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MANUEL REYES REYES ALCALDE DE SAN JUAN DE LA RAMBLA

"A los canarios se nos trata como a ciudadanos de tercera"

4/nov/07 24:41
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R. BARRETO, S.J La Rambla

El alcalde de San Juan de la Rambla, Manuel Reyes Reyes, propone una reflexión en voz alta sobre la coyuntura económica y política de las Islas Canarias, sus retos, inquietudes y aspiraciones de bienestar, progreso, desarrollo y armonía, y sobre cuestiones candentes, como su identidad y el fenómeno de la inmigración irregular, que en su opinión podría representar una invasión encubierta. Sus convecinos revalidaron en las urnas el pasado 28 de mayo su liderazgo, con lo que ya discurren 20 años continuados de gestión al frente de la corporación sin conocer la derrota. En esta entrevista concedida a EL DÍA asegura que será el pueblo el que, "en definitiva", lo retire de la política y que, mientras tanto, estará a su servicio "con honradez y dedicación plena".

-¿Qué concepto tiene usted de la canariedad, de la identidad del país canario?

-A los canarios se nos sigue tratando como a ciudadanos de tercera. Reclamamos el mismo respeto que se le confiere al resto de las comunidades autónomas. No me puedo sentir cómodo cuando no se nos trata como merecemos realmente. El espíritu canario tiene que levantar la voz para defender lo que le corresponde y, si hay que adoptar cualquier medida para hacer valer nuestros derechos de vivir en una tierra con bienestar y en desarrollo, así lo haremos. Pido a todos los canarios que nos unamos como una piña y que superemos las diferencias, que dejemos de darnos bofetadas de un lado y de otro. Aunque no nos guste, tenemos la inexcusable obligación de vivir juntos y participar de nuestra tierra, que debemos defender y proteger para que nuestros hijos la hereden como un legado.

-¿Qué se podría hacer para que Madrid entienda el mensaje de los isleños?

-En Madrid ha habido gobiernos comprensivos hacia la realidad de estas islas atlánticas, alejadas de la metrópolis, pero también es cierto que ha habido otros que no y, actualmente, nos encontramos en esa tesitura, en la que ahora sólo se piensa hacer oídos sordos a nuestras demandas e inquietudes. Todos sabemos cómo han sido las gestiones de Canarias con respecto a la Península, nuestros políticos han conseguido muchas cosas en los mandatos de Adolfo Suárez, Felipe González (en alguna ocasión) y José María Aznar. En este momento, tropezamos con la administración de José Luis Rodríguez Zapatero, un gobierno que viene a imponernos, en cierto modo, cómo debemos vivir en Canarias, máxime cuando somos aptos y suficientes para adoptar las decisiones que creamos convenientes. Sin embargo, nos manda un mensajero de Madrid para que impongan sus leyes en nuestra tierra. Esto pasó en la antigüedad, concretamente durante la República, pero es mejor no hablar de eso. Debemos tener la cabeza fría. Éste es un pueblo soberano y libre de pleno derecho y hemos de ser conscientes de que hemos de seguir adelante, con o sin el consentimiento de Madrid.

-¿Cree factible que Canarias mejore sus cotas de autogobierno?

-Creo que ni Cataluña ni el País Vasco tienen más derechos que Canarias a una autonomía o algo similar; primero, por la lejanía; segundo, porque somos distintos; tercero, porque la insularidad nos une en muchísimas cosas; así como por una serie de razones que son distintas, como la cercanía con África. En estos momentos, estamos abandonados de la mano de Dios, todos los días nos percatamos de que nos está llegando gente en pateras, por barco y por avión, sin que haya un control eficaz. Faltan las medidas preventivas para evitar este tipo de cuestiones. Creo que el Gobierno de España nos tiene más abandonados que protegidos, por eso entiendo que Canarias debe tener una policía y un ejército que la defiendan. A pesar de la representación que tenemos, se da la circunstancia de que debe ser muy poca, cuando tanta gente entra por cualquier rincón, incluso sin ser detectada.

-¿Cómo interpreta ese flujo migratorio irregular constante?

-Los profanos en esta materia nos preguntamos si realmente estamos ante una invasión de Canarias. Se está preparando una invasión propiamente dicha, de manera sibilina, una entrada masiva de extranjeros para hundir las Islas. Se nos quiere arrebatar, de alguna manera, Canarias. Eso nos preguntamos los ignorantes, quienes no sabemos de esas cosas, pero que perturban el ánimo. ¿Cómo hemos de evitar eso? ¿Con los brazos cruzados? ¿Esperando que el Gobierno central siga mandando gente de África para Canarias o que permita que entren? Esto nos indica que nos encontramos en una encrucijada; los canarios tenemos que ponernos firmes y pensar qué se ha de hacer. Yo no digo que no se negocie, pero hay que buscar soluciones. De esta manera no se puede seguir adelante, según mi pobre criterio como alcalde de este municipio. Hay que afrontar situaciones realmente dramáticas, como el paro y la pobreza. No dejo de reconocer que esa inmigración se da con toda la razón del mundo por el estado de miseria que soportan en sus países de origen, pero se ha de establecer un orden, un control. Sin embargo, insisto, a todos los canarios nos preocupa el trasfondo de esta cuestión. Cualquier extranjero puede venir a trabajar con un contrato, como hicieron muchos canarios cuando emigraron al exterior. El canario ha ido por el mundo a trabajar y a luchar. En este sentido, hay que felicitar a los canarios que, a mediados del siglo pasado, dejaron esta tierra para labrarse un futuro y ayudar a sus familias y porque dejaron un hueco para los de aquí, en pleno auge del turismo, como es el caso del Puerto de la Cruz. Las Islas fueron mejorando su economía gracias al turismo y a las ayudas provenientes de Venezuela, Argentina y Europa. Somos unos emigrantes trabajadores. Yo no critico que cualquier ciudadano de otro país venga a trabajar con toda la documentación en regla. Pero no podemos permitir ver gente tirada por las calles en situación deplorable porque no tienen con qué comer.

-¿A qué atribuye esa situación?

-No quiero entrar en este tema porque es un abanico tan grande que no sé cuál sería la maquinaria legal aplicable. La solución de ese problema compete al Estado. Si sigue esa dinámica de entrada masiva de inmigrantes, llegará un momento en que seremos nosotros quienes tengamos que irnos. Tendremos que guardar sus pateras para cuando nosotros tengamos que salir de nuestra tierra.

-¿Cómo valora la confirmación de su liderazgo en las urnas tras los resultados de mayo?

-Hemos tenido la gran suerte de ganar estos comicios locales por quinta vez consecutiva que, por cierto, estuvieron bastante competidos, y con la particularidad de que nos enfrentábamos a dos fuerzas políticas. El pueblo nos otorgó su confianza por mayoría absoluta para seguir gobernando hasta 2011. Hemos cumplido 20 años de mandato, una etapa que ha marcado el despegue económico, social y cultural de nuestro municipio.

-¿Qué ideas marcarán la pauta en este mandato?

-El centro escénico y de la música, que prevemos construir en San José, figura entre las grandes actuaciones de este nuevo ciclo que emprendemos. Esperamos contar con el respaldo del Cabildo de Tenerife y del Gobierno de Canarias para que se haga realidad. Este recurso es fundamental para atender las demandas socioculturales y de formación para nuestros jóvenes y del conjunto de la población. En la línea de impulsar el desarrollo económico en un ámbito eminentemente agrario, hemos apostado por dotar a San Juan de la Rambla de infraestructuras para la capacitación profesional agropecuaria, como la proyectada granja-hotel escuela, pese a las reticencias y actitudes contrarias inexplicables de la oposición por su emplazamiento en la llamada Casa Grande, en Las Rosas. Otras de las iniciativas que marcan la modernidad de nuestro municipio la protagonizan la remodelación de la plaza de San Juan Bautista, en pleno casco histórico; la dotación de un edificio de aparcamientos; el trazado de un paseo marítimo y la creación de una playa en el barrio de Las Aguas.

-Tengo entendido que usted tiene previsto acometer la recuperación de una parte significativa del patrimonio etnográfico y aborigen...

-Intentamos recuperar la fuente situada en el barranco de La Chaurera, allí se localiza un naciente bastante importante; era un lugar de encuentro de la parte alta del municipio: de Las Rosas, La Vera y La Guancha. La gente se desplazaba a ese sitio para abastecerse de agua. Esta fuente era un abrevadero que se utilizaba para abastecimiento de los vecinos, mientras que el agua sobrante se desviaba a los lavaderos. Ahora se trabaja en el proyecto de rehabilitación, una vez que se ha descubierto esa fuente, que todavía está poco estudiada o documentada. Una vez que se haya culminado el proceso de recuperación y de rehabilitación, estableceremos una ruta turística para que la gente vea dónde nace el agua y conozca cómo se empleaba hace tres o cuatro siglos atrás. En fecha próxima, suscribiremos un convenio con la Consejería de Turismo del Gobierno de Canarias para la restauración de los lavaderos. Se da la particularidad de que todavía hay gente que acude a lavar la ropa ahí. Pero todo no queda en esto; también tenemos previsto reparar un pequeño molino que se empleaba para la extracción y transporte del agua y rescatar la historia de nuestros guanches, investigar por qué esos aborígenes de la zona eran conocidos como chaureros.

-Entonces, ¿se ha planteado recuperar aspectos de la costumbre guanche o prehispánica en su municipio?

-Queremos rescatar todas las historias juntas o elementos indicativos de un pasado guanche en el barranco de La Chaurera. Se cree que ahí estaba la residencia del mencey de Ycoden-Daute. Ahora nos hemos centrado enrestaurar la Cueva Negra para dar una salida histórica a esta zona.

-¿Qué impresión le causa la situación económica del Archipiélago?

-La realidad canaria pone de manifiesto que la política que se ha seguido y aplicado en los últimos tiempos ha derivado por derroteros distintos y ajenos a nuestra idiosincrasia; ya no se cultivan los campos, se ha impuesto una dependencia del exterior. Los productos de primera necesidad entran por los puertos y aeropuertos. Lo que consumimos nos entra por los muelles porque se ha abandonado la agricultura y la ganadería. A veces critican a Wladimiro Rodríguez Brito cuando afirma que en Canarias la comida y alimentación de nuestra tierra entra por los puertos y que, en caso de que hubiera cualquier conflicto internacional, tendría consecuencias desagradables para la población. Ha faltado una política de seriedad y de lucha por nuestro sector primario. Se ha primado en demasía el sector terciario. Los campos han sido abandonados y, como no se limpian los montes, el peligro de incendio es mayor.

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