H.GONAR, S/C de Tenerife
"Nos sentimos abandonados por el ayuntamiento de Santa Cruz, que sólo piensa en playas del siglo XXI y en urbanizaciones de lujo. ¿Dónde está el dinero que obtuvieron con la venta de Emmasa para arreglar los barrios? ¿Dónde están los famosos planes de mejora y embellecimiento para los barrios? ¿Por qué el alcalde don Miguel Zerolo no da la cara y defiende a los vecinos y propietarios de toda la zona? ¿Por qué el ayuntamiento permite que se especule y se masifique toda la zona en detrimento de todos los que vivimos en la zona y usuarios de la playa? ¿Por qué el ayuntamiento no ha informado de sus planes a los vecinos?". Como un examen de conciencia, con este cuestionario, el líder del movimiento vecinal de El Suculum, Ruymán Izquierdo, encabezó la movilización de los barrios y pueblos de Anaga contra una administración con la que no se identifican, según se concluye del extracto del comunicado leído al término de la concentración.
El lugar donde se dio lectura al Manifiesto de Anaga no pudo ir más en consonancia con el espíritu de la protesta: la explanada de Pepe Ramos. El solar que hoy se descubre donde estuvieran los restaurantes de quien fue indemnizado para que no fuera una traba al desembarco del futuro: la playa de Dominique Perrault.
El punto álgido del Manifiesto de Anaga llegó cuando Ruymán Izquierdo planteó lo que definió como "la pregunta del millón": ¿Vale la pena seguir formando parte de un municipio que nos obvia, ignora, no cuenta con nosotros, no resuelve nuestras necesidades y problemas y sólo parece estar al servicio de unos intereses privados y foráneos? ¿Vale la pena?". La respuesta no se hizo esperar. Resonó el no unánime del medio millar de participantes.
Entre quienes secundaron la protesta, rostros conocidos que vuelven a la primera línea de la lucha vecinal tras el descanso de la otra batalla del Plan General. Aportando su "granito de arena", ayer se congregaron desde Rafael González, de la Comisión de María Jiménez, a Conrado u Óliver, que fueran miembros de El Pescador de San Andrés; José Pérez Ventura, de Justicia y Sociedad, o Luján González, presidente de la asociación de vecinos Voz del Valle, el otro colectivo vecinal de Taganana que sirve de alternativa al movimiento más afín al equipo de gobierno de Santa Cruz.
Entre los grandes ausentes, Javier González, "alma mater" de la más que esperada playa de Valleseco, o aquellos que representaron el espíritu de la ciudad juvenil de El Toscal, que se sumaron a las comisiones vecinales que nacieron como setas según se fueron destapando en el verano de 2005 las previsiones urbanísticas del Plan General (PGO) de Santa Cruz. Precisamente, un documento que fue aprobado provisionalmente y que delimitará el desarrollo de la capital según Juan Manuel Palerm y Leopoldo Tabares de Nava, bajo las directrices del equipo de gobierno de Miguel Zerolo y el entonces concejal de Urbanismo, Manuel Parejo.
Si el PGO pareció despertar al movimiento vecinal de Santa Cruz, en una experiencia que intentó capitalizar Asamblea por Tenerife hasta que el vértigo de la convocatoria electoral de las urnas del pasado 27 de mayo hizo zozobrar aquella declaración de intenciones, ahora es El Suculum quien hace suya la demanda de sus convecinos que se dicen propietarios de terrenos que señalan que la Junta de Compensación de Las Teresitas vendió sin su consentimiento a Inversiones Las Teresitas.
Surge así el espíritu de Anaga.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD