Hoy en nuestro devenir "pueblo a pueblo" por "EL DÍA de ayer" de nuestra gente, hemos dado un paso más y nos encontramos en Arafo, donde Claudio Fariña nos va a trasladar al pasado de este municipio. Lo hará "recordando aquellas galerías y canales por donde siempre se oía el sonar del agua cuando caía", canales de los que nuestro informante se ocupó durante gran parte de su vida. Así continuamos con nuestro viaje por los recuerdos del sur de Tenerife.
Claudio Fariña ha sido y es "el canalero de Arafo". Uno de esos canaleros de los de antes que se ocupaban de que el agua de consumo y de regadío tuviera siempre un lugar por donde correr segura y llegar hasta su destino. Claudio nació un 26 de octubre de 1931 en la calle General Franco de Arafo. Este arafero, hijo de Pedro Fariña y Lucía Pérez, ha pasado su dilatada vida en Arafo, donde ve cómo pasan los años, pero los recuerdos siguen estando más vivos que nunca.
4.000 pesetas
Claudio asegura que los años de la década de los treinta fueron muy duros, porque después de dos guerras, apenas había nada para comer -como él mismo pudo comprobar en aquellos días-, pero había que seguir "tirando para delante". Claudio no pudo continuar estudiando, porque "no se podía. Había que echar una mano en casa". Así, desde pequeño ayudaba a su padre en las labores cotidianas del campo y en el canal de Araya, donde trabajaba su padre, puesto que ocuparía después nuestro protagonista.
Desde edad muy temprana comenzó a trabajar. "A los 13 ó 14 años ya era peón de albañil en la construcción del ayuntamiento de Arafo, aunque también hacía los canales por donde pasaba el agua". Claudio ha desempeñado a lo largo de su vida multitud de oficios: ha plantado plataneras en una finca en La Hilaria, de la que años después pasaría a ser el encargado, cargo que también ocupó en un empaquetado de tomates. Todas estas actividades las desarrolló hasta el año 1957, momento en el que inicia su labor en la empresa Canal de Araya, reemplazando así a su padre. Por aquel entonces 4.000 pesetas eran su sueldo mensual, que nada tenía que ver con las "cinco pesetas diarias que cobraba mi padre cuando empezó", nos apunta.
Claudio comenzó haciendo los canales por donde circulaba el agua que salía de las galerías para ir a parar bien a los depósitos que se utilizan para regar, o bien a las casas particulares. El canal en el que trabajaba suministraba agua desde Arafo hasta La Cuesta, y él se encargaba de que todo estuviera dispuesto en el tramo que iba desde Arafo hasta la ladera de Araya. En los años sesenta fue ascendido a inspector general del canal", que ya había crecido y llegaba hasta Güímar. Nuestro protagonista controlaba las entradas de las galerías y también las salidas del agua que se suministraba para riego y consumo, asegurándose de que "los temporales o el mal tiempo no destruyeran los canales".
Hacer deporte
"Empecé a hacer deporte sin darme cuenta. Las carreras ladera arriba con las alpargatas fueron mi comienzo. Eran las carreras que hacía a lo largo del canal para hacer algunos recados de mi padre". Sin embargo, comenzó a practicarlo ya de forma más seria o profesional gracias al Frente de Juventudes, según nos comenta. En Arafo por aquellos años se formó un equipo a través del Frente de Juventudes y se iniciaron varias competiciones. "Yo las gané todas. Comenzaba a correr y nadie me alcanzaba". De esta forma, Claudio llegó al estrellato del atletismo regional en aquellos años al ganar el Campeonato de Canarias de Campo a Través. Este buen arafero, un hombre inquieto donde los haya, practicó también lucha canaria en el Chimisay de Arafo, donde salía a bregar a la arena y "más de una vez tumbé a alguno que era más grande que yo", afirma. Recuerda las luchadas en la Plaza de Toros y en El Frontón, terreros habituales para luchadores de aquella época.
Claudio añora hoy aquella "vida sana que llevábamos todos. Antes no sabíamos lo que era la droga, ni el colesterol y vivíamos sin esas preocupaciones". Aquellos años fueron duros, como él mismo reconoce, pero los buenos recuerdos seguirán para siempre en la memoria de este canalero que ve la vida pasar como el agua de los canales en los que trabajó. Nosotros también volveremos a pasar el próximo lunes por Arafo, donde les esperamos. Allí estaremos con don Octavio Pérez, una leyenda viva de la cultura de Arafo. Nos vemos.
FUENTE: ANSINA
domingo.jorge@canaryinfoweb.com
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD