LOS RESULTADOS obtenidos por el Tenerife Rural en las últimas jornadas, no dan para mucho margen de error. Las dudas que ha vuelto a generar el equipo tienen a la entidad sumida en nuevas preocupaciones, más por el descrédito mediático que está provocando la situación que por el peligro de no alcanzar los objetivos marcados, de los que aún se está bastante cerca.
Pero tampoco la competición da tregua. La recuperación de buenas sensaciones se tiene que ir alternando con la obligación del resultado. Quedan dos compromisos para luego tener un pequeño respiro con motivo del descanso navideño, y estos dos encuentros cobran vital relevancia.
El primero, el de esta noche, mide a los de Rafa Sanz frente a un Palma Aqua Mágica que está dando peores sensaciones de las esperadas. Pero ahí radica la dificultad. Pararse a pensar en el lugar que ocupan en la clasificación puede distraer a cualquiera. Tienen equipo para un rendimiento mayor. Confeccionaron una plantilla sin disimular sus pretensiones de ascenso a liga ACB. Ahora parecen más un equipo que trata de huir del fracaso del descenso. Van a despertar. A buen seguro que la pelea por puestos altos se les ha quedado algo lejana pero, cuando menos, tienen la exigencia de colarse entre los nueve primeros para soñar, en un play off, con arreglar la temporada.
Lou Roe es su jugador franquicia, pero tener alrededor a Pacreu, Puyada, Balmón o Jackson, le convierten en algo más que el peligro de un solo jugador.
No obstante nada puede servir de excusa para que el Tenerife no gane hoy. Menospreciar al rival no entra en las cábalas de un equipo que está en crisis pero es que tampoco hay posibilidad de justificar un resultado en función del equipo que tengas enfrente. Hoy hay mucho en juego.
Urge reconducir la ilusión de los seguidores. Y no hay otra receta que la victoria y además tratando de recuperar presencia en la competición. No ganar o hacerlo con prestaciones similares a las del último partido en casa, seguiría alimentando las sensaciones de otra temporada en tierra de nadie. Hay que empezar a exigir, y la respuesta tiene que aparecer desde la faceta deportiva. Deben asumirlo. Les toca a ellos.
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