QUERIDAS MANIFESTANTAS y huelguistos: mientras algunas/os de ustedes han sonreído por la ironía de mi anterior artículo, otros se han enfadado bastante porque en él decía que la manifestación más efectiva era aquella en la que "la pared pintarrajeada fuera la de un ayuntamiento; el contenedor quemado el de un cabildo; la cerradura con silicona la del Parlamento, y que los que deberían perder el avión y el dinero eran el delegado del Gobierno y el subdelegado". Continuaba con que a tal evento no irían ni los organizadores, porque podrían perder su empleo o el asiento en el sindicato, y que el único que acudiría sería yo. Finalizaba diciéndole al asombrado lector que entendieran mi ironía porque este servidor de ustedes en su vida ha roto un palillo de dientes.
En lo de las huelgas, les dije también que a mí me gustan a la "japonesa", consistentes éstas en que trabajadores y empleados peguen a trabajar como locos para que la producción aumente de tal forma que el desconcertado patrón no sepa qué hacer con el sobrante. Y es que lo triste del "parón" son las irrecuperables horas perdidas en asuntos sociales de transporte, recogida de basuras, etc.; no digamos ya en la sanidad o la enseñanza. Porque, miren ustedes, solamente en lo menos caro, me pregunto: ¿cuántos millones de euros se habrá gastado el Gobierno y/o cada una de las autonomías en pagas extras a policías locales, seguridad privada, Fuerzas de Orden Público o de Seguridad del Estado? Todo eso para que, pasado un tiempo más o menos largo, las partes lleguen a un feliz acuerdo, y aquí no ha pasado nada? Es un decir, porque ha pasado y mucho.
Mucho y gordo es el otro gran gasto nacional, público o privado, y ahora chic en todita España: los guardaespaldas y los escoltas. Servicio de moda que, dicho sea de paso, se debe a la falta de autoridad y dejación de la Justicia en la delincuencia habitual y en el terrorismo, que parece que se ha institucionalizado en este país. Difícil cometido el de estos hombres y mujeres a los que vaya por delante mi respeto por su trabajo de riesgo y peligrosidad pero, precisamente por eso; caro, ¡muy caro!
Y es que, además de los reyes, jefes de estado, presidentes de gobierno y jeques, ahora cualquier chiquilicuatre dispone de uno o dos "acompañantes". Son los políticos, alcaldes, concejales y hasta a más bajo nivel. Grave problema económico porque, aparte de la cursilada, ganas de figurar y el elevado coste? les cuento algo peor todavía.
Lo peor es que, según se me chivan, muchos de los "altos mandos" de esta seguridad personal son muy serviles con las autoridades a proteger. No calculan ni miden el personal y medios a utilizar en la misión, sino que lo engordan para "asegurar la seguridad" (no es redundancia) al máximo y que no les pase nada al protegido ni a él. Y es que hay que tener lo que se llama amor a la responsabilidad y saber asumir el riesgo, es decir: buscar el equilibrio en la fuerza. Pero peor todavía, me vuelven a decir, es el jefe pelota que se desvive en demasía, y para "salvar" a su protegido? y no perder su puesto, monta a su alrededor todo un ejército de guardaespaldas. Con estas formas de actuar, es fácil deducir que se exprime a todo el conjunto policial -desde el seguritas privado al comando especial de la Guardia Civil- imponiéndoles horarios y turnos exagerados que merman el necesario descanso, triplican el esfuerzo y, claro está, quintuplican el gasto.
Como ejemplo reciente de este exceso, no de celo, sino del exagerado acopio de personal y medios, les recuerdo lo que nos decía muy ufano y a manera de justificación el ministro de Interior, Rubalcaba: "Las FSE han estado en alerta máxima antes, en y después de cada uno de los atentados". Y yo me pregunto: ¿y el necesario descanso físico y, sobre todo, anímico de ese conjunto policial dónde está?
En fin, querido contribuyente, aquí me paro para recordarles los dos motivos de estos dos artículos con estos dos problemas: el moral y el económico. A) Si un derecho constitucional son las huelgas y las manifestaciones, más constitucional derecho es el de nuestros hijos a recibir "su" enseñanza sin faltar ni un día a clase profesores y alumnos y el de nuestros enfermos a "su" sanidad sin dejar de ser atendidos ni un solo día. B) Si las manifestaciones son caras, las huelgas carísimas, y ahora añadimos a diario, día y noche, durante las 24 horas, este ejército de escoltas y guardaespaldas repartidos por todo el país, ¿qué gobierno serio puede soportar ese gasto? Éste: el del Partido Socialista Obrero Español.
Y es que? zapatero a tus tacones.
* Escolta de mí mismo
y mal pagado
Cuando un sondeo señala un empate más o menos técnico entre dos fuerzas políticas -como señala el barómetro del CIS elaborado a finales de octubre- debe deducirse que la larga campaña preelectoral que atravesamos no ha llegado aún hasta los últimos rincones de la sociedad donde el abstencionismo o la duda metódica se refugian. Pero si otra empresa demoscópica, en este caso Opina, refleja en su último pulsómetro, difundido por la cadena SER, que el PSOE aventaja al PP en siete puntos de voto decidido, ya puede hablarse de una tendencia clara, aunque ni mucho menos definitiva pues quedan todavía más de tres meses hasta el 9 de marzo y pueden cambiar varias veces de nivel los platillos de la balanza.
Pero 7 puntos es una distancia considerable, y más en esta legislatura, durante la que ni el PSOE había logrado despegarse claramente del PP, ni éste perder un solo milímetro de su suelo electoral. En el sondeo de Opina parecen haber influido los actos preelectorales celebrados en el fin de semana, entre los cuales tal vez haya sido el de la proclamación de Zapatero como cabeza de cartel para la elecciones generales el más coloreado por los medios informativos. Pero este pulsómetro registra también la fría recepción por el electorado de la reforma del IRPF adelantada por Rajoy, impuesto del se verían liberados pensionistas y mileuristas con ingresos inferiores a 16.000 euros al año. Esa propuesta 'popular' no ha alcanzado ni mucho menos la rentabilidad que se esperaba en Génova 13, tal vez no haber ido acompaña o envuelta en una serie medidas programáticas adaptables al pesimismo económico que algunos analistas anticipan.
Esos 7 puntos de distancia situarían hoy al PSOE, si se hubieran celebrado ayer las elecciones, al borde de la mayoría absoluta o con un número suficiente de diputados para gobernar con apoyos variables, según el asunto a votar, incluido el de la investidura. Y esa suficiencia parlamentaria es la que pidió ZP en el mitin de su proclamación, celebrado en Fuenlabrada, uno de los enclaves socialistas del Sur madrileño. Si el PSOE lograse una mayoría suficiente, aunque no absoluta, para no tener que pagar a precio a veces desmedido apoyos de los nacionalismos, la crispación política, piensa Zapatero, se iría diluyendo, pues ni no diera resultado en marzo del 2008, por qué iba a darlo en el 2012. Y la iracundia de los núcleos sociales que han venido poblando las calles más céntricas para manifestarse contra el Gobierno, especialmente por su laicismo y una supuesta debilidad con ETA durante su tregua, iría disminuyendo, dado la escasa rentabilidad electoral del empecinamiento.
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