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Un renacentista en la corte de Melchior

Luiggi Stinga ha sido el encargado de llevar a cabo el tradicional belén del Cabildo de Tenerife. Napolitano de nacimiento, pero radicado en la Isla desde hace más de 15 años, es la segunda vez que se hace cargo de este prestigioso encargo.
9/dic/07 01:30
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N. VIZOSO, S/C de Tenerife

El tradicional belén del Cabildo de Tenerife, inaugurado el pasado martes y que se podrá visitar hasta el próximo seis de enero, tiene este año como leit motiv la declaración de las Cañadas del Teide como Patrimonio Mundial de la UNESCO y como principal artífice de que esta Navidad el portal sea más tinerfeño que nunca al artista napolitano, radicado en la Isla desde hace más de quince años, Luiggi Stinga.

Este decorador y escenógrafo que se autodefine como "renacentista" debido a las múltiples inquietudes artísticas que posee se niega a que lo definan como belenista, "es como si a un cocinero lo llamaran tortillista porque hace tortillas", comenta con cierta sorna.

Llegó a la Isla gracias a una beca de intercambio de Bellas Artes y aquí se quedó, compaginando estudios con trabajo. "Ya trabajaba desde muy joven, mi padre también era pintor y es un poco tradición de familia", explica Stinga.

En cuanto al encargo del Cabildo, es el segundo belén que hace para la Corporación insular tras el del año 2000. "Juan de la Cruz, coordinador de los trabajos, me llamó para ver si estaba disponible y si me interesaba. El primero fue hace siete años con un desarrollo vertical según la tradición napolitana y con decorados muy altos para dar sensación de suntuosidad. Estuvo ambientado en la zona de Anaga, algo que fue elegido por mí", declara este enamorado de los montes de la Isla.

El motivo del Teide ya le vino impuesto y supuso una gran responsabilidad. "Es un tema difícil porque tiene que dar la sensación del tamaño de la Cañadas que además es un entorno que todos conocen. No es lo mismo hacer cuatro casitas que hacer unas rocas de esa envergadura. Se debe dar la sensación de amplitud, difícil de conseguir en un espacio reducido pero que he logrado gracias a mis conocimientos de la escenografía del teatro", explica el decorador y escenógrafo. En efecto, el belén de este año se constituye como un decorado teatral con diferentes planos de profundidad incentivados por los juegos de escalas y colores.

La experiencia de este artista de procedencia italiana le ha llevado a manejar la imagen, la forma, el color y la diversidad de materiales con una maestría difícil de igualar. El listón se lo pone cada vez más alto "quiero ser un artista renacentista, hacer un poco de todo, como Leonardo o Miguel Ángel".

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