EFE, Sharm el Sheij (Egipto)
El primer ministro israelí, Ehud Olmert, y el presidente egipcio Hosni Mubarak señalaron ayer 2008 como el año en que podrá alcanzarse un acuerdo de paz en Oriente Próximo y que pase por la creación de un Estado palestino.
Mubarak y Olmert se entrevistaron ayer en Sharm el Sheij, en la península del Sinaí, y coincidieron en que la próxima cumbre de Annapolis (EEUU), prevista para antes del fin de noviembre, marcará el comienzo de unas negociaciones duras, pero que po-drían fructificar a lo largo del año que viene.
"El objetivo de Annapolis es iniciar negociaciones serias que conduzcan a una solución que termine con el establecimiento de dos estados. Espero que alcancemos una solución definitiva en 2008", aseguró Olmert en una rueda de prensa posterior a la entrevista.
Aunque la simple mención de una fecha aún está muy lejos de las pretensiones de los países árabes, que demandan un calendario concreto hacia la llamada "solución definitiva", sí supone un avance con respecto a anteriores declaraciones de Olmert, normalmente reticente a hablar de plazos.
Mubarak incidió en esta misma línea cuando aseguró que la secretaria de Estado de EEUU, Condoleezza Rice, también le comunicó que las negociaciones "darán resultado dentro de un año". "Ha llegado el momento de dar un nuevo impulso a los esfuerzos. Egipto ha abierto el camino para la paz y seguirá con sus movimientos para conseguirla", agregó el egipcio.
La entrevista entre los dos mandatarios se desarrolló en un clima cordial y entre constantes menciones al histórico discurso del fa-llecido presidente egipcio Anuar el Sadat ante la Kneset (Parlamento israelí), hizo ayer 30 años.
Sin embargo, en su comparecencia ante la prensa, Mubarak y Olmert pasaron de puntillas sobre uno de los asuntos clave que el israelí traía en su agenda: la asistencia del resto de países árabes a la conferencia de Annapolis.
Según dijo un portavoz israelí de Exteriores, Israel ya ha hecho gestos "más que de sobra" de buena voluntad hacia los árabes, por lo que tienen esperanzas de que se concrete la participación en Annapolis de países como Arabia Saudí o Siria, de importancia capital en la región. "Annapolis será la prueba que sitúe a cada uno. Quien quiera la paz, acudirá a la conferencia. Si no, demostrarán que están al lado de Irán y de quienes no quieren la paz", dijo el portavoz, Ofir Gendelman.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD