La semana que hoy acaba nos deja otra triste realidad para Tenerife. Los habitantes de esta Isla serán los que menos dinero percibirán en los presupuestos elaborados para 2008 por el vicepresidente y consejero de Economía y Hacienda del Gobierno de Canarias, José Manuel Soria, político oriundo de Canaria, para más señas. Una nueva injusticia que ahora deben subsanar los diputados tinerfeños ?con el jefe del Ejecutivo a la cabeza? en el trámite parlamentario, si realmente es cierto que han accedido a la Cámara para defender los intereses de Tenerife y no los propios o los de la formación política a la que pertenecen. A pesar de que el mismo Soria se ha encargado de resaltar el carácter "solidario y equilibrado" de las cuentas del próximo ejercicio, el análisis detallado de las diferentes partidas refleja otra realidad: que la inversión per cápita en la primera isla del Archipiélago es la más baja. ¿Por qué esta distribución? ¿El tremendo atasco sufrido el martes en la autopista del Norte de Tenerife no es una clara demostración de que esta isla precisa de inversiones en infraestructuras? ¿Tendrán que echarse a la calle los ciudadanos para que el Gobierno tome conciencia de cuáles son las verdaderas prioridades de Tenerife?
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Pero si los diputados tinerfeños deben estar atentos ante el paso de los presupuestos por el Parlamento, con el fin de corregir este nuevo desafuero, más aún han de permanecer alertas frente al futuro estatus de Canarias. Como ya hemos dicho en otras ocasiones, aprovechando el rechazo en las Cortes del proyecto de reforma remitido por el Parlamento canario, hay que plantear un texto más sencillo en el que, en primer lugar, se subsanen las injusticias que recoge su actual preámbulo y que aquí hemos denominado las tres grandes mentiras ?enumeración de las islas por orden alfabético, el "gran" y el diseño del escudo? para colocar a Tenerife y al resto de las islas donde se merecen. Con este fin, nos atrevemos a proponer la creación de una comisión que estudie los tres disparates citados y advertimos de que el actual diseño del escudo hay que modificarlo, ya no sólo por razones históricas, sino también estéticas. Otro tanto sucede con el orden alfabético, una decisión imperdonable y absurda que los ponentes de la reforma deberían algún día explicar, pues lo lógico es que se enumeren por su importancia, como ocurre, por ejemplo, en Baleares.
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Es una cobardía y una traición, sólo se puede calificar así, que algunos diputados que dicen defender a Tenerife votaran a favor del proyecto de reforma del Estatuto de Autonomía. Y lo es también que permanezcan con los brazos cruzados en lugar de reclamar todo lo que Las Palmas ha arrebatado a esta Isla. No habrá paz y armonía en Canarias mientras no se elimine el "gran" y se restituya a Tenerife todo lo que le pertenece. Entre otras cosas, la capitalidad de Canarias, hurtada en 1927, y que ha de ser devuelta, ahora con más razón, pues debe estar ubicada en la isla más importante, tanto por tamaño como por número de habitantes y desarrollo económico. ¿Existe algún argumento en contra para que no sea así? Nos gustaría conocerlo.
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No se puede repetir la "hazaña" de la legislatura pasada en cuanto al Estatuto de Autonomía, pues sólo beneficia a Canaria y a sus aspiraciones hegemónicas. El nuevo texto, además de rectificar el preámbulo, obra de unos malintencionados y acomodaticios políticos, ha de poner las bases para que el Archipiélago alcance su soberanía, un estatus que impediría a la tercera isla continuar con su labor de saqueo y haciendo uso de lo que no le pertenece. De ahí su oposición a la demanda que desde EL DÍA se viene haciendo en este sentido y que sólo persigue defender y reivindicar para Tenerife lo que le corresponde por condiciones naturales y porque lo poseía: consulados, sedes de empresas públicas y privatizadas... Volver a retomar el mismo Estatuto de Autonomía es absurdo.
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Unidos a España , pero dependiendo de nosotros mismos. Ése es el objetivo que persigue para Canarias este periódico y no otro, a pesar de que algún perverso ha pretendido confundir a los habitantes del Archipiélago acusándonos de independentistas y otras monsergas. Y no es una opinión que únicamente sostenga EL DÍA , pues cada vez es más evidente que Tenerife se está radicalizando. Esta Casa sólo se hace eco de la rabia de un pueblo por el despotismo de los partidos estatales, que niegan a Tenerife lo que se da a Las Palmas. El problema es que hasta ahora nadie ha sido capaz de plantarles cara. ¡Viva Tenerife! ¡Viva Canarias, con nuestros grandes amigos, no amos, los españoles!
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Nuestro temor es Canaria y todo lo que hemos planteado en este Editorial tiene como objetivo defender a Tenerife de sus embates. No se puede actuar de forma hipócrita, como aquellos que, tras la división provincial, empezaron a llamar isla hermana a la tercera, para quedar bien. ¡Ojo con esos hermanos que se tragan toda la herencia de los padres! Es tal su ambición que hasta Lanzarote y Fuerteventura, que han alcanzado ya a la capital de Canaria, quieren deshacerse de ese látigo y buscar una salida dentro de las posibles.
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No olviden los nacionalistas y los nacionales que Canarias tiene una hora menos. ¡Por algo será! Ni que el Teide es el pico más alto de España, aunque en realidad está en este Archipiélago. Una prueba más de que de cara al exterior somos simple y llanamente una colonia. ¿Qué somos los canarios? ¿Españoles, europeos, africanos...? Europa nos trata como una región ultraperiférica cuando no somos una región, sino un archipiélago. Por otro lado, ser ultraperiférico no es nada y nosotros queremos ser algo en el mundo. Queremos seguir unidos a España, pero siendo nosotros mismos, sin recibir órdenes políticas y administrativas de fuera.
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También han de tener en cuenta los nacionalistas, tal y como escribe hoy en nuestras páginas Carlos Lugo Sosvilla, "que la autonomía que Canarias necesita no se le dará por añadidura, y nunca será conseguida sin un nacionalismo que puje y empuje por la nación canaria y, por ende, por su soberanía, que tanto monta, monta tanto como Isabel y Fernando en la Corona de Castilla. Porque nacionalismo significa, en su principal acepción, tomar conciencia los pueblos de constituir una comunidad nacional en razón de los vínculos históricos, étnicos, lingüísticos, culturales y económicos, y si un canario niega que no concurren en sus Islas, mejor sería que vuelva a la escuela primaria". Sobra cualquier comentario.
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