EFE, Bogotá
Cuando el mundo entero esperaba la liberación de Clara Rojas, su hijo Emmanuel y Consuelo González, una carta de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) dirigida al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, anunciaba la suspensión de la entrega y culpaba del fracaso al Gobierno de Colombia por mantener "intensas operaciones militares". El presidente Álvaro Uribe lo rechazó, reveló que se frustró porque las FARC no tenían al niño, quien habría sido entregado en e 2005 a una institución estatal, y ofreció la creación de un corredor desmilitarizado.
Paralelamente, mientras resurgían nuevas divergencias entre ambos mandatarios, los delegados internacionales de siete países, agrupados bajo el anagrama de Cruz Roja Internacional, regresaron a sus hogares con las manos vacías, pero con la esperanza de que en una fecha próxima se darán todas las garantías necesarias para poder concretar la primera liberación unilateral e importante ofrecida por la guerrilla comunista de Manuel Marulanda. Por su parte, Cruz Roja permanecerá en Villavicencio. También los aviones venezolanos.
Las FARC anunciaron el 18 de diciembre la liberación del niño y de las dos mujeres secuestradas en 2002 y 2001. Familiares y otros muchos colombianos se congratularon.
El viernes arrancaba la "operación Emmanuel". Helicópteros, aviones y comisionados internacionales fueron llegando a Villavicencio, esperando por unas "coordenadas" que finalmente no llegaron.
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