La historia de muchas de las ciudades turísticas -de sol y playa- por excelencia de hoy en día tienen bastante en común. La gran mayoría, fueron en su origen pequeños pueblos de pescadores, para más tarde, y gracias a la bondad de su clima y a las bellezas de sus paisajes, convertirse en verdaderas ciudades turísticas que atraían como un imán a gentes de todos los rincones del mundo. Este es el caso -por ejemplo-, de nuestro Puerto de la Cruz o el de la ciudad de Hurghada, en Egipto.
La ciudad egipcia de Hurghada, más conocida como la Riviera del Mar Rojo, fue fundada a principios del siglo XX; en la actualidad es uno de los destinos turísticos más populares de Egipto. En sus comienzos era un pueblito de pescadores; pero a partir de 1980 y gracias a las inversiones extranjeras, atraídas por las facilidades de construcción, las horas de sol y la belleza de sus fondos marinos -entre otras razones-, hicieron de este pueblo costero una ciudad receptora de turismo. El desarrollo urbano al que fue sometida Hurghada fue tan desordenado que perdió parte de su encanto. La ciudad es un centro internacional de deportes acuáticos. Su población ronda los 35.000 habitantes; cuenta, más o menos, con 110 hoteles y en la mayoría de ellos hay aproximadamente unos 250 empleados, todos hombres. Las mujeres de los trabajadores del turismo por aquellos lares se dedican sólo a las tareas que les son permitidas; su religión pone límites a su libertad laboral. De aquí salen excursiones diarias organizadas hacia la arqueológica Luxor, a 300 km. de distancia, ciudad de templos, santuarios y esfinges, que está situada a orillas del Nilo. Alrededor de 200 guaguas con turistas por día salen en convoy escoltadas por policías o militares para evitar atentados. El trayecto dura cinco horas y sólo hacen una parada antes de llegar a su destino. ¡Qué cosas las del turismo!
Por su parte, nuestra ciudad estrella del turismo, el Puerto de la Cruz, en un principio era un pueblito de pescadores, que fue creciendo al mismo tiempo que su comercio. Allá por 1505, ya existía actividad portuaria en él; fue llamado Puerto de La Orotava en los años que perteneció a este municipio. A principios del siglo XVIII y tras la erupción volcánica que destruyó el puerto de Garachico, el suyo se convirtió en el más activo de la isla. El comercio del azúcar, seguido por el del vino, trajeron a aquel pueblito marinero un gran desarrollo económico y social. A finales del siglo XIX, el turismo se empezó a notar en su economía; esto propició la construcción del primer hotel, el Taoro, y la reforma de casas antiguas para convertirlas igualmente en hoteles. Con el "boom" turístico de los años cincuenta, comenzó, poco a poco, su transformación en ciudad reina del turismo nacional e internacional. Actualmente, tiene una población de más de 30.000 habitantes. Los visitantes se enamoraban a primera vista de su clima y su belleza paisajística; esto les hacia volver una y otra vez a esta bendita y hermosa tierra tinerfeña.
Hoy en día, el Puerto de la Cruz sigue enamorando a propios y extraños, aunque ha perdido un poco de su encanto por diferentes razones; esto es del todo injusto, deberíamos encontrar pronto la solución para que nuestro maravilloso y carismático Puerto de la Cruz vuelva a brillar como en su época más dorada. Treinta y cinco kms. lo separan de Santa Cruz de Tenerife -la Perla del Atlántico-; cuenta con numerosos lugares de interés a visitar. Desde aquí salen excursiones hacia el Parque Nacional del Teide -declarado por la Unesco Patrimonio Natural de la Humanidad-, así como hacia otros puntos de la isla.
"Será el color de tus flores será el azul de tu mar,/ será el verdor de ese valle yo no sé lo que será,/ lo que sí sé es que tú sabes lo que saben los demás,/ que el sólo nombrar tu nombre es sello de calidad,/ Puerto de la Cruz querido tú nos haces suspirar,/ con tus bellezas tan lindas con tus vistas sin igual,/ con tu atardecer de fuego tu horizonte y el volcán,/ con las olas que salpican al besar tu litoral,/ tú, que fuiste referencia del turismo en general,/ aún hoy lo sigues siendo porque, como tú, no hay más".
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