EXISTE CONSTANCIA de que la primera vinificación chilena se llevó a cabo en La Serena, por don Francisco Aguirre en 1551. Su yerno, Jufré, plantó vides en la zona del Valle Central en 1554, sin embargo, no fue hasta comienzos del siglo XIX cuando llegó al país una mayor cantidad de variedades viníferas. Silvestre Ochagavía Echazareta sería el pionero en la importación de variedades bordelesas allá por 1851.
El gran aislamiento geográfico del país, condicionado por sus fronteras naturales, el océano Pacífico, el desierto de Atacama, la Patagonia y las nieves perpetuas en la Cordillera de los Andes, ha ayudado enormemente a evitar la implantación de la filoxera, permitiendo conservar el cultivo de la vid, tan dificultoso en otros países.
Tras los excedentes de producción y la crisis de los sesenta, en 1974 se autoriza la plantación de nuevos viñedos; esta situación junto al interés de inversores extranjeros ha favorecido enormemente al progreso de la industria vinícola. La empresa a la que pertenezco, Miguel Torres, adquirió como pionera en 1978 una bodega en la región de Curicó. La experiencia en la vinificación moderna, depósitos de acero, control de temperatura, barricas de roble y viticultura contemporánea, impulsó de manera notable la modernización allí.
Chile cuenta con 55.000 hectáreas de superficie vitícola, entre los paralelos 27º y 39º, latitud sur. Una franja sometida a frías corrientes de Humboldt del Pacífico y las ráfagas heladas del viento andino por el este.
Las principales zonas productoras de vino se dividen en diferentes valles; el Valle del Limarí, una gran cuenca amplia y abierta al mar, con una pendiente pronunciada donde plantar y buena ventilación. Más al norte encontramos interesantes vinos de Syrah en el Valle del Elqui. En la región de Aconcagua, con un clima semidesértico, de abundantes lluvias invernales y veranos calurosos, han dado interesantes vinos de la variedad Syrah. Muy cerca, el Valle de Casablanca está considerado como el gran descubrimiento en la viticultura moderna chilena, encontrando resultados realmente interesantes con uvas como el chardonnay, el sauvignon blanc o el pinot noir.
La próxima semana continuaremos con diferentes regiones y estilos vinícolas chilenos. Existe una versión sobre el nombre del país: que proviene de la palabra "Chilli", que en el lenguaje de los indios altiplánicos (aymará) significa: "donde termina el mundo". Tras visitar la región más austral de Chile, Punta Arenas, y sentir en mi cara el frío patagónico, pensé en que no andaban nada desencaminados estos indios. ¡Feliz Navidad! y por supuesto, ¡Salud!
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