COLPISA, Madrid
José Luis Rodríguez Zapatero se elevó ayer por encima de los debates que en las últimas semanas han presidido la vida política y, frente a un Mariano Rajoy que le acusó de tibieza con quienes cuestionan el orden institucional, replicó que no discutirá sobre cuestiones que "unen a todos lo españoles".
Los socialistas aseguran que el Partido Popular pretende construir falsas discrepancias para agitar a su electorado con vistas a las elecciones de marzo. Y la estrategia del jefe del Ejecutivo consiste en no entrar al trapo y asegurar que el acuerdo en torno a "la Constitución, la bandera, la democracia, la monarquía y la libertad que conseguimos todos en la transición democrática" es total, para neutralizar sus ataques.
Mariano Rajoy trató de desmontarla durante la sesión de control al Ejecutivo con un argumento: el de que PP y PSOE pueden estar de acuerdo, pero "hoy en España se discute de casi todo" sin que desde el Gobierno se marque un rumbo. "Hay algunas cosas que conviene dejar claras y usted, por acción o por omisión -dijo- no lo ha hecho". El líder del primer partido de la oposición acusó así a Rodríguez Zapatero de intentar desentenderse de problemas que ha generado con su propia actitud.
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