COLPISA, París
Recién llegado de China, donde le pilló el rebrote de violencia urbana en los arrabales de París, Nicolas Sarkozy terminó de sofocar un incendio social que amenazaba con propagarse como un reguero de pólvora por los guetos étnicos de Francia. Pero las brasas aún perduran, rescoldos de los suburbios en llamas del otoño de 2005, y las autoridades mantienen el despliegue de un millar de policías, unidades de élite y helicópteros con proyectores de luz que permitieron por fin conciliar el sueño a los habitantes de seis barriadas conflictivas de la periferia norte de París tras dos noches de disturbios, incluidos disparos con armas de caza contra los agentes.
La noche del martes al miércoles se quemaron 32 coches en Villiers le Bel, el barrio de las pesadillas desde que Moshin Sehhouli, de 15 años, y Lakamy Samoura, de 16, se mataran el domingo al estrellarse la moto en la que circulaban sin casco contra un coche patrulla. Sus 30.000 habitantes tocan ahora a cerca de 30 vecinos por policía. Será así "mientras sea necesario", indicó la ministra del Interior, Michèle Alliot Marie.
La gestión de la crisis por su sucesora en el puesto de "primer gendarme" de Francia enfureció a Sarkozy, que la criticó con duras palabras en una reunión previa al Consejo de Ministros. El ministro del Interior durante el incendio suburbial de 2005 tomó las riendas del conflicto nada más bajar del avión que le trajo de Pekín y multiplicó las visitas, reuniones, audiencias, iniciativas y declaraciones con una doble intención de reafirmar la autoridad del Estado y mostrar el rostro humano de las instituciones.
"No es edad para morir"
"No es una edad para morir", subrayó compasivo el presidente por boca del portavoz del Gobierno, Laurent Wauquiez, en alusión a los adolescentes fallecidos, que serán enterrados en sus países de origen: Marruecos y Senegal. En una audiencia en el Elíseo, el presidente "manifestó su simpatía y presentó sus condolencias a los parientes de las víctimas", relato Jean Pierre Mignard, abogado de las familias. Les anunció la apertura de una instrucción judicial sobre las circunstancias del drama, como reclamaban, una "decisión justa" y "un gesto de apaciguamiento" que "deseamos sea comprendido en todas partes para que vuelvan la paz, la calma y la tranquilidad", añadió el letrado de las familias.
Conforme a la promesa presidencial, la Fiscalía de Pontoise in-coó un sumario por homicidios involuntarios que encomendó a la jueza de instrucción Magali Tabareau. En paralelo, el Ministerio Público abrió una investigación preliminar por "tentativa de homicidio voluntario" al comisario gravemente herido cuando intentó dialogar al iniciarse las algaradas, y diligencias previas por los numerosos disparos con armas de fuego a las fuerzas del orden, que han registrado más de cien bajas.
Previamente, Sarkozy visitó en el hospital a varios policías y bomberos heridos en los disturbios, a quienes prometió que pondría los medios necesarios para detener a sus agresores. "Quienes asumen la responsabilidad de disparar sobre funcionarios serán juzgados por la Sala de lo Criminal.
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