LARA CARRASCOSA, Tenerife
De tan altos que son sus cabezas rozaban con los adornos que colgaban del techo. Los jugadores del Club de Baloncesto Tenerife Rural visitaron ayer a los niños ingresados en el Hospital Universitario de Canarias (HUC). Para cada menor llevaban un regalo, aunque el mejor presente se lo llevaban los jugadores al ver sonreír a los pequeños.
Ayer fue una jornada en la que no faltó les faltó de nada a los niños ingresados en el HUC. Visita de los jugadores de baloncesto, inauguración del belén y actuación musical incluida.
Los jugadores del Tenerife Rural pasearon por la planta de Pediatría del HUC repartiendo regalos, autógrafos y besos a los niños en que ella se encontraban.
Pedro Llompart, uno de los jugadores, opinó que era "una iniciativa fantástica", porque a los niños "les hace mucha ilusión y a nosotros también". Lompart subrayó lo importante que era para ellos "ver la cara que les queda". "Siempre es bueno verlos sonreír", añadió.
Sonrisas hubo, pero casi siempre tímidas. Los niños no sabían muy bien qué hacer ante ese despliegue de gente que entraba y salía de las habitaciones con regalos. La pequeña Ana, de cuatro años, no soltaba una sonrisa, por mucho que su madre le conminara: "Ana, sonríe un poco. Ay, Jesús, m'hija...". El que no tuvo problema fue su compañero de cama, Juan Pablo, también de cuatro años, que mostró una amplia sonrisa cuando abrió el regalo y vio un camión lleno de coches.
Marcos y Sergio, de siete y once años, dejaron de hablar entre ellos y se quedaron algo cortados cuando entró Gimer Lewis. "Agáchate un poquito", le pidió el fotógrafo, mientras la madre de Marcos no podía contener un "¡Pero qué grande es...!"
Muy modosos, estos dos niños sonrieron a cámara, dieron las gracias, hasta que se quedaron de nuevo solos con sus familias. "¡¡Ñoss, Sergio, mira que pasada!!". Marcos mostraba entusiasmado su dinosaurio "que tira cosas" a su compañero de habitación. A Sergio le han operado de la rodilla y a Marcos del tracto urinario. Ambos están bien y, según sus familias, hicieron buenas migas desde el primer momento. "Coinciden en todo, tienen los mismos gustos", comentaban. Un alivio para los chavales y para los que les acompañan, que ven cómo les pasa el tiempo más rápido y entretenidos en compañía.
Los jugadores de baloncesto siguieron su recorrido por el hospital, visitando a los niños ingresados en la Unidad de Cuidados Intensivos y las Urgencias, pero esta vez fuera de los objetivos de las cámaras, dada la delicada salud de los pacientes ingresados en estas dos áreas del HUC.
También ayer se inauguró el belén del HUC, al que no le falta detalle. Tiene incluso un río y un molino en movimiento siempre que es de día. Cuando anochece en el belén (cada cinco minutos, más o menos), el molino para su actividad y aparecen las estrellas que guiaron a los Reyes Magos al portal de Belén.
Después, sobre las 13:30 horas de ayer, el timplista Benito Cabrera, acompañado del Cuarteto Capriccio. Juntos interpretaron varios villancicos y Cabrera dijo unas palabras para felicitar las Navidades a los pequeños y para reiterar su compromiso de acudir todos los años en estas fiestas para amenizarles.
Por último, la enfermera Concepción Rodríguez, la encargada del Belén del HUC, leyó un cuento a los niños.
Fue una mañana de lo más completa y casi se diría que un poco estresante, al menos para los que organizaban los actos. Pero los menores ingresados lo agradecieron. En un sitio donde pasan pocas cosas que no tengan relación con la medicina, no está mal un poco de follón de vez en cuando.
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