COLPISA, Kiev
Pese a las fuertes presiones de algunos poderes fácticos teledirigidos desde Moscú y a las tensiones dentro de la propia coalición, Julia Timoshenko, la heroína de la marea naranja que inundó las calles de Kiev a finales de 2004, vuelve a ser primera ministra. La Rada, el Parlamento unicameral ucraniano, la ratificó ayer en el cargo con el número de votos justo, 226 sobre un total de 450 escaños.
Una semana antes, la votación no alcanzó el número mínimo necesario. Fue debido a un fallo en el sistema electrónico del tablero. Por eso, los legisladores votaron ayer a mano alzada. La coalición "naranja" está constituida por 156 diputados del Bloque de Timoshenko y 72 del partido Nuestra Ucrania, el del presidente Yushenko. Timoshenko no logró los 228 votos previstos por culpa de dos diputados de Yushenko. Uno se abstuvo y el otro no acudió al hemiciclo por estar hospitalizado.
Timoshenko presentó ya a los nuevos ministros, salvo al de Defensa y Exteriores, cuyos nombramientos son prerrogativa del presidente, y se dispone a poner en práctica su programa anticorrupción. Se propone además acelerar la integración de Ucrania en la UE y lograr el ingreso en la OTAN. Sus planes no gustan nada en Rusia, pero deberá intentar apaciguar las iras del Kremlin a fin de evitar sorpresas desagradables con los suministros de energía.
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