Criterios
Adquirir en formato PDF o consultar portada gratis
Adquirir en formato PDF o consultar portada gratis
LO ÚLTIMO:

JOSÉ MARÍA SEGOVIA CABRERA

El periódico de los domingos

18/nov/07 24:50
Compartir
Edición impresa .

PARA UN PUEBLO como el nuestro, tan poco dado a la lectura, -no ya de libros, que me parece que hace poco he leído que un 70% de la población adulta española no lee nunca un libro-, la fuente de lectura e información por excelencia es el periódico, al que en la Península hasta los 60 se le llamó "el papel", igual que a las noticias de la radio, cuando el invento de la tele aún no había florecido, se las llamaba "el parte", con reminiscencias de los años de guerra, ya saben, eso de la memoria histórica gubernamental y espesa. Claro que lo que prefiere la gente corriente, esa que luego va a ser la que decida las elecciones, es el periódico deportivo, ya que, ante las consecuencias que puede tener que el equipo de casa pierda el domingo en su propio feudo (hermosa palabra aplicada al deporte, ¿o es al espectáculo?), el que el índice del coste de la vida haya subido un 1,3%, ¡qué lata de décimas, como si tuviésemos fiebre!, o que el presidente venezolano no se calle de una vez, es algo totalmente secundario.

Y así, entre fas y nefas, lesiones y bajas, va pasando la semana hasta que, amigos, llega el domingo. Bueno, tampoco eso es verdad del todo, que ahora lo que llega es el sábado, que para algo somos un país desarrollado y al fin hemos llegado a comprender aquel chiste inglés en que le decían a un señor en su fin de semana en el campo que su casa de la ciudad estaba ardiendo y respondía "¡qué disgusto me voy a llevar el lunes cuando llegue!". En esa situación, salvando las correspondientes distancias, estamos más o menos nosotros, y aquello de "la noche sin prisas del sábado" se ha convertido en la del viernes y vamos camino de la del jueves, mientras que aquello otro de "sábado, sabadete, camisa limpia y ...", ésa sí que ha pasado a mejor vida, o peor, claro, porque ahora nos duchamos todos los días, nos cambiamos tantas veces como se nos sude o manche nuestra camisa y hacemos vida de "pareja", eufemística palabra, desde casi antes de terminar el bachillerato.

Pero, ¡ah!, el periódico sigue ahí, como decían los falangistas de la primera hora (¿verdad?, amigo Paco), "inasequible al desaliento", dispuesto a prestar el servicio de todos los días, pero con un número y una tirada excepcionales en los domingos, que para muchos suscriptores se adelanta también al sábado. Menos mal que ya no hay repartidores de periódicos que voceen la mercancía por la calle y en las esquinas, lo que hubiese sido del todo imposible en estos domingos de ahora por el peso de tanto suplemento (tres, cuatro y hasta cinco) y de tantísima literatura que se llega hasta las ¡100 páginas!". Aún resuenan en mis oídos por las calles de Santa Cruz , con su acento chicharrero, aquel "La Tardie, importante notisia", como por las de Madrid y a las bocas de Metro en los años del hambre aquel otro "El ABC, el Ya y el Arriba".

Excepto el ABC (y el Diario de Avisos y La Prensa con otro titular) casi todos los periódicos han desaparecido, pero los deportivos suelen seguir con el vigor de siempre. No es fácil la lectura habitual y completa del periódico, con la prisa de las idas en la mañana al trabajo, la comida en el mismo, la vuelta a casa ya tarde ante la perspectiva de un programa interesante de televisión, por lo que hay que esperar generalmente a la llegada de los domingos donde puede leerse con calma a los redactores fijos preferidos, esos que día a día nos dejan su comentario, su ironía y su verdad, y a las plumas que solo salen a nuestro encuentro a la hora del café o después del almuerzo y a las noticias generales del país que hemos ido dejando siempre a la mitad por falta de tiempo y a veces hasta de interés. ¡El periódico del domingo!

La edición electrónica que yo leo desde la Península tiene exactamente el mismo atractivo, si bien el campo de lectura queda voluntariamente limitado a los artículos de opinión de unos y otros, que la noticia diaria muchas veces llegó antes por la radio o la tele. Aparte de mis cuatro mosqueteros de todos los días, a los que suelo comentarles alguna cosa de vez en cuando, el domingo se enriquece muchas veces con la componente política del momento, especialmente la oficial, y así los lectores tenemos la ocasión de saber lo que, en determinados aspectos concretos, piensan nuestro presidente del Cabildo, nuestros alcaldes laguneros y santacruceros, así como otras autoridades, lo que es un indudable acierto porque al menos se tiene la sensación de una especie de ósmosis informativa entre gobernante y gobernado, mientras que las declaraciones de los mismos quedan sometidas a la crítica tanto de los propios redactores del periódico como de cualquier lector. Hace años, eso hubiese sido imposible, y no por el régimen político reinante, sino por la mecánica y la informática de la noticia que, como tantas otras cosas, han cambiado la faz de la tierra.

El domingo pasado, por las causas que sean, estas autoridades estuvieron ausentes de su encuentro con su pueblo lector, pero no la de otros, y así nos encontramos a don Antonio Cubillo, que ése sí que sigue inasequible al desaliento, con la acogida que el diario le hace a su, esperemos que inútil, Constitución republicana, ya en su artículo 100. Y también don Ángel Isidro Guimerá nos brinda este domingo pasado un comentario nada menos que sobre "el graduado de Nebraska", que me ha obligado a irme al Atlas para saber dónde demonios queda ese Estado americano, en un mapa desprovisto casi de ciudades, mientras que la presidenta del PP en Tenerife nos muestra cuáles serán sus próximas actividades. Claro que tampoco podía faltar el comentario editorial, este vez dedicado a Ceuta y Melilla, ciudades españolas donde las haya, muy anteriores a las nuestras canarias y que han venido a sembrar nuevas angustias a su propia existencia y redoblado vigor a su inalterable voluntad de permanencia.

Claro que lo que más le distrae a uno son mis columnistas de todos los días, y así don Francisco, entre el Chad y Canadá se da un garbeo por su vida golfa juvenil; don Ricardo alude una vez más a la educación de los niños inmigrantes clandestinos y los problemas diversos, entre otros el ético, que la situación está creando en nuestra casa; don Andrés da una lección de amistad para con un amigo al que tuvo permanentemente bajo el punto de mira mientras estuvo "en la piedrita", y don José me entera de manera inesperada del gemido ese de la langosta que no es gemido sino aire.

El campo de los profesionales "que le dan a la pluma" está siempre magníficamente encuadrado en don Enrique González, de la saga de los médicos que hacen de la pluma un verdadero leit motiv para seguir adelante en su diaria lucha contra la enfermedad y la muerte y múltiples son los ejemplos de siempre, que yo me limito a concentrar en mi amigo, el psiquiatra, poeta y escritor Carlos Pinto, hijo y padre de poetas del que sé que "si el camino es oscuro, ya me encontraré un amigo" mientras, como decía su padre, "vive tu vida en calma, sin odios ni rencores". Comenta el doctor González el terrible tema del "peso de los años" con la incógnita cada vez mas difícil de despejar de la longevidad y la calidad de vida, ya que "si se pierden los atributos del alma, se pierde la vida". Las líneas dominicales de don Enrique le ayudan a uno a posicionarse en estos niveles en los que la vida le ha situado, en un umbral de esperanza. Y dentro de este sector de la profesionalidad nos encontramos con el reconfortante encuentro con el letrado don Ángel Ripollés, que, después de tantísimos años al frente del Colegio profesional por excelencia, cual es el de los abogados, sigue, contra viento y marea, "ejerciendo la abogacía". Y dentro del ramo de la abogacía, este domingo ha contado el lector con algo que ha sido el verdadero motor de la intelectualidad y la profesionalidad de los españoles, como es "la oposición", tema que el letrado y jurídico militar López Medel conoce en profundidad, como se dice ahora, y que yo, opositor a Escuelas Espaciales en los primeros 40, conozco por propia experiencia y por convivencia con quienes luego fueron notables notarios y abogados del Estado canarios. Hoy caben otras muchas actividades propias de un Estado moderno que carece de la necesidad de la oposición para casi todo porque otros son los criterios de selección y de formación, pero si continúa habiendo algo formativo y garante de calidad, eso siguen siendo las oposiciones.

Nada menos que desde Bruselas nos hace Victoria Dorta una breve y enjundiosa historia de la evolución el valor del dinero, desde la permuta del producto de la caza, la pesca y la fruta, a los cultivos, las monedas y este dichoso euro que no sabemos a dónde nos va a llevar, mientras Florilán se pregunta asustado, y más que alarmado, qué pretenden en La Laguna al querer eliminar el escudo de la ciudad, y Antonio Álvarez le dice a su amigo Pepe Ignacio el lío en que está metida España con esto de la Memoria Histórica y no se cuentan, por ejemplo, todos los casos de combatientes del ejército republicano que han recibido y están recibiendo pensiones del régimen surgido después de la transición y que parecen querer ocultar, cuando a mí nadie me lo ha contado, sino que lo he vivido en plena cuenca minera asturiana, que no se distinguió precisamente por sus principios democráticos allá por los años 34 y luego el 36. Finalmente, Ramón Pi hace su habitual resumen semanal y con los tópicos de "la extravagancia política" de nuestros gobernantes, "la campaña gratis" que los acontecimientos están brindando a quienes aspiran a cambiar de inquilino en Moncloa, y las incidencias continuas del Tribunal Constitucional nos presenta un cuadro desolador y al mismo tiempo esperanzador de la actualidad política de este país.

No podían faltar las "Cartas al Director", donde los lectores muestran sus inquietudes sobre la actualidad política nacional y regional o autonómica, desde la inquietud del señor J. González por la continuidad de la televisión autonómica y su costo al verdadero sentido de la Memoria Histórica de la que el siempre certero J. Lavín hace un análisis en relación con las opiniones de algunos de los máximos jerarcas históricos del actual y vigente socialismo español.

Hemos hecho este repaso a lo que fue la semana pasada el tema de opinión y criterios de este periódico que tienen en sus manos y lo que nos hemos encontrado, en definitiva, es un resumen de la vida del país en esos siete días desde el domingo anterior, y lo mismo va a suceder con la semana próxima, y con la otra, y la otra? La vida latente y palpitante del país, del suyo y el mío, a través de muy variadas y expertas personas. Porque el periódico no lo hacen los redactores, ni los corresponsales, ni los colaboradores, ni las agencias de noticias. Lo hacemos usted, y yo, y el señor de la esquina, y el otro, y el otro? Lo hacen los suscriptores y los anunciantes. Quienes lo redactan, sí, son todos esos señores que he enumerado y que quizás alguno de ustedes ha tenido la paciencia de ir siguiéndome, y muchos más invisibles y celosos profesionales del arte de la tipografía, la noticia y la informática. Pero los verdaderos dueños, los que en realidad dan forma y vida al periódico, son sus lectores, sin los cuales dejaría simplemente de existir; somos todos nosotros los que hacemos este periódico todos los días, y en nuestras manos está con nuestra constancia como lectores, nuestra voluntad de mejora y nuestro aliento de continuidad, el futuro de algo tan indispensable y esencial como es la prensa independiente.

 Última hora:

 Últimas galerías:

PUBLICIDAD

Cargando...

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Portada > Criterios

© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD

eldia.es Dirección web de la noticia: