Santa Cruz de Tenerife

La reina de Roque Bermejo La reina de Roque Bermejo La reina de Roque Bermejo

Fidelina Gallardo tiene 72 años y es la ventera del caserío de Roque Bermejo. Cuenta que ha pasado muchas penurias y que envidia a los jóvenes de hoy en día por lo fácil que lo tienen para conseguir trabajo y vivir bien.
CRISTINA ÁLVAREZ, Tenerife
28/oct/07 1:36 AM
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Roque Bermejo cuenta con once viviendas, de las que una es la de Fidelina Gallardo Peña y Adolfo Romero del Castillo. El matrimonio compagina su estancia en caserío con su otra residencia en El Suculum. Los dueños de las restantes viviendas sólo acuden algún que otro fin de semana y por el caserío sólo se ven tres o cuatro senderistas que se acercan a un rincón de Anaga, donde llega el agua, pero no la luz.

Fidelina Gallardo tiene 72 años y nació en una cueva donde residían sus padres en La Punta de Anaga, en un pueblecito que llaman de La Bodega. Cuando cumplió 23 años se casó con Adolfo Romero y se marcharon a vivir a Roque Bermejo. Los tiempos eran otros y en este caso, la nueva pareja se trasladó a casa de su suegra en Roque Bermejo donde ocuparon "un cuartito donde había una cama, la cocina y lo demás".

La pareja tuvo dos hijos, pero las vivencias de ambas generaciones en nada se parecen.

Las dificultades de una generación por sobrevivir se contraponen con las comodidades de que disfrutan los jóvenes en la actualidad, donde tienen más posibilidades de ganarse la vida y cuentan con diversiones y medios que les permiten una existencia más holgada y sin apuros económicos.

Traje de 30 duros.- Recuerda Fidelina Gallardo que su vestido de novia se lo confeccionaron en Igueste, con un trozo de tela de cuatro metros. "Era un vestido muy sencillo y llegaba al tobillo. Hacerme mi traje de novia me costó 30 duros y los zapatos 15 duros", cuenta.

Esta valiente mujer comenta que "mi marido y yo fuimos como niños al matrimonio porque antes los padres no contaban nada a los hijos sobre estas cosas y enseguida me quedé embarazada de mi primera hija. Como no sabía nada tuve que ir a dar a luz a casa de mi madre".

La dueña de la ventita de Roque Bermejo recuerda que con siete años se encargaba de atender a sus hermanos y, cuando cumplió ocho, cuidaba cabras y vacas.

Tras contraer matrimonio atendía su casa y subía petróleo o lavaba, mientras su marido se dedicaba a la pesca.

"Antes se vivía con miseria y hoy, se puede decir que uno vive rico. Yo me acuerdo de cambiar pescado por papas y otros alimentos para hacer de comer. Mi suegra me dio dos gallinas y así íbamos tirando. Pasé la pena negra. A mi primera hija le tuve que dar el pecho 23 meses porque no teníamos casi nada", dice Fidelina al tiempo que aclara que "hoy, veo a mis hijos y a la gente con mucha abundancia. Me da envidia porque los veo disfrutar de todo. Ahora se pueden poner vestidos cada vez que quieren y antiguamente, sólo teníamos un vestido, lo lavábamos y nos lo poníamos de nuevo".

Época de penurias.- "Mi marido gana 500 euros y nos lo pasamos con ese dinerito. A veces me falta y otras pocas me sobra un poquito. Lo que deben tener en cuenta ahora la juventud es que deben adaptarse a lo que ganan", dice con cierta resignación.

Recuerda que hace años, en Roque Bermejo comían pescado, cazuela con gofio revuelto, potaje de berros y ñames.

Fidelina Gallardo confiesa que "yo envidio a la juventud de hoy en día porque tienen mucho donde gozar. Tienen dinero, casa, coche y trabajo, van a todos sitios y disfrutan mucho de la vida. Yo... a veces me pongo a pensar que me hubiera gustado vivir en esta época y ganar más de mil euros, pero no fue así. Ahora se vive con mucha comodidad y antes no".

Al hilo añade la mujer que antes en las casas no habían aparatos de televisión ni radios. Actualmente, en su casa de Roque Bermejo cuenta con un aparato de radio y una televisión, ya que tiene instalada una placa solar, pero la nevera de su ventita funciona gracias al gas butano por lo que su precio y los arreglos son más caros.

"Vendo muy poco, pero llevo más de 30 años en esta venta y me gusta mucho estar en Roque Bermejo porque el aire que se respira aquí no lo hay en ningún otro sitio", dice al referirse a que suele pasar temporadas en su casa de El Suculum, donde afirma no salir nunca de casa y tener la puerta cerrada, mientras que en Roque Bermejo la tiene abierta.

No al derribo.- Fidelina Gallardo considera que "veo mal que tiren las casas de Roque Bermejo porque la gente ha pasado mucho para levantar sus casitas y ahora vienen y dicen que Costas las va a tirar".

La ventera dice que "cuando llegan hasta aquí turistas no compran nada porque todo lo traen ellos, mientras que los de aquí piden agua y alguna cerveza e incluso hasta una botella de vino. Si me piden un kilo de azúcar se los vendo. Todo lo que tengo a la venta lo traigo en barco porque es difícil llegar hasta aquí cargada".

Fidelina gallardo aclara que no tiene miedo cuando se queda sola, ya que tiene la compañía de sus cuatro perros, pero no le gusta que si se ausenta porque hay mal tiempo le entren los dueños de lo ajeno.

"Yo nunca abro la puerta a gente que no conozco. Una vez recuerdo que mi marido estaba en el barco mar adentro con una avería y yo no podía hacer nada. Permaneció en alta mar unas siete horas", dice a la vez que aclara que desde que quitaron una antena de telefonía que estaba ubicada en Las Palmas ya no puede utilizar el teléfono móvil, por lo no le queda más remedio que esperar a que haya buen tiempo y la mar esté tranquila para que vaya a verla su marido.