Los Reyes, el Niño Jesús, el amigo invisible y algunos motivos más de estas fechas señaladas hacen que la Navidad sea la época en la que se disparan las compras en todos los hogares.
"Los regalos forman parte de la esencia de la sociedad desarrollada en la que nos encontramos", manifestó la psicóloga Margarita Vilar, que participó en la mesa de debate de EL DÍA el pasado viernes, junto con Miguel Ángel Sáenz de Miera, padre de cuatro hijos, la segunda de ellos -María- también aportó su opinión en este encuentro. Junto a ellos se encontraban Reyes Casañas, responsable de la tienda de juegos "La Partidita", y José Manuel Ramos, miembro de la Asociación de Jugueteros Canarios (Asojucan) y uno de los propietarios de las jugueterías Ramos Cruz.
Precisamente Ramos fue quien puso de manifiesto que en estas fechas, "desgraciadamente, se vende lo que sale por la tele".
El resto de los participantes en el debate asintieron ante esta afirmación y Miguel Ángel Sáenz de Miera precisó. "La publicidad está ganando al entorno familiar". Indicó que "la batuta" en la elección de los juguetes ya no está en manos de los padres, sino que, lamentablemente, las tendencias las marca la publicidad, "con el agravante de los elevados precios de algunos productos (como los electrónicos) que graban la economía familiar, llegando incluso a hipotecar a la familia en estas fechas".
Un ejemplo gráfico lo puso sobre la mesa María, una adolescente de quince años, quien enumeró sus peticiones a los Reyes: un suéter, unos cascos para el móvil, una tarjeta para el teléfono móvil, además de unos tenis y algunos libros. También dijo que sus tres hermanos querían videojuegos, ropa y dinero.
Seguidamente, su padre tomó la palabra para aclarar que el paquete de regalos, a veces, supera el presupuesto previsto para cada hijo (unos 120 euros), pero María optó por taparse los oídos ante lo que no quería escuchar.
Miguel Ángel aclaró que no por gastar más dinero se transmite más cariño y amor a los niños y, en su opinión, "se puede transmitir mucho más afecto con regalos un poco más sencillos, pero rodeados de la decoración adecuada, como la tradición de colocar los zapatos en la noche de Reyes acompañado por una decoración para ese momento, en definitiva, que se viva en un entorno familiar".
Reyes Casañas explicó que hipotecarse para los Reyes "es un tema cultural, que se va imponiendo en nuestra sociedad, en contra del comportamiento tradicional".
La psicóloga Margarita Vilar añadió que es normal la intención de los padres de querer complacer a sus hijos, "pero, a veces, estos regalos son flor de un día y los progenitores deben tener en cuenta que gusta más el regalo que más ilusión hace y el que se va a recordar con más agrado con el paso del tiempo, para no dejarse llevar sólo por lo que los niños piden influidos por la publicidad".
Reyes Casañas apuntó que el secreto está en buscar un equilibrio, dando a entender que, en ocasiones, los pequeños imitan a sus amigos para no sentirse diferentes.
Ella, como vendedora de juegos de mesa tradicionales, matizó que los regalos deben fomentar la reunión familiar. Manifestó que, afortunadamente, juegos como el parchís sigue en auge, a pesar de no estar entre los juegos electrónicos.
María intervino para señalar que los videojuegos "son para una sola persona y vuelve a la gente más egoísta y más gruñona".
Dijo que en su casa se juega al parchís, y, acto seguido, su padre precisó que en ese juego, todos van "a muerte".
Se caen las previsiones
El representante de Asojucan hizo hincapié en que, a los jugueteros, "las previsiones de compra en estas fechas se les caen, porque ellos adquieren los productos para esta campaña en los meses de abril y mayo".
Dijo que antes, "las reservas de juguetes se hacían, incluso, en agosto, pero ahora esperan a que aparezcan las ofertas en las grandes superficies, que suelen ser en diciembre, para realizar sus compras".
En su opinión, "los padres gastan en lo que el niño pide, que suele ser lo que ven en televisión". Éste es uno de los motivos por los que comienzan a hacer sus compras tan tarde.
Preguntado si otra de las razones puede ser la falta de ahorro de las familias, Ramos respondió de forma negativa.
Por otro lado, todos los tertulianos coincidieron en que este año, no se sabe muy por qué razón, hay más apatía entre la gente.
"El regalo para muchos se ha convertido en un problema, y te hace perder la ilusión", precisó Casañas, quien contempla con estupor en su trabajo cómo "muchas personas que acuden a la tienda ni siquiera te desean Feliz Navidad y te miran con cara inexpresiva al tratar de ayudarlos para elegir un regalo explicándole sus características", tal y como dijo la responsable de la tienda de juegos tradicionales.
"A mí me gusta mucho la Navidad y no me importa trabajar más en estas fechas, que invitan al trato familiar con los clientes", sentenció Casañas. Explicó que esta época es propicia para organizar pequeñas tertulias en los comercios o, simplemente con los vecinos, pero no se siente secundada, algo que consideró extraño en la sociedad canarias, máxime en estas fiestas.
José Manuel Ramos puso sobre la mesa que en las tiendas tradicionales se intenta llevar a cabo una atención más personalizada con los compradores, aunque también nota que la gente no quiere que la molesten, quizás por el mal ejemplo que se contagia de las grandes superficies, donde los clientes se autoabastecen.
Por este motivo, indicó que "muchos de los valores que se quieren divulgar en estas fiestas se han trastocado y sólo se compra por puro consumismo".
María manifestó, sorprendida, tras su experiencia vivida estos días en varias tiendas pequeñas a las que acudió a comprar unos regalos para el amigo invisible, que "los dependientes de estos comercios son más simpáticos y terminan felicitándote la Navidad".
En el transcurso del debate surgió la cuestión sobre la posible violencia que transmiten los videojuegos. Al ser por esta posibilidad, María aseguró que ella no se ve influida por las escenas que ve en la consola, "porque es sólo un juego".
Por el contrario, su padre dijo que observa en sus hijos un lenguaje más agresivo después de pasar un largo rato jugando con escenas de lucha y sangre.
Margarita Vilar aportó, desde el punto de vista psicológico que, lo que se observa se imita, pero, en su opinión, no se deben erradicar estos juegos, sino dosificarlos y, por parte de los padres, compartirlos con sus hijos de forma constructiva.
Una anécdota, cuanto menos curiosa, la vivió la familia Sáenz de Miera en un centro comercial, minutos antes de acudir al debate. El hijo pequeño, de cinco años, eligió como el mejor juguete de la tienda una pelota de llamativos colores.
Ante la sorpresa de que esa pelota se partía en dos partes, el padre preguntó a la dependienta para qué servía. La respuesta lo dejó atónito. El objeto servía para machacar marihuana. Ante esta respuesta, el padre, que iba acompañado de tres menores de edad, le quitó la pelota al pequeño y propuso a la responsable de la tienda que, al menos, la colocara fuera del alcance de los niños.
Texto: Marta S. del Río y Dory Merino. Fotos: Dèsirée Martín y María Pisaca
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