió en zona de despedida de los numerosos jóvenes que durante estas dos semanas se han convertido en compañeros en deportes como el baloncesto o el voleibol, gracias a los torneos que los propios visitantes celebraban entre ellos para promover una sana y divertida competitividad.
Un año más la organización del PIT ha supuesto un esfuerzo que se ha visto altamente recompensado por la multitud de usuarios que lo han visitado. Todos echarán de menos algún nuevo amigo o aquella atracción que daba algo de miedo, pero en la que no podían dejar de subirse una y otra vez. Hasta el próximo año.
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