EFE, Nairobi
El número de muertos registrados en Kenia desde las elecciones del pasado 27 de diciembre asciende a casi 300, según fuentes policiales, al tiempo que el Gobierno anunció ayer que siguen prohibidas todo tipo de manifestaciones.
El último capítulo sangriento de los enfrentamientos políticos y tribales que están sacudiendo a Kenia se produjo en Eldoret, localidad situada a unos 400 kilómetros al oeste de Nairobi, donde entre 35 y 40 personas, la mayoría mujeres y niños, murieron carbonizados en el interior de una iglesia. Al parecer se trató de un incendio provocado por un grupo de manifestantes, según los medios de comunicación.
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