HUMBERTO GONAR, Tenerife
Ana María Oramas González-Moro (Santa Cruz de Tenerife, 1959) desembarcó en la política de la mano del entonces alcalde de la capital tinerfeña Manuel Hermoso Rojas a mitad de la década de los años ochenta, con la desaparecida Agrupación Tinerfeña de Independientes (ATI), hoy reconvertida en Coalición Canaria (CC). Tras su paso fugaz por la vida municipal de la ciudad chicharrera, se curtió en otras administraciones públicas, incluyendo en Parlamento autonómico, donde en 1995 fue elegida diputada. En 1999 recibe el encargo de su formación de liderar el proyecto en La Laguna.
Fueron necesarias tres elecciones municipales para que Oramas se hiciera con la mayoría histórica en La Laguna que cosechó el pasado 27 de mayo.
Con el descalabro de CC en Santa Cruz, y en Canarias en general coincidiendo con el ascenso del PSOE, Oramas pasa a ser el nuevo valor en alza de CC, que se ve refrendada tras las últimas elecciones con su entrada al Congreso de los Diputados de Madrid en sustitución, precisamente, del hoy presidente del Gobierno de Canarias.
-¿Cuál es su balance de estos 120 días en la "primera división" de la política nacional?
-Ha sido una etapa muy importante. Aunque la gente creyó que la marcha del tránsfuga Román Rodríguez iba a suponer que iba a callar a CC en Madrid, en estos cuatro meses he tenido 14 intervenciones en el salón de plenos, a parte de la participación en diferentes comisiones, en donde he obligado al presidente del gobierno y a varios ministros a hablar, manifestarse y comprometerse con Canarias. Ésas han sido las únicas intervenciones que han habido para defender a las Islas donde se decide la política nacional y que han permitido advertir de problemas tan acuciantes en la calle como la inmigración, la principal preocupación del 45% de los isleños. También hemos hablado en Madrid de Sanidad, de los menores, vivienda, los incendios de Tenerife y Gran Canaria, la reforma alojativa turística, los Presupuestos Generales del Estado. Ha sido una etapa muy intensa y muy interesante porque se ha debatido desde el Estatuto de Autonomía de Canarias a la Ley de la Memoria Histórica.
-¿Qué ha impedido la aprobación del Estatuto de Canarias?
-El Estatuto ha sido dinamitado por el PSOE en Madrid aplicando criterios para castigar a los isleños mientras se utilizaban los mismos valores para aprobar el de otras comunidades autónomas.
-¿La presencia de Juan Fernando López Aguilar en Canarias ha llevado a los socialistas a variar el apoyo que manifestó en la Cámara autonómica en la etapa de Juan Carlos Alemán?
-El Estatuto de Autonomía de Canarias se aprueba con el respaldo del PSOE de Canarias y no del PP, y se presenta en el Congreso de los Diputados. En ese momento, tanto la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, como el propio portavoz del Grupo Parlamentario Socialista exige a Canarias que para la aprobación definitiva se sume al consenso el PP. Eso fue a mediados de 2007. CC consigue el apoyo de los populares. En todo estatuto los temas fundamentales son las competencias y la financiación. CC y PP llegan a un consenso en la línea de lo que ha acordado el PSOE en otras autonomías. Sin embargo, los socialistas, ante la rabieta de López Aguilar de no lograr entrar en el Gobierno de Canarias, plantean que no va a haber estatuto si su partido no entra en el Ejecutivo y, además, lo condiciona a la reforma electoral. El PSOE dice que lo único importante en la reforma del estatuto es la Ley Electoral y nosotros decimos que Canarias no es distinta al resto de los estatutos. Estábamos dispuestos a hablar de reforma electoral si se resolvían las otras dos premisas. Pero el PSOE de Madrid no ha aceptado la decisión de su delegación en Canarias.
-¿Ferraz ha sido más crítico?
-El PSOE de Madrid ha dicho que el REF de Canarias se puede cambiar por acuerdo del Gobierno central, sin otros trámites. Desblinda el REF, no da competencias a Canarias que sí se otorgan a otras autonomías en sus estatutos. Tendremos que esperar a las nuevas elecciones para hablar del estatuto. Es sorpresivo que el portavoz del PSOE en la comisión del estatuto, Ramón Jáuregui, dijera que había posibilidades de un consenso y luego vino a la última reunión con la cabeza gacha y sin mirar a los ojos para decir que tenía instrucciones de no aceptar los temas competenciales ni los de financiación. Y por razones políticas exclusivamente
-¿Ha sentido vértigo de compartir negociación con políticos de la talla de Alfonso Guerra?
-Cuando una está en el Congreso de los Diputados ve las diferencias de categorías. Durante la celebración de las sesiones, gran parte de sus señorías abandonan el hemiciclo y sólo acceden en el momento de las votaciones. Son muy pocos quienes siguen todos los debates. Entre ellos, Alfonso Guerra es uno de los pocos diputados que permanece siempre en la Cámara, que cumple su actividad parlamentaria, al igual que me ocurre a mí, que sigo todos los debates se hable o no de Canarias. Alfonso Guerra es una persona serena, de gran talla intelectual, de consenso, con una visión de estado y un nivel totalmente distinto al entorno que tiene el actual presidente, el señor Zapatero, que me parece profundamente mediocre.
Las enmiendas del olvido
-¿Qué le ocurrió a CC, que se despistó a la hora de registrar parte de sus enmiendas a los Presupuestos Generales del Estado?
-No hubo ningún despiste. Fue un problema informático y de correo electrónico. Las enmiendas se prepararon y se remitieron al Registro. Eran más de cien folios y 5 ó 6 de ellos se trabaron en ese envío electrónico y no se pudo detectar porque era el último día de presentación de enmiendas. Advertí que faltaban enmiendas cuando, por la noche, al pedir una relación del registro de las 60 enmiendas, detecto que no está la de la catedral de La Laguna. Había sido presentada pero no había llegado. Pero este asunto no será problema porque se unificará con otra que había registrado con la catedral de Las Palmas. Y el resto se va a presentar en el Senado sin problemas.
-En el debate de la Ley de la Memoria Histórica, ¿se sintió sola por el abandono en la votación de su compañero Luis Mardones?
-No. Nadie discute el derecho a las pensiones, o tener la tumba de tu familia, los derechos civiles, la anulación de antecedentes por juicios. La memoria histórica es importante para CC porque el propio nacimiento de esta formación viene arropada por gente estuvieron en Fyfes y/o en el exilio. El problema de esta ley estuvo en que el PSOE la presentó sin ningún tipo de consenso y para un tema de echar en cara. Sólo estaba pensando en los suyos, en aquella parte de la izquierda que fue represaliada cuando la Guerra Civil y la República implicó la muerte, la represión, la incautación de bienes y el exilio tanto de gente de izquierda como monárquica o republicana. Eso sin obviar la persecución religiosa que, gracias a CC y CiU, tuvo que corregir el PSOE.
-¿Y por qué abandonó la Cámara Luis Mardones?
-Planteó razones familiares, fundamentalmente de su esposa, y advirtió que no se encontraba cómo a la hora de votar esa ley. Había uno o dos artículos con los que moralmente no estaba de acuerdo y por eso no los votó porque no quería que se visualizara ni que estaba en contra de la ley, ni que votara distinto a lo que opinaba su partido. Me pareció muy bien que saliera de la Cámara, máxime cuando mi voto fue fundamental para la aprobación de los artículos. CC votó con el PSOE incluso en contra de los partidos de izquierdas que no estaban de acuerdo.
-Francamente la relación de CC y PSOE es bastante peculiar. Veces tan cerca, otras tan lejos?
-La gran diferencia de CC respecto al resto de formaciones es que nosotros votamos aquello que sea lo mejor para Canarias, mientras que el resto lo hace en función de si lo presenta su partido o no. Nosotros vamos a apoyar las enmiendas de los Presupuestos Generales del Estado tanto las de Román Rodríguez, como las del PP y del PSOE que sean para Canarias. Y en el resto de los proyectos de ley, votamos en conciencia y conforme a nuestro programa electoral o del criterio de la racionalidad, no desde el sectarismo político. Nosotros no tenemos un pacto ni con el PP ni con el PSOE en Madrid.
-Pero en el caso del Senado, algunos socialistas de Tenerife presumen de que el también presidente del Cabildo, Ricardo Melchior, puede intervenir gracias al tiempo que el cede el PSOE?
-Eso no es cierto. CC tiene grupo en el Senado. En los últimos meses, CC ha votado con CiU y el PP y ha bloqueado muchos proyectos de ley, porque el grupo socialista no tiene mayoría en el Senado. La mayoría de CC, CiU y el PP se ha ejercido continuamente. Somos los únicos que votamos en función de los asuntos, no en ese paripé que es la política nacional, que dividen a este país.
-¿Cuáles son las relaciones con el PSOE? ¿Están a expensas de las elecciones nacionales del próximo mes de marzo?
-No. Una cosa son las relaciones del PSOE en Canarias, con esa actitud de insulto permanente, descalificación y crispación que tiene su líder, Juan Fernando López Aguilar, que no está en línea de otros dirigentes socialistas de las Islas, caso de Jerónimo Saavedra, presidente del PSOE, o de Juan Carlos Alemán. López Aguilar, con alguno de sus adláteres, está presionando a parte de sus dirigentes en Madrid para que no haya ningún tipo de diálogo entre el Gobierno del Estado y el de Canarias. Esto es lo que está enturbiando las relaciones a nivel nacional.
-¿Está preparada ya para liderar la candidatura de CC a las elecciones nacionales?
-Todavía estamos centrados en terminar la legislatura, pues resta el debate de los presupuestos. Calculamos que en diciembre se determinen los candidatos, lo que marcará el inicio de la campaña electoral que ya comenzó de forma oficiosa en septiembre.
-Pero a nadie se le escapa que usted va a ser la cabeza de lista?
-Pues mire, mi partido no ha tomado la decisión, pero le digo claramente que me gustaría muchísimo seguir de diputada en Madrid los próximos cuatro años. He disfrutado estos cuatro meses de haber regresado a lo que es la política pura. Llevo 25 años en política. Me parece apasionante la política nacional y poder ser la que convierta los asuntos de Canarias en asuntos de Estado. Ése ha sido mi papel estos cuatro meses y deseo que siga así los próximos 4 años.
-¿Va a influir el resultado de marzo en el pacto de Canarias? ¿Si gana el PSOE tendrá el PP los días contados en su acuerdo con CC?
-No. El pacto entre CC y PP tiene muy definida las prioridades de legislaturas y cuál es el equipo que va a trabajar. Está funcionando muy bien y muy coordinado. Tras las elecciones nacionales podrán mejorar las relaciones entre el Gobierno del Estado y el de Canarias que en estos momentos están prácticamente rotas.
-¿Considera que las relaciones con Madrid están prácticamente rotas?
-Sí, no existe comunicación entre el Gobierno Central ni el de Canarias. Paulino Rivero no se ha podido reunir con el presidente de España porque éste último no lo ha considerado a bien con la cantidad de temas de Estado que nos afecta. También hay una relación tensa con los ministros, lo que la impedido una fluidez de los consejeros con el Gobierno Central, más bien presionado por las elecciones de marzo y por la campaña que está ejerciendo el responsable máximo del PSOE en Canarias para cortocircuitar las relaciones institucionales. Eso no aguanta más allá de marzo. A partir de las próximas elecciones el Ejecutivo Central se dará cuenta de que tiene que tratar a Canarias como al resto de autonomías de España.
-¿Cree que CC podrá conseguir un grupo propio en el Congreso?
-En el Congreso de los Diputados se habla de Cataluña, el País Vasco y desde hace 15 años, gracias a CC, también de Canarias. El aliado más serio, más leal y más importantes que ha tenido el Gobierno Central, sea del PP o del PSOE, ha sido CC, véase la política antiterrorista o la exterior. Hemos ayudado a gobernar España.
-¿Cree que le presta poca dedicación a La Laguna por su condición de diputada de CC, como denuncia el PSOE?
-Si eso fuera verdad, creo que los socialistas no lo dirían, porque ellos estarían encantados. Me hace mucha ilusión que el PSOE esté llorando pensado que estoy poquito en La Laguna, y se lo digo de forma irónica. Pernocto allí una noche. Me gusta mucho la declaración que ha realizado el portavoz del grupo socialista que dice que la alcaldesa trabaja sábados y domingo, porque es verdad. De los siete días de la semana, dedico cinco a La Laguna. Igual le ocurrió a Manuel Hermoso, siendo alcalde de Santa Cruz, a Adán Martín, cuando fue presidente del Cabildo, ahora Ricardo Melchior, o también Santiago Pérez en su doble condición de concejal del PSOE en La Laguna y consejero del Cabildo y como lo hace de forma sorpresiva Casimiro Curbelo que es senador, presidente del Cabildo y diputado regional. Voy a seguir mientras pueda compatibilizar el Congreso de los Diputados y la Alcaldía. Es bueno para La Laguna, para Tenerife y para Canarias.
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