EL CONGRESO de los Diputados ha aprobado esta semana una proposición no de ley -y, por lo tanto, no obliga a nada- para que el Gobierno de la nación incluya los dos proyectos de tren en Tenerife en el plan nacional que sufraga este medio de transporte. La idea la presentó un diputado tinerfeño del PP y salió adelante porque votaron a favor los grupos que habitualmente apoyan al PSOE, excepto Izquierda Unida, que se abstuvo, y los propios socialistas, que votaron en contra. Éstos argumentaron su negativa en que, puesto que Canarias tiene transferidas las competencias sobre ferrocarriles, es la Comunidad autónoma la que tiene que presentar un proyecto concreto para que el Estado pueda financiarlo después.
En todo caso, una cosas no quita la otra. Es decir, si existen estudios que demuestran la necesidad que tiene Tenerife de descongestionar sus carreteras por medio de un transporte público guiado y las administraciones públicas se han manifestado a favor del mismo, ¿no es suficiente aval para tener esta petición en cuenta a la hora de presupuestar la extensión y modernización de las líneas férreas de toda España?
Sin olvidar que algo de razón no le falta a los socialistas, porque aquí hay mucho incapaz a la hora de sacar adelante los proyectos que encuentran algún tipo de oposición popular, y a veces dicen que han hecho lo que en realidad está sin hacer -recuérdese la reciente queja del alcalde de Guía de Isora a propósito del cierre del anillo insular de carreteras-, lo cierto es que este Archipiélago tiene derecho a participar en las enormes inversiones que se están haciendo en materia ferroviaria en la Península. Ahí están la extensión del AVE, carísima, en parte por la mala planificación, y la dotación de trenes de cercanías a tantas poblaciones. Es, por tanto, cuestión de voluntad, y no tanto de las formas, que el Gobierno de Madrid acceda a financiar -suponemos que no en su totalidad- el coste de dos líneas de tren para Tenerife, una para el Norte y otra para el Sur.
Y esperemos que no monten los de enfrente el mismo jaleo que cuando se consiguieron los diez millones de euros del Estado para el tranvía, que querían repartirlos. Las Palmas ya dispone de una buena red de carreteras y circunvalaciones que les regalaron los anteriores Gobiernos autónomos y los propios tinerfeños. Además, en una isla de ese tamaño, apenas mayor que La Gomera, no querrán un tren... Porque, de ser así, correría el riesgo de salirse de la isla a poco que acelerase.
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