N. VIZOSO, S/C de Tenerife
Melchor Núñez, que fuera candidato del Centro Canario-CCN a la Alcaldía de La Laguna y número dos al Parlamento de Canarias, fue designado el pasado 10 de noviembre por unanimidad como nuevo presidente de la ejecutiva insular de la formación centrista en Tenerife. Núñez, asegura en la entrevista con EL DÍA , que su gran objetivo en las filas de CCN pasa por convertir a esta formación política en la "gran alternativa" nacionalista en las próximas elecciones autonómicas y locales de 2011.
-¿Cómo van los pasos hacia una unificación nacionalista?
-Nosotros propusimos formalmente en su día, tanto a Coalición Canaria (CC) como a Nueva Canarias (NC), sentarnos a tres bandas, pero hemos constatado que eso es muy difícil porque ambos se excluyen mutuamente. Ni CC quiere sentarse a hablar con NC ni al revés. Nosotros somos los únicos que hemos establecido relaciones bilaterales con ambos a la vista de que era imposible de forma tripartirta. Con NC hemos concretado algunas cosas, creemos que hemos propiciado un principio de avance esperanzador y que puede ser productivo, y con CC ha habido un buen tono en las conversaciones, pero ninguna concreción, no hemos avanzado nada. Este contexto se refiere también a cómo está el nacionalismo en general. Nuestra impresión es que CC está empezando a perder el paso, está demasiado creída de que es el centro de todo ese campo político y, desde luego, a nuestro juicio empieza a ser el pasado. No es consciente de que su implantación está prácticamente localizada en tres islas, cuatro si se cuenta a Asamblea Majorera. No es consciente de que es la tercera fuerza política de la Comunidad autónoma y de que lleva doce años gobernando y que realmente tenemos muchos problemas hoy en Canarias no resueltos. Le hace falta un cierto baño de humildad y empezar a entender que o cambia o desaparece.
-¿A qué achaca esas reticencias de CC a una unificación?
-A un exceso de prepotencia y a falta de conciencia. Si uno se fija en la última campaña electoral, probablemente CC fue la fuerza política más agresiva con nosotros. Personalmente escuché decir en una ocasión a Paulino Rivero que el CCN era una "anécdota". Pues la "anécdota" ha conseguido dos Alcaldías en Tenerife. Ahí hay un exceso de prepotencia y un concepto de la política muy de clan, o se es de su grupo o no se tiene derecho a existir, y eso es un error que revela un cierto agotamiento de su proyecto. Nosotros podríamos ser una fuerza regeneradora y revitalizadora en un cierto campo nacionalista.
-¿En el seno de CCN se descarta ya una unificación que englobe a los tres partidos?
-No se descarta, pero se es realista. Se tiene la impresión de que las cosas caminan más en un sentido que en otro. No tiene mucho sentido estar permanentemente mareando la perdiz. A nosotros nos estaba costando explicar la relación bilateral con CC dentro de nuestro propio partido y de nuestros electores, que en buena medida los hemos obtenido en pugna con CC. Parece que la conclusión es clara.
-Las conversaciones con NC por otro lado van mucho más avanzadas.
-Sí, de hecho van bien, han empezado con fuerza y con la sensación de que van en serio y de que se van a concretar una serie de cosas en las próximas fechas. Esa es la primera impresión que hemos tenido. Realmente tiene interés en que lleguemos a un acuerdo, ya que a ellos también les es electoralmente rentable.
-¿Se puede lograr representación parlamentaria sin la participación de CC?
-Un acuerdo sólo con NC puede significar obtener, cuando menos, un diputado por la provincia de Las Palmas y algún que otro senador, por ejemplo en Lanzarote, donde se podrían sumar a ese acuerdo otras fuerzas políticas insulares. Eso ya sería un magnífico punto de partida.
-¿Teme que el proyecto que representa CCN pueda diluirse una vez se englobe en esta unificación?
-No lo creo. Hay más riesgo de que se diluya en un acuerdo con CC. Es un poco el fenómeno PNC que se integró en CC y llegó a un proceso de disolución en CC. Por nuestra parte no existe ese riesgo de disolución en un acuerdo con NC porque, si finalmente se formaliza, no implicaría un nombre común sino que, en principio, se presentaría como una coalición con las siglas de NC delante en la provincia de Las Palmas y con las siglas CCN delante en la provincia de Santa Cruz. Es un acuerdo programático y de listas, pero que mantiene perfectamente la autonomía de ambas fuerzas. Además, tenemos implantaciones complementarias; CCN con más fuerza en Tenerife y NC con más fuerza en Gran Canaria.
-Lo que estaría claro es que el CCN irá conjuntamente con otro partido en las próximas elecciones generales.
-Es probable que vayamos con NC, muy improbable que vayamos con CC, tal y como están las cosas, e imposible, no porque nosotros no lo queramos, que vayamos los tres.
-¿Está descartada la posibilidad de que concurran en solitario?
-Es algo que nosotros no descartaríamos, no lo deseamos, pero si al final no es posible concretar un acuerdo, irremediablemente iríamos solos para hacer el papel más digno posible. Lo que no tendría explicación es que desapareciésemos del mapa.
A título personal
-¿Aspira a algún puesto dentro de las listas para las Generales?
-No. Tengo demasiadas ocupaciones.
-Pero si el partido se lo pidiera...
-Lo hablaríamos, pero no me parece que sea la mejor solución en estos momentos. Ya tengo demasiadas responsabilidades personales y políticas para llegar a las elecciones de 2011 bien preparados, que es nuestro reto fundamental. Tener el partido bien implantado es suficiente ocupación para mí.
-En principio, la conformación de las listas dentro de una nueva coalición podría acarrear algún tipo de fricción.
-Parece que está muy claro quién tendría que encabezar la lista de Las Palmas y de Santa Cruz y parece claro también que no va a haber ningún problema para el tema del Senado. Creo que las implantaciones de ambos partidos dejan muy claro quién debe tener la prioridad a la hora de encabezar cada candidatura.
-¿Cómo valora las actuaciones del Gobierno del Estado con respecto a Canarias?
-Creo que hay un antes y un después de las últimas elecciones autonómicas. Desde el momento en que en Canarias se logra un acuerdo que deja fuera del gobierno al PSOE, que es la fuerza más votada, se ha producido un deterioro importante de las relaciones entre el Gobierno del Estado y el de Canarias, eso es evidente. Ante esa ruptura, Paulino Rivero no hace nada por atenuarla y parece que tiene un especial interés en incrementarla y deteriorar la situación. Eso nos parece muy negativo, independientemente del juicio que nos merezca el gobierno de Zapatero, parece claro que el Gobierno de Canarias debe tener la relación mejor posible. Se está jugando a la confrontación por ambas partes, tampoco creo que el papel de Juan Fernando López Aguilar sea el más adecuado.
-En estos días ha habido bastante debate en cuanto a la inversión del Estado dentro de los Presupuestos Generales.
-Parece que desde el Gobierno canario sólo se ve lo que está a día de hoy. Ahora la confrontación se traslada al terreno de los presupuestos. Habría que relativizarlo y pensar en cosas de mucha más envergadura que están en juego y que no están teniendo la merecida atención, como el problema de la inmigración ilegal, donde no se perciben soluciones, y la existencia de síntomas de cierto agotamiento de nuestro modelo económico. Además, existe un retraso importantísimo en infraestructuras, algunas de ellas -y sé que no es popular decirlo- son necesarias, como el puerto de Granadilla, que está incomprensiblemente retrasada en Tenerife. Hay muchos más temas de los que hablar con el Estado que de repente se difuminan. Es cierto que los PGE no nos tratan todo lo bien que se podría y en particular a la provincia de Santa Cruz de Tenerife, pero esa circunstancia no es ajena al deterioro de las relaciones con el Estado. Ni CC ni PSOE están a la altura de las circunstancias.
-¿Cómo ve el pacto en el Gobierno de Canarias entre CC y PP?
-Es un poco difícil de entender que CC pacte con el PP frente al partido más votado y que gobierna en Madrid. Es una situación que puede resultar insostenible si el PSOE gana las próximas elecciones. Si el PSOE no gana las elecciones, habrá hecho la apuesta estratégica de más futuro, pero de lo contrario, todos vamos a estar muy interesados en saber cómo Paulino Rivero rompe el gobierno actual para intentar formar otro y en qué posición quedará ese nuevo gobier- no.
Añoranza de La Laguna
-Usted fue candidato a la Alcaldía de La Laguna, ¿piensa, como dicen los socialistas, que Ana Oramas no le dedica todo el tiempo que debería a la ciudad debido a sus compromisos parlamentarios?
-Esa no sería la crítica más importante que le haría a Ana Oramas. Lo primero que tengo que decir es que los resultados de CC en La Laguna no son nada ajenos al tipo de oposición que mantuvo durante ocho años el Grupo Socialista. Probablemente ahí esté la principal explicación del éxito de Ana Oramas. Esto lo digo al margen del que fuera candidato a La Laguna por el PSOE, Juan Carlos Alemán. Los ciudadanos de La Laguna produjeron un movimiento de péndulo ante el temor de que quienes hicieron una oposición tan desastrosa fueran a gobernar. Para mí, la gestión de Ana Oramas no merece una mayoría absoluta, salvo el casco de La Laguna, donde se nota un embellecimiento, y algunos servicios sociales, el resto de su gestión es bastante regular. La catedral sigue cerrada, el Obispado se quemó porque no hay un plan de prevención de incendios del patrimonio histórico, el teatro Leal ha tardado muchísimo en rehabilitarse...
-¿Le gustaría aspirar otra vez a la Alcaldía de La Laguna?
-Francamente no renunciaría si diera lugar a hacerlo. En política no hay que echar la culpa a la gente cuando vota, pero sí me produjo cierta frustración el hecho de no haber podido estar en el ayuntamiento, porque creo que nuestras propuestas estaban bastante pensadas y se basaban en un conocimiento bastante profundo de La Laguna. Seguramente no hubiera sido mal asunto que nosotros estuviéramos en el actual ayuntamiento, habría ayudado a que hubiera un debate más real que ahora. Hay una representación del PSOE demasiado viciada por el pasado y una CC que puede estar tentada a creerse que lo ha hecho todo bien.
El CCN insular
-Como presidente insular del partido, ¿cómo ve al CCN?
-Es una formación joven y con muchas ganas. Estoy en un partido donde me encuentro muy bien, donde las relaciones internas son muy amistosas. Me encuentro cómodo porque puedo hablar con mucha libertad. Se hizo una apuesta muy fuerte para obtener unos resultados y tengo la impresión de que la gente no ha tirado la toalla y de que tiene futuro. Puede ser el germen de un nacionalismo alternativo, muy maduro, porque no viene de posiciones radicalistas ni demagógicas.
-¿Cómo calificaría a ese nuevo nacionalismo?
-Debe ser un nacionalismo muy honesto en la gestión de los asuntos públicos y atento a los problemas sociales. El nacionalismo que ha fomentado CC es paternalista, cuando lo que hay que hacer es apoyar a la gente con aspiraciones.
-La figura más visible del CCN quizá sea Ignacio González, ¿representa ese nuevo nacionalismo?
-Es un político joven, peculiar, dinámico, no convencional, pero muy sincero y valioso. Su personalidad a veces puede desconcertar, pero a mí me ha sorprendido. Bajo esa apariencia de improvisador hay una reflexión profunda sobre los temas. Tiene un concepto muy claro de Canarias.
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