La efectividad del Régimen Específico de Abastecimiento (REA), herramienta creada al amparo del Régimen Económico y Fiscal de Canarias (REF) para equiparar los precios de los alimentos básicos a los del resto del continente, fue puesta en duda por la mayoría de los contertulios.
En este sentido, la opinión generalizada fue que este mecanismo repercute en una merma en algunos de los tramos de la cadena, pero que, señalaron, no llega al precio que tiene que pagar el consumidor, mientras que los distribuidores garantizaron su aplicación.
El representante de CCOO, José Miguel González, manifestó que "el uso efectivo que se hace sobre el precio final es bastante limitado", lo que, puntualizó hace que este mecanismo no tenga efectividad.
No obstante, matizó que hay que distinguir entre los precios reales y los que se aplica por la renta y explicó que, en el caso de Canarias, parecen más altos porque la convergencia en salarios es menor que en el resto del territorio nacional y cualquier pequeño incremento de precios resulta más impactante.
Asimismo, manifestó que, si no existiera esta herramienta, los precios subirían aún más, aunque, insistió, es necesario que se aplique con mayor eficiencia.
En similares términos se pronunció Raúl Alonso, de la UCE-Santa Cruz de Tenerife, que abogó por acometer un estudio serio y riguroso para ver la repercusión de las ayudas del REA.
Admitió que los precios están vinculados a la renta y que, en el caso de las Islas, al ser ésta última menor, los consumidores canarios se enfrentan a una mayor carga en su economía familiar a la hora de acceder a los productos, incluso, dijo, aunque el nivel de precios fuese similar. Por lo tanto, manifestó, "estamos en peor situación respecto al abastecimiento de la cesta de la compra".
Apuntó que mecanismos como el REA han permitido que exista un tramo en el que su aplicación es necesaria como consecuencia de la competitividad, aspecto en el que, precisó, ha jugado un papel importante la entrada en el mercado de las grandes superficies en los últimos años, que han roto el sistema hegemónico que había por parte de los importadores locales.
Sin embargo, manifestó que la incidencia en la aplicación el REA queda perdida en el precio al consumidor, ya que, puntualizó, existe un importante sector comercial que asume intermediación, con cuotas de mercado cada vez más fuertes que les permite incidir en él y trasladarlo todo a beneficios. A esto, dijo, se suma su actuación en lo que a la reducción del número de referencias de marcas se refiere.
Desde el sector primario, Henry Sicilia, afirmó que sí se aplica el REA, pero reivindicó una vez más un estudio sobre el seguimiento de la aplicación efectiva del REA hasta el consumidor.
Agregó que los importadores no son los que encarecen el producto, ya que están obligados a aplicar el REA, pero explicó que los incrementos de unos márgenes desproporcionados en la distribución "descalabra" el sistema.
Asimismo, afirmó que a esto se suma una "especulación" en el caso de las Islas menores.
En este sentido, reivindicó la necesidad de disponer de una política agraria comunitaria más dirigida a controlar márgenes comerciales.
Por su parte, el titular de Adican, Jesús Francisco Gómez, insistió en que el colectivo que representa repercute el REA porque "no queda más remedio" como consecuencia de "la alta competencia que existe en la distribución de alimentos".
No obstante, manifestó que, a excepción de un par de productos, el resto de los sujetos a la aplicación del REA no cubren el transporte ni el stock necesario.
Asimismo, recordó que, gracias al Régimen Específico de Abastecimiento, la carne es en Canarias más barata que en la Península, aunque admitió que en el caso de otros productos, como los embutidos y las frutas y verduras, los precios son más caros.
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