Tenerife
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DOMINGO, 11 DE NOVIEMBRE DE 2007
EDITORIAL

Razones de nuestra postura política

Con permiso de los dos "falsos mesías" embaucadores y maestros del engaño, que afortunadamente ya han desaparecido de esta Casa ?¡Qué alivio! ¡Qué tranquilidad para seguir trabajando!?, y confiando en que los hambrientos perros rabiosos y ladradores canariones y tinerfeños dejen de amenazar y ladrar a Tenerife y EL DÍA , escribimos de forma muy escueta unos cuantos apuntes que en el futuro iremos explicando para aclarar una vez más los motivos y razones de nuestra postura política. Al grano.

En 1496 se completó la conquista de Tenerife y La Palma por medios o con tropas mercenarias y acorazadas. Así sucedió en realidad. No fue una empresa sencilla en lo militar, dada la resistencia del pueblo aborigen, pueblo de Dios, y al final terminaron fusionándose. ¡Qué remedio, ganó el más fuerte! De ahí surgió una población guanche-española situada a unos 2.000 kilómetros de ese Estado que invadió a unos aborígenes inocentes y pacíficos. Es parte de la historia que no conviene olvidar.

Han pasado seis siglos y nos encontramos ante la situación de que sólo somos españoles de tercera clase. En primer lugar, por la fuerza y, después, porque una Constitución, la aprobada en 1978 por decenas de millones de españoles ?cómo iban a decir que no?, dispone que somos una comunidad autónoma. No entramos en la historia ni en más detalles, sólo reafirmamos que nos creemos canarios y españoles. Primero, canarios, por nuestros ancestros aborígenes y, luego, españoles ?amigos fieles que no debemos perder después de tantos años?. Así piensan la mayoría de los habitantes de las Islas. Y no son todos, porque hay unos pocos, muchos, según se mire, que han venido al Archipiélago a medrar, por creer que somos su finca.

Hasta ahora hemos vivido con relativa armonía, pero siendo siempre conscientes de que somos, y así nos han considerado, distintos al resto de los españoles por lejanía y la fuerte influencia que han tenido sobre Canarias otras culturas europeas.

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La isla mayor , más bella y más interesante, así como donde se asentaba la raza guanche, es Tenerife, la mayor y principal del Archipiélago. La tercera era conocida como Canaria desde la antigüedad y ahí están los mapas para atestiguarlo. Un par de escritores, sólo eso, la confundieron y creyéndola la mayor la llamaron "la grande Canaria", y de ahí derivó, intencionadamente y con posterioridad, en ciertos, pocos, libros, cuyos autores se repetían, su equívoco nombre de Gran Canaria. De hecho, el gentilicio grancanario ?¡tremenda desvergüenza la aplicación de ese nombre!? es de hace poco, pues a los habitantes de esa isla se les conocía como "canarios", lo que pasa es que se ha exacerbado su uso por el perverso interés de las tres televisiones públicas y la prensa que están dominadas por los canariones. Si alguien cree que no estamos en lo cierto, que nos lo diga y lo haremos público. A propósito, una Tv, la Autonómica, va a ser reforzada con el dinero de los tinerfeños para mayor gloria de la tercera isla. ¡Ay viviendas, salud, listas de espera, educación...!

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Siempre ha existido en las Islas un sentimiento de canariedad que no ha podido ser desmentido por nadie, porque Canarias ha sido y es distinta al territorio continental. Y hemos vivido bien, aunque olvidados, hasta que en 1927 una dictadura, sin parlamento que la controlara, impuso la división del Archipiélago en dos provincias: Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas. Esta decisión acabó con la armonía que reinaba hasta entonces entre todos los canarios cuando Tenerife era la capital de la provincia única de Canarias. Comenzó el pleito y la envidia se apoderó de los vecinos; a los perros les atacó la rabia y Tenerife fue la víctima.

Ya en los tiempos presentes esa ambición desmedida de la cocapital ha desbordado el vaso y, con ayuda de los partidos estatalistas, ha ido arramplando con todo lo que podía, tanto de Tenerife como del resto de las Islas. Ahí está, por ejemplo, el caso de Los Indianos de La Palma, que señalamos como "delito menor".

Hemos estado regidos por un Estatuto de Autonomía que prima a Las Palmas en detrimento de Tenerife. Que otorga a Canaria un tratamiento injusto; enumera a las islas de forma ilógica y da carta de naturaleza a un escudo que no se sostiene ni por razones históricas ni estéticas. Todo ello por la mala uva e incompetencia de unos diputados elegidos por Tenerife que han permitido que se maltrate a su isla. De ahí el empeño de EL DÍA en devolver a Tenerife lo que poseía, le pertenece y se merece.

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En pocas palabras ?ahora que está tan de moda el término?, ésta es la memoria histórica de Canarias. En esta Casa simplemente hemos pedido que se haga justicia, en la línea de lo que reclaman los ciudadanos que habitan estas Islas, salvo aquellos ahogados en intereses políticos y económicos. Una demanda realizada sin estridencias, basada en el respeto y el diálogo, y a través de un nuevo Estatuto, aprovechando que las Cortes Generales rechazaron el proyecto de reforma propuesto por el Parlamento de Canarias. Hay que utilizar esta oportunidad para exigir que se valore nuestra identidad y este Archipiélago situado en el Atlántico goce de la soberanía política y administrativa que se merece , conservando sus vínculos de muy diversa índole con España. Por nobleza; por historia, aunque ésta haya sido trágica ?aquí residieron algunos deportados, pues nos consideraban un territorio distinto, distante y, por tanto, colonial?; por cultura y por lengua, la que hablan más de 500 millones de personas. Manteniendo los lazos económicos, diplomáticos e, incluso, a través de un concierto, permitir que las Fuerzas de Seguridad del Estado continúen aquí, aunque bajo el mando del Gobierno que rija Canarias.

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Ésta es la aspiración del pueblo y también la nuestra. Continuar la relación muy fuerte con el Estado español, como siendo españoles, pero con un nombre propio específico y reconocido mundialmente: canarios; no ultraperiféricos. Igual que al ciudadano de Malta se le denomina maltés y al de Cabo Verde, caboverdiano. Con bandera y asiento en la ONU y bajo el paraguas de este organismo, de la Unión Europea y de la OTAN, que ya nos protege en el Océano por nuestra posición estratégica.

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Resumimos. No habrá armonía en Canarias mientras se mantenga el "gran" ?invitamos al Parlamento a que cree una comisión que estudie su origen?; hasta que Tenerife no ocupe el lugar que le corresponde y los partidos estatalistas dejen de mimar a Las Palmas. No tenemos nada en contra de sus ideologías, pero sí rechazamos el trato preferencial que prestan a la tercera isla . También exigimos que el Estado atienda al Archipiélago como se merece, no como si sus habitantes procedieran de otro planeta, que es lo que está sucediendo y, además, de forma intencionada.

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Y a aquellos que nos acusan de independentistas, debemos aclararles que nada más lejos de nuestra intención, pues queremos tener vínculos con España. Cuando hablamos de soberanía no estamos pidiendo la independencia total, sino mayores cuotas de autogobierno y no continuar sometidos política y administrativamente a un tercero y sus "poncios políticos" que no nos entiende y nos maltrata, sobre todo a Tenerife.

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Tampoco entendemos nosotros cómo un medio de comunicación que presume de ser regionalista critica la actitud del vicepresidente primero del Cabildo de Tenerife cuando se queja de que los presupuestos generales del Estado para 2008 benefician a Canaria. ¿Qué concepto de región manejan sus responsables? ¿Será que la única forma de hacer región para ellos es que Las Palmas disfrute de los impuestos que pagamos todos los canarios? Deberían explicar de qué lado están.

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En estos días, con motivo de la visita de los Reyes a Ceuta y Melilla, ha vuelto a salir el nombre de Canarias en el panorama reivindicativo de Marruecos ?no olvidemos las pretensiones nacionalistas del Istiqlal?. ¿No estaremos más seguros, absolutamente seguros, siendo un país soberano, repetimos, con bandera y asiento en la ONU y bajo el paraguas de la UE y la OTAN? ¿Por qué están libres de amenazas las Islas de Cabo Verde, situadas también frente a las costas africanas? Porque son un país soberano y, por tanto, protegidas por el mundo.

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