DORY MERINO, Tenerife
Ejemplos de generosidad sin querer ser pregonados se producen a diario, como el que ha llevado a una de las enfermeras del Hospital Materno Infantil (Las Palmas) a llevarse a su casa a la pequeña Emira mientras termina de recuperarse de las graves quemaduras sufridas en buena parte de su cuerpo tras caer jugando sobre un brasero encendido en una jaima.
Emira llegó, el pasado mes de marzo a Gran Canaria, después de que en ese momento era presidente del Gobierno canario, Adán Martín, se comprometiese a traerla tras su viaje en enero a Mauritania.
Allí se fue para apoyar el proceso democrático en el país africano y repasar los proyectos canarios puestos en marcha allí, pero se volvió impactado por este caso.
Emira, con seis años, había caído en un brasero en mayo de 2006, accidente del que no pudo ser auxiliada de inmediato por sus padres, que en esos momentos se encontraban lejos, por lo que el 45 por ciento de su cuerpo resultó quemado y, a pesar de llevar ocho meses hospitalizada en Nuadibú, no mejoraba.
Uno de los proyectos de cooperación que mantiene Canarias en el país africano tenía que ver con la ayuda en la gestión y la formación de los profesionales mauritanos en un hospital, donde se encontraron varios casos con tintes dramáticos, entre ellos el de Emira.
La pequeña ha recibido un tratamiento continuado desde marzo, con resultado satisfactorio, de tal manera que ya hace vida casi normal.
El equipo médico del hospital grancanario ha conseguido que se regenere la piel quemada de la pequeña Emira. Aunque también ha necesitado una prótesis para las piernas, en estos momentos hace vida casi normal.
Llegó el momento en el que había que dar el alta a Emira, pero necesitaba estar en contacto con el hospital para sucesivas revisiones. Por ese motivo, una de las enfermeras, que ha solicitado a este periódico permanecer en el anonimato, decidió encargarse de la niña hasta que esté totalmente curada y sin tener que volver al hospital.
El padre de Emira, que acompañó a su hija desde Mauritania hasta Canarias, gracias a la colaboración del Ejecutivo autónomo, tuvo que regresar a su país, pero mantiene permanente contacto con su hija.
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