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DOMINGO, 11 DE NOVIEMBRE DE 2007
DE DOMINGO A DOMINGO FRANCISCO AYALA

Extraña sentencia judicial

ESTE LADRILLO dominical es una especie de aviso a los navegantes, después del "affaire" de Chad, donde todavía hay prisioneros de aquellas autoridades judiciales por sospechas de "tráfico de niños", que con perdón si estoy equivocado es la misma sospecha que tiene éste que lo es, que dicen en el campo, hasta que le demuestren que no se trata de ese repelente asunto. Eso le puede ocurrir a uno que, sin darse cuenta, toma un avión o un barco, como a un tipo, famoso por sus despistes, que hubo en Santa Cruz hace años, y cuyo nombrete no recuerdo, que se confundió de avión, y lo llevaron a Helsinki o por ahí, cuando pretendía viajar a Barcelona.

Y supóngase usted, señor lector, que sea usted un "salido", y se propone viajar a Hamburgo, donde dicen que las muchachas que ejercen el oficio más antiguo del mundo las ponen en escaparates hacia la calle y usted no tiene que entrar al salón, que en las películas del Oeste llaman "saloon" a escoger la sujeta y tener que respirar allí mismo, como aquí en la antigua Casa de la "Blanca Paloma", ese gas innoble, que decía un amigo mío de la Facultad, que estaba empeñado en aislar, y que llaman el "putium", al igual que el "helium" y el "kripton", que más bien son nobles.

Pues decía que se puede equivocar de avión y meterse, como quien no quiere la cosa, en Toronto (Canadá) y concretamente en un pueblo de aquella región que se llama Peterborough, que no tiene nada que ver con San Petersburgo, que eso es en Rusia, un poco más acá en el mapa. Pues el periódico "The Peterbourongh Examiner", que es de la máxima credibilidad en Canadá, publicó que el juez Rhys Morgan dictó una sentencia a un sujeto de 24 años llamado Steven Cranley por confesar que tuvo una agarrada con su novia. En enero, el tal Steven dicen que discutió violentamente con su supuesta prometida, con la que compartía la casa. O sea, que era más bien compañera sentimental, traducido al español. Y la pelea fue porque ella anunció el final de la relación. La mujer intentó avisar a la Policía cuando el sujeto la trataba al trompazo limpio, pero el joven cortó los cables telefónicos y siguió en la paliza, momento en que una vecina llamó a la Policía. Cranley cortó la otra línea y amenazó a ambas féminas con cortarles la cabeza. Pero lo que hizo fue clavarse él el cuchillo en su pecho, quedar gravemente herido y luego curarse, a lo que esperó el juez para meterlo en chirona. Resulta que tenía desequilibrada la personalidad, pese a lo cual pasó 146 días en jaula antes de celebrarse el juicio, cuya sentencia fue condenarlo a no echarse novia durante los tres próximo años, pero no le prohibía tener relaciones con individuos del mismo sexo, o sea volverse marica, si quería, que eso no estaba penado. ¡Como para que uno se equivoque de avión!

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