Santa Cruz de Tenerife
A FONDO ROGER

Las motivaciones de la emigración africana cambian

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21/nov/07 7:30 AM
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A estas alturas, a nadie le quedará duda de que se ha producido un cambio en las motivaciones que tienen los inmigrantes africanos que llegan a Canarias para arriesgar sus vidas. Ya no vale aquella explicación que daban los conocedores del fenómeno hace años. Aquello de emigran los más fuertes del poblado, los que tienen capacidad para superar la dura prueba, y, con su esfuerzo, dan de comer luego a toda una familia o a un clan. Todo eso ha cambiado a juzgar por la composición del pasaje que está llegando últimamente en los cayucos que arriban a las costas canarias.

Quizás el ejemplo más claro sea el de esa embarcación que llegó hace un par de semanas y donde, según las primeras impresiones, sólo venían menores de edad. Seguro que algunos de ellos no lo eran y luego se descubrió por la radiografía del antebrazo, pero, en todo caso, eran todos muy jóvenes. Desde luego, hace tiempo que aparecen menores y alguna que otra mujer -incluso, muy esporádicamente, un niño- a bordo de esas embarcaciones, lo que ahora queda claro es que la tendencia va en aumento. Y la última prueba es el cayuco que llegó el lunes por la noche al puerto de Los Cristianos con diez mujeres y otros tantos menores de edad, uno de ellos, una niña. No cabe duda, el impulso que lleva a nuestros vecinos africanos a jugarse la vida para llegar al mundo desarrollado ya no es el mismo. Debe de haber algo más que esa necesidad de tener fuera una fuente de ingresos para que coma la familia. Tal vez estemos ya ante otro panorama: el de quienes buscan directamente enviar a sus hijos, o a sus mujeres, fuera para que se queden allí en la creencia de que nunca los podrán expulsar y así acabarán sus problemas para siempre.

La semana pasada, este periódico publicaba el testimonio anónimo, pero solvente, de quienes, desde embajadas, consulados, ONG y alguna otra institución, han advertido de que los documentales españoles y canarios que se proyectan en África Occidental para mostrar a su juventud los peligros de emigrar ilegalmente y las miserias de vivir en un país como España sin papeles están provocando el efecto contrario al deseado. A los adolescentes africanos les basta con ver las imágenes de otros chicos como ellos en los dormitorios de los centros de internamiento de Canarias para que sientan envidia automáticamente. Nos hemos vuelto a equivocar con la inmigración. Y ya no valen las respuestas de antes.