CRISTINA ÁLVAREZ, Tenerife
Los Hermanos de las Escuelas Cristianas, propietarios del colegio La Salle San Ildefonso, uno de los centros escolares históricos de Santa Cruz de Tenerife, con implantación en la ciudad desde principios del siglo pasado, han comenzado las obras de ampliación de sus dependencias para ofrecer una serie de instalaciones que complementan su labor docente y además favorecen la práctica de los deportes.
En total, el edificio nuevo tendrá 17.541,25 metros cuadrados de superficie construida y su presupuesto aproximado es de 12 millones de euros.
Nuevas propuestas.- La apuesta por la ampliación del colegio tiene como finalidad entender el actual entorno no sólo como centro educativo, sino como centro integral de servicios, para lo cual han apostado por completar las actuales instalaciones con un equipamiento deportivo de calidad, basado fundamentalmente en la creación de un polideportivo y una piscina cubiertos y sus usos complementarios.
Estratégicamente este equipamiento pretende no sólo dotar al colegio, sino compatibilizar su uso con el barrio y con la ciudad, por lo que estamos hablando de algo más que un equipamiento deportivo, pues se trataría de una apuesta social y de servicios a la comunidad.
Funcionalmente los usos principales son los deportivos (polideportivo, piscina cubierta de 25 metros), aparcamiento subterráneo para más de 300 vehículos y servicios en planta baja. El conjunto del edificio permitirá el acceso diferenciado desde el propio colegio, que será la demanda principal, y desde el exterior compatibilizando sus horarios con el centro.
Adaptación.- Formalmente, el edificio pretende ser respetuoso con lo existente, pero apuesta por la época en que vivimos, por lo que los materiales y las formas corresponderán lógicamente a los tiempos actuales. El edificio por un carácter singular, su escala y su uso, se plantea como una "industria" en la trama urbana de la ciudad, una "fábrica de deportistas y de ocio" que cuenta con un volumen orgánico que resuelve la cubierta del conjunto, revestido de escamas de zinc y abierto en su través con grandes cristaleras y color.
La calidad del espacio interior de los usos deportivos se potencia creando una gran "fachada cubierta" que unifica los dos usos principales resuelta con estructura de madera laminada, paneles de madera hacia el inferior y cobre como elemento de acabado exterior. Espacialmente la piscina y el polideportivo se pueden percibir como un solo espacio, así desde el solárium de la piscina se ve el polideportivo exterior.
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