LOS COMIENZOS de la vitivinicultura en Argentina se remontan a la época de la colonización.
A mediados del siglo XVI, los conquistadores llevaron a Cuzco (Perú) las primeras plantas de vid de la especie vitis vinífera, ideales para la elaboración de vinos. Desde allí fueron trasladadas a Chile en 1551 y posteriormente introducidas en Argentina.
Hacia 1700, cuando comienzan las transacciones de tierras, las fincas se cotizaban de acuerdo con la cantidad de vides que contenían y con su cercanía a la plaza principal.
Actualmente existen unas 200.000 hectáreas de viñedo plantadas entre los paralelos 22º y 42º latitud sur, extendiéndose al pie de la Cordillera de los Andes a lo largo de 2400 Km.
Argentina se posiciona como el quinto país productor de vinos y el sexto a nivel mundial en su consumo.
Los aspectos más destacables son los diferentes tipos de suelo junto con la combinación de clima y variedades de uva. La imponente Cordillera de Los Andes marca unas condiciones realmente especiales para el cultivo de la vid, diferenciando tres grandes zonas: norte, central y sur.
Zona Norte.- Salta, con una superficie de 2500 ha de viñedos, se trata de la región productora más al norte del país, allí se encuentran los Valles de Calchaquíes, a 1.500 m sobre el nivel del mar, su posición en la latitud 25º sur, conforman unas condiciones ideales para su principal variedad, la Torrontés.
La Rioja, sus plantaciones se encuentran entre los 900 y 400 m (s n d m), en la denominación de origen Valles de Famatina-Torrontés Riojano. Sus cepas ocupan un territorio de 7.460 ha.
Catamarca, sus 1.817 ha de viñedo se desarrollan bajo la influencia de un clima desértico con gran amplitud térmica entre el día y la noche, lo que aporta un desarrollo aromático muy interesante. Los cultivos necesitan el apoyo de un sistema de riego por goteo.
Zona Central.- Mendoza, es la zona más importante en cuanto a superficie de viñedo, 140.100 ha. La provincia de Mendoza ha sido históricamente la principal zona vinícola de Argentina, a su vez primer productor de vinos de América del sur. Veranos calurosos y secos, inviernos cortos y fríos con lluvias escasas. La amplitud térmica es marcada, lo que favorece la maduración equilibrada de las uvas. Seguiremos el recorrido la próxima semana.
¡Salud!
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