EL ALCALDE de Santa Cruz de Tenerife, Miguel Zerolo, anunció, cuando presentó los Planes de Embellecimiento y Mejora de los barrios de la capital, su disposición a vender o hipotecar hasta el último cuadro del ayuntamiento si eso le permitía garantizar la misma calidad de vida tanto a los vecinos de la zona centro como de la periferia de la capital. Ése fue el motivo que llevó al grupo de gobierno a redactar en el pasado mandato unos proyectos que no querían ser un mero lavado de cara, según se dijo. El objetivo era "entrar a saco" y dotar de nuevas infraestructuras, ya fueran sociales, culturales o deportivas, los diferentes núcleos poblacionales.
Con el paso de los meses, los vecinos de los barrios más alejados del centro de Santa Cruz han denunciado de forma pública que los anunciados planes de mejora no cumplen sus expectativas. En unos casos tardan en terminar de ejecutarse; en otros, no vienen a satisfacer las demandas de los residentes.
Desde el Ayuntamiento de Santa Cruz también se "vendió" a bombo y platillo que el gran objetivo era que cada barrio disfrutara de la misma calidad de vida que disfrutan los residentes del centro.
En las últimas semanas, los vecinos han trasladado su malestar por ver cómo las flores de Pascua adornan las céntricas calles de Santa Cruz mientras las malas hierbas se adueñan de otras ramblas y paseos que, sin estar junto a la plaza de España, no son menos importantes para quienes tienen su domicilio en las proximidades de Príncipes de España, en Ofra, o Las Hespérides, en el Suroeste, entre otros lugares de referencia.
La Navidad es un momento ideal para aprovechar y "desplazar" el centro a los barrios, equiparando la calidad de vida de todos los chicharreros. A la espera de que sean una realidad los centros dotacionales que se construirán en centralidades que prevé el nuevo Plan General de Ordenación, el equipo de gobierno tiene una oportunidad para no sólo colocar flores y plantas en los parterres, sino también colgar iluminación alegórica a la fiesta, aderezando todo con una amplia programación de actos conmemorativos. Se trata de no marginar a los barrios ni tampoco relegarlos a que sólo disfruten de diciembre a diciembre. Por eso, la Navidad puede ser una buena oportunidad para comenzar con esa nueva estrategia. Ahora bien, no es menos cierta la complejidad que supone colocar flores y luz navideña en algunas zonas y barrios del Suroeste o Anaga, distritos que son parte esencial de Santa Cruz. El gran reto es cómo colocar esa decoración donde ni siquiera hay asfalto o fluido eléctrico. Otra Navidad es posible.
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