J. D. M., S/C de Tenerife
El abarrotado salón de actos del Círculo de Amistad XII de Enero acogió anoche un emotivo homenaje que los principales dirigentes del Partido Socialista canario a nivel regional, insular y local, encabezados por su presidente, Jerónimo Saavedra, y su secretario general, Juan Fernando López Aguilar, brindaron a la figura del fundador del PSOE y la UGT en Tenerife hace 9o años , el médico Manuel Bethencourt del Río.
Los aplausos más sentidos fueron para Saavedra y López Aguilar, que tomaron la palabra, igual que Alicia Rodríguez, secretaria general de UGT-Canarias, el senador José Vicente González Bethencourt y José Manuel Corrales, como secretario de la agrupación anfitriona, la de Santa Cruz, y vicesecretario insular por la ausencia de Rodríguez Fraga, de viaje.
Todos los oradores plantearon la importancia de la historia socialista, de los referentes clave que sufrieron cárcel, exilio o muerte y se sacrificaron hasta llegar a la actual configuración de un partido "orgulloso de su pasado, que mira con ilusión y esperanza el futuro".
González Bethencourt glosó la figura de "un grancanario de Teror, médico de profesión", una de cuyas escasas fotos presidió la sala. Añadió que "era muy querido por los pobres y, aunque burgués de origen, estableció un claro compromiso con los menos favorecidos". Recordó el acto fundacional del PSOE y la UGT "en el número 24 de la calle Canales, hoy Ángel Guimerá, esquina con Juan Padrón, el 22 de octubre de 1917; su valiente participación como presidente accidental del Cabildo, del que era vicepresidente, el 18 de julio de 1936; su prisión en Fyffes y su entierro el 3 de junio de 1944, en la que fue una enorme manifestación de duelo desde su casa, un chalet en la calle Enrique Wolfson hasta el cementerio.
El senador socialista calificó a Bethencourt como "el Pablo Iglesias de Tenerife" y pidió un esfuerzo desde el Cabildo para declararle hijo adoptivo de la Isla y desde el Ayuntamiento de Santa Cruz "para intentar que la Rambla, muy cerca de donde vivía, lleve algún día su nombre".
Corrales hizo otra referencia al "orgullo" y habló de "la importancia de tener referentes históricos como Bethencourt", pero "con un proyecto de hoy". Planteó que Saavedra, al que presentó, "supone un referente moral y ético", mientras López Aguilar es "la esperanza de los ciudadanos de Canarias".
Saavedra se declaró "un socialista hecho y formado en Tenerife". Recordó que refundó el PSC "en 1972, junto a otros compañeros, la mayoría hoy desparecidos". Alentó a los militantes "al trabajo en la calle, a ser cercanos con los vecinos y a no quedarse en las sedes. Ésta es mi gran experiencia como alcalde de Las Palmas desde el 27 de mayo. Hay que salir y darnos a conocer a los asociaciones de vecinos, culturales o deportivas. A ver si por fin tenemos un alcalde socialista en Santa Cruz". Apeló a la historia, pero mirando el futuro porque "hay mucho que trabajar".
Alicia Rodríguez dijo sentirse "orgullosa de pertenecer a un sindicato de clase en estos tiempos y de ser ugetista". Reclamó "la recuperación del patrimonio sindical", así como "diálogo social de verdad al Gobierno de Canarias" y recordó que partido y sindicato comparten "orígenes e historia".
El cierre.- López Aguilar cerró "una tarde-noche de emoción por un ejercicio de memoria que es la identidad". Desde los orígenes de partido y el sindicato "con la fundación en 1879 por Pablo Iglesias en la tasca Laura de la calle Tetuán de Madrid" llegó a la época actual valorando los logros del gobierno Zapatero.
Antes defendió por tres razones, la compensación económica a las víctimas, la recuperación de cadáveres de desaparecidos y la reversión de la parafernalia de la sublevación y posterior represión, la Ley de Recuperación de la Memoria Histórica "que no se llama así sino de Extensión de Derechos a las Víctimas de la Guerra Civil, de los dos bandos", matizó. También aludió a los referentes y "al orgullo de nuestro pasado con hombres de la talla de Besteiro, Prieto, Negrín o Fernando de los Ríos".
Comparó los orígenes acomodados de Bethencourt con los de otro paisano grancanario, Juan Negrín. Dijo también que "no tiene pase que en pleno siglo XXI haya una rambla en Santa Cruz que se siga llamando General Franco".
Los acordes de "La Internacional", que alguno tuvo que cantar con "chuleta", y la mayoría puño en alto pusieron el punto final a un acto con una gran carga emotiva.
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