OLTRA DEBE estar feliz y orgulloso. Ha tardado unos meses en ajustar la materia prima de que dispone a sus ideas, pero lo ha conseguido. El Tenerife del domingo es un equipo competitivo.
La jornada 19 de una Liga de 42 no es el puerto aconsejable para repartir elogios, ni para establecer conclusiones definitivas. No obstante, ante una evolución como la de este Tenerife, merece la pena animarse a confiar, porque este equipo está sustentado sobre unas bases tácticas sólidas. ¡Qué diferencia con los anteriores entrenadores! No sé si todo esto alcanzará para ascender, creo que va muy justito de recursos para mantener un ritmo de ascenso, pero estoy ilusionado con que en año y medio, el Tenerife volverá a Primera.
Sobre la táctica: Oltra ha probado con varias fórmulas. Sus cambios son siempre desde el pivote hacia arriba, pero su idea inicial era poner a jugar al equipo como lo hizo el domingo, y en Anoeta, y ante el Sporting. O sea, con 4-1-4-1. Al principio lo intentó con N'Diayé en la línea de volantes. No funcionó. Era tan antinatural que saltaba a la vista que sobraba uno entre el senegalés y Martínez. La elección que ha hecho ahora, la de Óscar Pérez, le ha encajado de maravilla, porque desde esa "media distancia" Óscar cunde muchísimo en el juego. Mide mejor la distancia para salir a presionar que cuando actuaba de pivote, porque ahora tiene la espalda cubierta, su recorrido hacia el área no es muy largo y, además, ha cogido la confianza que hace mayor a un jugador normal. Junto a Óscar empieza Longás, pero en el desarrollo ofensivo éste es medio centro y el asturiano, media punta. Hay más. La idea de cambiar de banda a Santos y Ayoze, le permite al equipo tocar con ritmo, porque la movilidad de ambos genera espacios.
Hay una idea y está trabajada. Este es un proyecto a tres años y, en su ecuador, va viento en popa.
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