Aunque ninguno de los invitados esta semana al debate de EL DÍA rechaza de plano la unificación de las cinco denominaciones de origen de Tenerife, los plazos para ponerla en práctica y el modelo para hacerlo posible marcaron las diferentes posiciones. La unidad sin dilaciones fue defendida por el presidente de la Asociación de Viti- cultores y Bodegueros de Canarias (Vibocan), Jesús Corvo Pérez, y por el presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen de Abona, Manuel Marrero Reyes.
El consejero de Agricultura, Ganadería, Pesca y Aguas del Cabildo de Tenerife, José Joaquín Bethencourt Padrón, por su parte, apuesta por seguir una hoja de ruta con la vista puesta en la unidad de acción, pero con el consenso previo de todos, mientras que el técnico agrícola José Luis Figueroa de la Paz defiende la existencia de una denominación de origen única, pero con un marco legal flexible que se adapte a las necesidades y las capacidades de cada uno sin poner cortapisas a las empresas que tienen posibilidades de crecer por sí solas. Todos ellos, además, coincidieron en que la diversidad de los vinos de Tenerife en cinco consejos reguladores y cinco denominaciones de origen ha contribuido a mejorar la calidad y les ha conferido valor añadido.
Por ello, todos los invitados convinieron en la necesidad de mantener cierto nivel de diferenciación, de tal forma que la marca única no deje de apuntar a qué zona pertenece cada caldo, un elemento fundamental, tal y como señaló José Joaquín Bethencourt, en un mercado interior que, además, es el principal para esta industria.
Tanto el consejero insular como Corvo Pérez dibujaron un escenario para los vinos de la Isla no excesivamente optimista, con unos costes elevados y un producto orientado hacia un mercado -el de la restauración-, en clara decadencia en lo que se refiere a este sector por la incidencia de unas leyes de tráfico restrictivas con el consumo de alcohol.
Por el contrario, los caldos tinerfeños no han conseguido posicionarse en el mercado que gana peso, el de las superficies comerciales, en el que la calidad -un objetivo que todos dan por conseguido- y un abaratamiento de los costes -la competitividad, en cualquier caso- son fundamentales a la hora de conquistar un buen lugar en los lineales.
Hoja de ruta polémica
El consejero hizo un diagnóstico de la situación según la cual la estructura en la que se asienta la industria vitivinícola tiene 20 años de antigüedad, lo que incide en unos elevados costes de producción que dificultan su competitividad. A esto se suma la situación de un sector que no dispone un sistema de seguros adecuado, por lo que arriesga demasiado a la variabilidad del clima.
En este escenario, se mostró convencido de que la atomización de los vinos tinerfeños en cinco denominaciones de origen es "un lujo que no nos podemos permitir", un punto de vista en el que coincidió tanto con Jesús Corvo como con Manuel Marrero, aunque en su opinión el proceso no debe hacerse de manera inminente, sino unificando, como primer paso, los consejos de regulación en un solo órgano de gestión y dejar para más adelante la marca única.
Precisamente, Corvo criticó al Cabildo de Tenerife porque "ha tardado años en reaccionar" a la situación y no ha sabido imprimir la suficiente diligencia al proceso de unificación de las denominaciones de origen.
Si el consejero defendió la necesidad de seguir una "hoja de ruta", el presidente de la Asociación de Viticultores y Bodegueros de Canarias exigió que se ponga en marcha cuanto antes el proceso para alumbrar "un solo consejo regulador y una única denominación de origen", una decisión con la que, a su juicio, "todo el mundo va a ganar. Nosotros -añadió- creemos que ya ha llegado el momento".
Tras recordar que "la decisión fue tomada hace dos años por el 90%", defendió que el Cabildo ha hecho "oídos sordos a esta exigencia", una crítica con la que Bethencourt no se mostró de acuerdo.
"Llevamos más de cuatro años para tomar la decisión, pero han sido años perdidos porque el sector no ha tomado decisiones y el Cabildo ha tratado de mediar", explicó el consejero, que expuso la oposición que ha mantenido con respecto al proyecto de unificación la denominación de origen Tacoronte-Acentejo, la más consolidada de las cinco y cuyo consejo regulador es el principal detractor de una sola marca.
El consenso necesario
"Precisamente por ello, y para mediar, el Cabildo puso sobre la mesa la propuesta de seguir una hoja de ruta, en aras del consenso y a pesar de que estamos a favor de una única denominación", explicó José Joaquín Bethencourt, quien advirtió de que lo que sobra "es crispación".
Esta argumentación no convenció ni a Jesús Corvo ni a Manuel Marrero. Si el primero dijo que con la unificación "todo el mundo va a ganar" y defendió que "Tacoronte y La Orotava van a seguir existiendo mediante las subzonas", el segundo rechazó completamente "las hojas de ruta. Teniendo calidad -insistió-, ¿por qué no ir a la unificación ya? ¿a quién perjudica?", se preguntó para asegurar que "el nombre de Tenerife beneficiará a la venta de vinos de la isla y la venta de los vinos promocionará a Tenerife en el mundo".
José Luis Figueroa, por su parte, abogó por mantener tres niveles en la comercialización porque, recordó, "hay bodegueros que tienen opciones para salir al mercado bajo la marca de Canarias, otros bajo la de Tenerife y otros según sus comarcas. El marco tiene que ser flexible", defendió para advertir que, en contra de lo que aseguraron tanto Jesús Corvo como Manuel Marrero, "nadie puede garantizar que saliendo al mercado bajo el paraguas de Tenerife el sector va a salir adelante".
Para este técnico agrícola, "no se puede frenar a nadie y si hay alguien en Canarias que tiene la capacidad suficiente, se debe respetar por una cuestión de pura competitividad. Lo que le pido a la Administración es un marco flexible para dar libertad a la iniciativa privada", añadió.
Unidad y diversidad
A pesar de los matices de los diferentes discursos entre los invitados al debate, todos ellos coincidieron en resaltar la necesidad de mantener las denominaciones comarcales como subzonas dentro de la marca única.
Pese a admitir que "el nombre de Tenerife tiene un valor incalculable", el consejero de Agricultura del Cabildo recordó que el mercado principal de los vinos de la Isla es, precisamente, el interior, con unos consumidores para los cuales la diversidad es fundamental. "Dentro tenemos que vender diversidad porque, si no, vamos a vender menos", alertó.
A su juicio, "está bien la existencia de un marco centralizador, pero sin ignorar el potencial de cada una de las comarcas", ya que, defendió, "no podemos arriesgar todo en manos de un único valor", añadió Bethencourt, que se mostró partidario de conservar, junto a la denominación única, una diferenciación por comarcas, opinión que contó con el apoyo del presidente de la Asociación de Viticultores y Bodegueros de Canarias.
También José Luis Figueroa de la Paz insistió en esta cuestión al mostrarse partidario de la diversidad para "cuidar el posicionamiento de nuestros productos, pero sin perder lo ganado" con la diferenciación entre comarcas y pese a admitir que la unidad de acción entre todos los actores del sector redundaría en una "disminución de los costes".
Texto: Nacho Martín y Miguel Ángel Ruiz. Fotos: María Pisaca
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