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COMENTARIO INTERNACIONAL ENRIQUE VÁZQUEZ

El regreso de la señora

18/oct/07 07:49
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DECIDIDAMENTE, Benazir Bhutto no tiene miedo, rehusó aplazar su vuelta a Pakistán hasta que el Supremo aclare si la elección del presidente Musharraf es legal y hoy se dará, de entrada, un gigantesco baño de multitudes: cientos de miles de seguidores la aguardan en el aeropuerto de Karachi.

Pero Karachi, la gran metrópoli de quince millones de habitantes, es el corazón del Sind, el Pakistán útil donde el Partido Popular Pakistaní tiene gran implantación. La señora Bhutto no podría hacer esa exhibición en otras latitudes del gran país, es detestada en el noroeste islamista y cuestionada parcialmente en el resto de Pakistán.

El desafío político que supone su vuelta, fruto de un arreglo forzado con el presidente y para repartirse eventualmente el poder con él (con el ejército, de hecho, uno jefe de Estado y ella del gobierno) es también personal. Deberá viajar en coches especiales blindados y a prueba de balas porque es objetivo claro de un atentado terrorista que, siendo mujer -dice ella- llevaría a sus autores a morir abrasados en el infierno por que el Corán prohíbe matar mujeres? Vivir para oír.

Más allá de la peripecia política, social y constitucional de la jornada, el regreso de Benazir a su tierra tras ocho años de exilio es un acontecimiento y prueba, antes que nada, tres cosas:

a) el agotamiento del modelo Musharraf, que, como suele ocurrir con los regímenes militares, no sabe qué hacer cuando termina su función de sanear el escenario y mantener el orden público.

b) la persistencia, pese a todo, de fuerte adhesión del público a grandes partidos (y esto vale también para el perdedor de hoy, Nawaz Sharif, jefe de la Liga Musulmana (N), quien volvió por su cuenta y fue reexpulsado en el acto hace un mes.

c) la operación es de inspiración americana y tiene la bendición de Washington, que quiere una alianza Musharraf-Bhutto para afrontar a fondo el auge del islamismo y poner fin al dominio de hecho que la milicia islamo-talibán, ejerce en la vasta provincia del Noroeste, en la frontera con Afganistán.

Qué resultado dará este montaje es difícil de prever, pero si no funciona bien y relativamente pronto, no habrá recambio a la vista, agotados como están los modelos disponibles. Para empezar el PPP deberá tener éxito en las legislativas de enero o febrero y, con los restos del "musharrafismo" formar un gobierno con mayoría parlamentaria.

 

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