Los invitados al debate de esta semana coinciden plenamente en el carácter español, y por tanto no colonial, que tienen las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, así como en la defensa de la visita que los Reyes realizaron el pasado 5 de noviembre a ambos enclaves. Las diferencias en los discursos de cada uno se centraron, por tanto, en las verdaderas razones que motivaron la airada reacción del reino de Marruecos y en el porqué de la fecha elegida por el Gobierno del Estado para realizar un viaje a dos ciudades que ningún monarca español había visitado en los últimos ochenta años.
Una mayoría de participantes coincide en subrayar que Rabat tuvo noticia con antelación de la presencia de los Reyes en estos territorios y en que las protestas no fueron sino una escenificación de la monarquía alauí para el consumo interno ante la presión de los elementos más nacionalistas y como forma de ganar terreno frente a un islamismo radical, una ideología en ascenso en la zona.
El senador del PSC-PSOE por Tenerife José Vicente González Bethencourt considera que el argumento más importante para defender el carácter no colonial de ambas ciudades es que ya pertenecían al Estado español en 1956, año de la independencia de Marruecos, al tiempo que recuerda que no cumplen con los requisitos que establece Naciones Unidas para definir a diferentes territorios como tales: ni se produjo una invasión de población foránea ni las leyes que rigen allí son diferentes a las de la supuesta metrópoli.
Tras defender que el reino alauí es un "vecino con muchos intereses coincidentes con España con el que hay que contar", se mostró convencido, precisamente, de que la visita había sido pactada con anterioridad y de que la reacción de Rabat fue un "pronunciamiento en clave de política interna".
El ex diputado en el Congreso y actual concejal del PP en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife Alfonso Soriano Benítez de Lugo fue más allá a la hora de explicar las razones de esa reacción y advirtió de que "detrás de este tema está el del Sahara", ya que a su juicio es una forma de presionar al Estado español para que apoye su posición en torno a la ex colonia y respalde con claridad sus pretensiones anexionistas plasmadas en un estatus autonómico para ese territorio.
Alfonso Soriano cree que, por tanto, ese país "va a estar tensando siempre la cuerda" con Ceuta y Melilla, por lo que exigió firmeza en las relaciones entre ambos países: "Marruecos no entiende otro lenguaje y, aunque ha recogido velas, nunca va a abandonar esa reivindicación", aseguró.
El discurso de la escenificación de la tensión en las relaciones para el consumo político interno que había esbozado González Bethencourt fue apoyado expresamente por el diputado de Coalición Canaria en el Congreso por Santa Cruz de Tenerife, Luis Mardones, quien puso el acento en la cuestión islamista y en la necesidad que tiene el Gobierno marroquí de evitar su expansión.
Mardones dibujó una situación de este reino como país "inestable", una afirmación que basó en los atentados islamistas sufridos por la ciudad de Casablanca en los años 2003 y 2007, al tiempo que recordó que "de los quince condenados por los ataques del 11 de marzo de 2004 en Madrid, once eran marroquíes", un argumento que utilizó como aval de la idea de que el Gobierno marroquí utiliza el discurso nacionalista para hacerse con el discurso público.
A su juicio, la realidad es que a Rabat "le interesa mantener el statu quo" en ambas ciudades, aunque las utilizará recurrentemente como moneda de cambio en el contencioso que realmente le interesa: el Sáhara, un argumento que coincide plenamente con el de Alfonso Soriano.
Por su parte, el secretario nacional de Educación y Cultura del Partido Nacionalista Canario, Aurelio González González, centró sus críticas en la elección de la fecha para realizar el viaje, si bien defendió el carácter español de ambas ciudades y el derecho del Gobierno a organizar la visita de los Reyes, al tiempo que subrayó que, en contra de algunas afirmaciones, el hecho de que Ceuta y Melilla no estén en territorio peninsular no significa que no sean parte de España. "La geografía no tiene por qué ir de la mano de la política", afirmó y puso ejemplos como el de Turquía.
González se refirió a las críticas de Rabat a la coincidencia del viaje con el aniversario de la denominada Marcha Verde con la que Marruecos inició la invasión del entonces Sáhara español.
Con la "boca chica"
Tanto José Vicente González como Alfonso Soriano se refirieron también a los elementos de presión que utilizan o pueden utilizar ambos países en situaciones de crisis.
Si el primero recordó que tras la visita real se produjo una relajación intencionada de la vigilancia costera por parte de Marruecos en relación a la llegada de pateras, el segundo recordó que miles de personas pasan todos los años por España para pasar las vacaciones en ese país y que el tomate que produce viaja por la Península de camino al resto de la Unión Europea.
No obstante, González Bethencourt se mostró convencido de que la supuesta crisis diplomática entre ambos socios no irá a más y como muestra de su tesis de la escenificación puso como ejemplos las protestas del Gobierno con "la boca chica" y las movilizaciones con menor asistencia de público que en otras ocasiones, lo que indicaría el escaso interés del reino alauí en llevar el asunto más allá.
Uno de los elementos que suscitó mayores diferencias por parte de los asistentes al debate fueron las razones que llevaron al Ejecutivo estatal a organizar el viaje en fechas tan cercanas a las elecciones generales.
El factor Sarkozy
En este punto, el diputado Luis Mardones puso su atención en el viaje que había realizado apenas unos días antes el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, había realizado a Marruecos, de donde se llevó a París "las alforjas llenas" con contratos para construir centrales nucleares en ese país y para el desarrollo de la alta velocidad ferroviaria.
Por su parte, el senador socialista rechazó la relación con los comicios de marzo de 2008, si bien admitió que "son estrategia de todo Gobierno", aunque se ciñó al argumento de que "era una visita pendiente desde hace muchos años" y a que era "la voluntad de los Reyes", un discurso que no convenció a Mardones.
Éste explicó que la iniciativa ha sido del Gobierno del Estado, que tiene "razones que desconocemos" más allá de la búsqueda del rédito político ya que, a su juicio, "la visita beneficia claramente a los dos alcaldes de las ciudades, que son del PP", partido al que "no busca beneficiar precisamente el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero, sino contra el cual actúa cada vez que puede. Si el Rey quería ir, ¿por qué no lo ha hecho antes?", preguntó.
Para este diputado, las razones de la visita son difíciles de conocer por el alto nivel de secretismo y de ambigüedad que preside las relaciones entre ambos países.
Soriano Benítez de Lugo, sin embargo, se inclinó por destacar que la visita era voluntad de los Reyes más que del Gobierno, mientras que Aurelio González se mostró de acuerdo con el factor de la visita de Sarkozy.
Texto: Juan Carlos García y Nacho Martín Fotos: María Pisaca
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