Sucedió el 20 de julio. Ese día tuvimos que cerrar, con carácter de urgencia, el Mercado de La Laguna, uno de los símbolos económicos y sociales de la ciudad, situado a su entrada, en la plaza a la que el Adelantado dio su nombre.
El corazón, el motor comercial del centro histórico. El granero y despensa, la gran superficie del ganadero y agricultor lagunero, tenía que ser desalojada por graves daños en parte de su estructura, que hoy sabemos con seguridad fueron provocados por la obra colindante.
Fueron momentos de gran dolor, de sensaciones encontradas y de tensión, mucha tensión. Toda la que se acumuló durante esas horas y que estallaba cuando tuvimos que comunicar, con un nudo en la garganta, a los comerciantes que la recova tenía que ser clausurada por su propia seguridad y con carácter inmediato.
La Laguna, desde su misma fundación, ha sufrido muchos avatares, bastantes más que otros lugares afortunados que no han rozado la desdicha. Quizá por eso nuestra gente ha crecido a golpe de vicisitudes y es capaz de salir de ellas fortalecida, nunca doblegada, ni en los tiempos más difíciles. Ése es el espíritu de nuestra ciudad.
En menos de 48 horas, los 45.000 kilos salvados de fruta, verdura y productos perecederos fueron trasladados a organizaciones sociales o repartidos, con celeridad, entre las cámaras de Mercocanarias y la cooperativa de Tejina. Se estableció una línea de ayudas urgentes y se movieron todos los hilos de la maquinaria administrativa para que nadie, ninguno de nuestros comerciantes, tuviera que hacer frente a alquileres, pagos de tasas e impuestos.
Fue duro, pero se consiguió hacer en tiempo récord. Más de cien personas trabajando sin descanso, codo con codo, haciendo gala de la solidaridad que caracteriza a esta tierra en los tiempos de crisis.
Sin embargo, todo esto no habría sido posible sin la ayuda de CajaCanarias y la disposición inmediata de esta entidad, que, una vez más, cumplió con los ciudadanos de La Laguna y contribuyó a la consecución del nuevo Mercado que hoy disfrutamos y que los propios comerciantes pidieron. Se aplazaron créditos, se abrieron otras líneas de apoyo económico. La Caja, representada en cada uno de los empleados, estuvo donde siempre está: con los canarios y sus necesidades. Y esta era una necesidad perentoria.
Muchos fueron los días y las noches de desvelos del equipo que presido -lo digo orgullosa-; desde los concejales hasta el personal municipal, que ha estado trabajando estrechamente con las empresas de la isla para que el proyecto de Mercado provisional, ubicado en la plaza del Cristo, bajo el asesoramiento del Instituto de Mercados de Barcelona, la mejor empresa del país para este tipo de proyectos, estuviera listo antes de Navidad. Lo prometimos a nuestros comerciantes y lo cumplimos. No íbamos a fallarles.
Algo más de cuatro meses después de la tragedia que supuso el cierre de la recova, los laguneros disfrutan de un Mercado provisional amplio, el mayor de España de sus características. Dos mil quinientos metros en los que se reparten los puestos con los mejores productos de nuestra tierra.
Unas instalaciones dignas y adecuadas a la materia prima de calidad que se puede adquirir en ella. Un lugar donde los puestos de frutas, verduras, carnes, pescados, víveres, son cómodos y facilitan el trabajo a quienes venden y el acceso a quienes compran.
Un lugar que brilla de manera excepcional en Navidad, época en la que los canarios adornamos nuestras mesas con los mejores frutos de la tierra.
En suma, un mercado en condiciones, con la tecnología más puntera en gestión de mercancías, con los servicios más avanzados que esta ciudad merece.
Transcurridos cuatro meses de aquel amargo trago, puedo decir, aún emocionada por la alegría de quienes tanto sufrieron entonces, que estoy orgullosa de ser lagunera. De nuestra gente y su manera de ser, conciliadora, paciente, tenaz, luchadora. Del trabajo realizado por todos, sin descanso, que ha permitido que hoy vivamos esta realidad en la plaza del Cristo. De todos aquellos que, sintiéndose tan laguneros como nosotros, no han dudado en prestarnos su ayuda. Una vez más, La Laguna ha asumido un reto difícil de manera valiente. Y como siempre, desde hace cinco siglos, lo hemos conseguido entre todos.
A partir de ahora, nuestro reto será trabajar para que el Mercado de La Laguna vuelva a la plaza principal, la plaza del Adelantado. Será un Mercado nuevo, dotado de aparcamientos, de la tecnología y los servicios que demanda una ciudad del siglo XXI, que esperamos poder tener en el plazo de tres años.
Ése es nuestro compromiso y nuestra responsabilidad.
* Alcaldesa de San Cristóbal de
La Laguna
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