ME DA LA IMPRESIÓN de que el proyecto de los trenes al sur y al norte de Tenerife va a quedarse en eso: en proyecto. Hay ideas encontradas en la política insular en torno al tema, y cuando sucede eso, ya se sabe, el que paga el pato es el pueblo. Seguramente, el asunto de los atascos en las vías principales insulares seguirá produciéndose "in eternum". De momento, el Tribunal Superior de Justicia de Canarias ha suspendido de forma cautelar la ejecución del plan del tren del sur, que había sido aprobado en el pleno del Cabildo Insular de fecha 27 de abril pasado.
La aprobación del citado plan fue impugnada por los ecologistas al saltarse un trámite la corporación insular, y si fue así, está bien impugnada y hay que llamar la atención a los técnicos que debieron advertir de dicho fallo. En lo que no están todos de acuerdo es en que hay que desechar el proyecto y solucionarlo a base de unas guaguas más. Todo lo que se hace queda ahí, y, además, se trata de que lo construya el Estado. Y, como dicen algunos, si en un principio cuesta un dinero -aquí corren los millones como si fueran cáscaras de lapas-, a la larga sale barato; lo que sucederá igualmente con el tranvía, al que casi todos, menos Ricardo Melchior, se oponían, cosa que, por otra parte, le ha otorgado un aval de político con visión al presidente de la corporación insular.
Bien, por lo tanto, que, como dice la mayoría de la gente, se respete la sentencia de la Justicia y se efectúe el trámite que falta, pero que el proyecto siga adelante. porque, a juicio de mucha gente, es la mejor solución que se podría dar al problema en que están empantanadas las dos vías más importantes de la Isla.
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