EL DÍA, Güímar
La imagen en las calles de las localidades del municipio de Güímar está más dañada desde el domingo pasado. Los residuos de los embalajes de los regalos recibidos por los güimareros con motivo del Día de Reyes han aumentado considerablemente la acumulación de la basura en los contenedores y su entorno, hecho que viene registrándose desde el pasado 29 de diciembre, momento en que los 16 trabajadores de la empresa concesionaria del servicio de recogida en el municipio, FCC, iniciaron una huelga indefinida.
Hoy estaba prevista una manifestación por parte de los empleados de dicha compañía, pero no podrán realizarla porque la Subdelegación de Gobierno no la ha autorizado por no haberla solicitado con el tiempo de antelación reglamentado. Lo que sí harán los trabajadores será entregar al alcalde, Rafael Yanes, las más de 2.500 firmas (podrían superar las 3.000, según otras fuentes) que han recogido durante los últimos días entre la población local y que servirán como muestra de apoyo a sus demandas.
Así lo manifestó Milagros Hernández, secretaria de Actividades Diversas de Comisiones Obreras (CCOO). A través de las mismas demandan la celebración de un pleno extraordinario para que la corporación rescate el servicio dados los incumplimientos del pliego de condiciones en que ha incurrido la concesionaria, según los trabajadores.
Esperando una respuesta
Por su parte, la Alcaldía espera que hoy responda FCC a la propuesta formulada por la corporación de que "adelantaríamos cautelarmente los más de 86.000 euros que los empleados dicen que les adeuda la compañía, lo que estaría condicionado a la realización de una auditoría externa para determinar si la empresa puede o no hacer frente a ese pago en virtud de la aplicación del pliego de condiciones por el que FCC ganó el concurso de adjudicación del servicio". Rafael Yanes explica que si dicha auditoría da la razón a la empresa, que argumenta la imposibilidad de hacer frente a ese coste con lo que recibe del ayuntamiento (en torno a 89.000 euros al mes), ésta no tendría que devolver ese adelanto.
En el caso de que la compañía no acepte lo planteado por la corporación, "en tres días celebraremos un pleno extraordinario y urgente para acordar la rescisión del contrato".
Los trabajadores discrepan con este planteamiento ya que la rescisión obligaría legalmente a FCC a seguir prestando el servicio durante un año y los empleados continuarían vinculados a la empresa durante ese tiempo, periodo que el gobierno local emplearía en decidir, promover y gestionar un nuevo concurso u otra fórmula que se considere para realizar en el futuro la recogida de la basura. Sin embargo, la figura del rescate de la concesión haría que el servicio fuera asumido, incluyendo el pago del personal, por el ayuntamiento.
Con la huelga, los trabajadores demandan el pago de una cantidad que ellos consideran que les corresponde en aplicación de la tabla salarial incluida en el pliego de condiciones por el que FCC comenzó a prestar el servicio el 1 de julio de 2006. Sin embargo, las fuentes consultadas señalan que la compañía aportó otra tabla salarial en su propuesta ganadora del concurso y vincula el pago de los 1.000 euros, aproximadamente, que le corresponderían a cada trabajador en función del pliego de condiciones al trabajo que realicen como horas extraordinarias.
Javier Mederos
En el marco de la polémica política suscitada a raíz de este problema, el portavoz de CC, Javier Mederos, replica a su homólogo del PSC, Carlos Romero, recordándole que "nosotros nos abstuvimos, no votamos en contra, en el Pleno que decidió proponer a FCC el adelanto de dinero porque teníamos otra propuesta que aún hoy es viable, según se constata en los informes municipales, ya que suspender la concesión es posible porque hay un riesgo sobre la salud pública en la situación que se vive en las calles de Güímar".
Mederos entiende, contrariamente al reproche que le hizo Romero, que "la gallardía y la valentía política no se miden aprobando medidas con informes contrarios de Secretaría e Intervención". De hecho, apunta que comprende que la empresa no haya respondido aún a la propuesta de la corporación "porque su aceptación con tales informes negativos podría tener sobre ella alguna consecuencia legal".
Desde CC se insiste en que el gobierno municipal y el alcalde, especialmente, "han retrotraído al municipio a la época en que el PSOE gobernaba aquí, cuando hace unos 20 años a Güímar se le conocía, sobre todo, por ser el pueblo más sucio de Tenerife. Los güimareros no nos merecemos esta improvisación".
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