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Un ex portavoz de la Casa Blanca implica a Bush en el "caso Plame"

La editorial de Scott McClellan, hombre de confianza de Bush, publica un extracto de su próximo libro, donde acusa al presidente y sus asesores de pasarle información falsa para dársela a la prensa en el caso de la espía Valerie Plame.
22/nov/07 09:47
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COLPISA, Nueva York

Hasta el lunes Scott McClellan era uno de los leales de Bush. Un viejo colaborador de su círculo de Texas que había ejercido de portavoz en la Casa Blanca. Pero ese margen de confianza se acabó cuando su editorial publicó un extracto de su próximo libro, en el que acusa al presidente y sus principales asesores de pasarle información falsa para dar a la prensa en el caso de la espía Valerie Plame.

En otoño de 2003, un nuevo escándalo explotaba en la Casa Blanca. Los principales asesores del presidente George W. Bush y el vicepresidente Dick Cheney -Karl Rove y Lewis Scooter Lobby- eran acusados de haber filtrado la identidad de una bella espía de la CIA como venganza por la posición que su marido, un ex embajador, había tomado en los meses previos a la invasión de Irak.

Joseph Wilson, encargado de investigar las sospechas de que Sadam Husein estaba importando uranio enriquecido de Niger, había acusado públicamente al gobierno de Bush de manipular los informes de inteligencia para justificar la invasión de Irak, como luego se ha demostrado. Todo el mundo sabía que en la Casa Blanca de Bush "Roma no paga traidores", así que la venganza no parecía descabellada. MaClellan, que iba a ser acribillado por la prensa, decidió preguntarles directamente antes de subir al podium.

"Son buenas personas, gente importante de nuestro equipo de la Casa Blanca, y por eso he hablado con ellos para poder volver a vosotros y deciros que no están involucrados", aseguró en conferencia de prensa. El propio Bush prometió que despediría a cualquiera que hubiera tenido algo que ver en esa filtración que había descarrilado décadas de espionaje y dejado al descubierto a numerosos contactos secretos.

"Sólo había un problema", reconoce ahora McClellan en los extractos del libro que publicará en abril próximo. "No era verdad".

El ex portavoz confiesa que "sin saberlo había pasado información falsa, y cinco de los más altos cargos de la Casa Blanca eran responsables de que yo hiciera eso: Rove, Libby, el vicepresidente (Cheney), el jefe de gabinete (Andrew Card), y el propio presidente.

A quienes le suceden en el trabajo de dar la cara les tocó ayer dar la vuelta a esa acusación directa, que Danna Perino califica de confusa por haber sido tomadas fuera de contexto. "El presidente no ha pedido ni pediría a su portavoz que pasase información falsa".

La editorial PublicAffairs sólo ha publicado un extracto de tres párrafos como aperitivo de las 400 páginas que tendrá el libro titulado "What Happened: Inside The White House and what's wrong with Washington" (Lo que ocurrió: Dentro de la Casa Blanca y qué va mal en Washington). McClellan se ha negado a conceder entrevistas con el argumento de que aún sigue escribiendo.

En el desenlace del caso de la espía destapada, Libby fue el único condenado, y no por haber comprometido a la inteligencia americana, sino por haber mentido du-rante las investigaciones. De todas maneras, Bush, que también cambió su promesa de despedir a cualquier "involucrado" por la de despedir a cualquier "condenado", le perdonó cuando estaba a punto de ir a prisión para cumplir 30 meses.

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