Gastronomía
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MARTES, 20 DE NOVIEMBRE DE 2007
JESÚS R. MANZANEQUE

La mala redacción en la gastronomía

EN LA ACTIVIDAD profesional que he estado ejerciendo durante más de 40 años, que ha sido la Hostelería y la Gastronomía, he quedado perplejo -sobre todo en la última- ante la redacción de muchas cartas de restaurantes y hoteles, menús de banquetes, listas de comidas para diabéticos y vegetarianos, para colegios, alimentación y bebidas,...

Siempre critiqué la pésima redacción, incluidos esos que se suponen de cierta élite y categoría, al menos acorde con los precios y supuesta distinción. Abunda el uso de las preposiciones, conjunciones e interjecciones puestas y repetidas, que hacen daño a la vista.

Por ejemplo, "potaje de bubangos y de berros con picadillo de queso de cabra", cuando lo normal sería potaje de bubangos y berros guarnecido con queso caprino. Sobran preposiciones y no se repite la palabra "de". O este otro: "Centros de solomillo de cerdo en salsa de setas de cardo, ante el correcto "solomillo de cerdo con salsa de setas".

Muchas veces se repiten los artículos: "Merluza a la vasca a la salsa verde con espárragos y con gambas" (mejor, merluza en salsa verde a la vasca, con espárragos y gambas). Sencillos ejemplos prácticos de fallos que he visto y en los que jamás incurrí, pues al leer y escucharse uno mismo, suena mal fonéticamente.

No quiero dejar pasar la ocasión para desechar las denominaciones rimbombantes y hasta de mal gusto de los banquetes. Un ejemplo claro: "Pencas de acelgas risoladas con huevo y rellenas de queso espumoso con salsa de azulón y quenefas de gallina de la granja de mi abuela..." No se pueden juntar más sandeces para describir un plato.

O este otro: "Piquitos de pichón criados con alpiste de cañamón y salsa de frambuesas silvestres y finas hierbas de los prados verdes". Verdaderos homenajes a la cursilería y que se siguen usando, no crean.

No me resisto a transcribir un menú que sirvieron en un establecimiento (por pudor y ética profesional no puedo dar nombres). Era una cena en honor de una persona que dejaba su cargo, conocido del restaurante en cuestión y abstemio, algo que se sabía de sobra en el establecimiento.

Pues el homenaje en cuestión consistió en un consomé de ave al vino de jerez; filetes de lenguado al Chablis; confit de pato en salsa de vino tinto y peras de Roma al Borgoña.

Menos mal que no había más platos, si no terminan con el repertorio en las mejores bodegas.

El homenajeado se quedó sin cenar. ¡Vaya éxito de banquete!

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