O.MARTÍN/H.GONAR, Tfe.
Larry Álvarez, quien ha sido la "mano de hierro" de José Manuel Soria en la dirección del Partido Popular (PP) de Canarias en los últimos seis años, presentó su dimisión como secretario de Organización y Comunicación de esta formación, y como director de la campaña electoral en Canarias a falta de 4 meses para la celebración de las elecciones nacionales, fijadas para el 9 de marzo.
Álvarez, quien hasta el varapalo electoral del pasado mes de mayo formaba tándem con José Manuel Soria, continuará, no obstante, como portavoz en el Cabildo de Gran Canaria.
La gota que colmó el vaso en los desencuentros entre Álvarez y Soria fue la postura que mantuvo el primero en la votación de los presupuestos que se debatieron el pasado jueves en el Cabildo de Gran Canaria. En el transcurso de la sesión, Larry Álvarez manifestó que su partido no iba a votar en contra de las previsiones del equipo de gobierno que dirige el socialistas José Miguel Pérez con el apoyo de Nueva Canarias. Esta decisión fue argumentada por Álvarez como un voto de confianza a "una nueva forma de hacer política en esta Corporación". Fue cuando Álvarez telefoneó a Soria tras la finalización del pleno del pasado jueves, y en donde le trasladó su disconformidad con las posiciones que al r especto estaba tomando su grupo en el Cabildo.
Pero las manifestaciones del que fuera hasta ayer secretario de Organización del PP canario, "número 3" dentro de la estructura del aparato regional, sentaron como una bomba en el núcleo duro de José Manuel Soria por dos motivos. Primero, porque el líder popular entendía que su formación debía mantener una postura frontal ante el PSOE; segundo, por la benevolencia con la que los populares se pronuncian justo en el primer debate de la cuentas regionales que ellos no elaboran.
Soria no es ajeno a la nueva forma de hacer política que ha emprendido el que fuera su vicepresidente en el Cabildo, quien se consolidó como portavoz y número uno en la Corporación insular después de que una moción de censura entre PSOE y Nueva Canaria desbancara al PP y el propio presidente regional del PP se convirtiera en vicepresidente del Ejecutivo autonómico.
Con la marcha de Soria de la Corporación insular, Larry Álvarez ha querido imprimir su impronta, con un tono de oposición conciliador con sus rivales.
La falta de ese empuje en el discurso político le ha afectado en lo personal a José Manuel Soria, quien no entiende cómo su partido no rechazó de forma tajante los presupuestos en el Cabildo grancanario del equipo de gobierno que el arrebató la presidencia.
La postura que defendió Larry Álvarez, sin confiarse a su jefe de filas, fue la "gota de colmó" el vaso en las cada vez más tensas relaciones de este dúo que comenzaron a deteriorarse casi a la par del descalabro electoral con el que zanjó el PP los comicios municipales, insulares y autonómicos del pasado mes de mayo. Entonces, el PP de Soria perdía en su feudo tanto la Alcaldía como la Presidencia del Cabildo.
Esa situación no pareció inmutar al líder de los populares, quien volvió a revalidar su confianza en Larry Álvarez cuando lo designó como negociador "plenipotenciario" por el PP para redactar con José Miguel Barragán, de CC, el pacto de Gobierno regional. Las críticas de más de una Ejecutiva insular se hicieron escuchar entonces, pero Soria no se inmutó, a diferencia de lo ocurrido ahora. El conservador manifestó que se trata de una decisión "congruente", puesto que se ha originado por una serie de discrepancias. El PP regional se quedará sin director de campaña hasta que se celebre la primera reunión de la Ejecutiva regional. El puesto de Álvarez parece reservado a la medida de algún "popular" de Gran Canaria, y algunas fuentes populares apuntan ya ya a Jaime del Busto, hombre de confianza de Soria.
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