UNO de Mis Platos de mis platos favoritos es la morena frita. Creo que es de los pescados que más sabor atesora en sus carnes y, sobre todo, la gelatina que guarda bajo su piel, llegando a lo sublime cuando la fritura es de calidad.
Hace tiempo que me comentan sobre una casa de comidas de La Matanza, en la que preparan una morena frita de auténtico lujo.
Un colega cocinero me corroboró que la mejor morena frita la preparan en dicho lugar y que es conocido por la Casa del Veleta.
El nombre me parece simpático y alguien con ese cariñoso calificativo debe ser alegre, y creo que gente así cocina de maravilla. Soy de los que piensa que cuando manipulas alimentos, le transmites tu estado de ánimo, bueno o malo claro está.
Fui el mismo día, aunque para encontrarlo se tiene que estar bien atento, pues lo puedes pasar por alto.
Una vez dentro, es como muchas otras casas de comidas: sus mesas de hule, su lavamanos con espejo y pastilla de jabón rosa; vamos, que te sentías como en casa propia.
Al preguntar al corpulento propietario sobre lo que nos podía ofrecer, me miró de arriba abajo y con un gesto me indicó que le siguiera.
Una vez en la cocina, me mostró una bandeja llena de morenas muy frescas, mientras decía que no tenía otra cosa. Elegí una morena mediana.
Como e ritmo de la cocina era bien tranquilo, en la cual no creo haya entrado jamás el estrés, me pedí un plato de queso curado que tenían. Al cortarlo se quebraba ligeramente y su sabor era picantillo que daba gusto.
Al rato llegó la morena frita, su olor era inmaculado y placentero. El aceite estaba nuevo y limpio de partículas, que perjudican el sabor y olor del pescado al carbonizarse durante la fritura.
Desprendía un ligero y agradable olor a ajo frito, la carne con un bonito dorado estaba crujiente en la parte externa e increíblemente jugosa en el interior.
Pero, al llevar a la boca la piel crujiente, con su gelatina fluida por el calor, junto con su carne blanca y suculenta, supe lo que es la gloria.
Si la felicidad de este sitio se mide por la calidad de su morena frita, les envidio, sanamente claro, que si no me quedan mal mis pucheros.
Hasta la próxima semana.
UNO de Mis Platos de mis platos favoritos es la morena frita. Creo que es de los pescados que más sabor atesora en sus carnes y, sobre todo, la gelatina que guarda bajo su piel, llegando a lo sublime cuando la fritura es de calidad.
Hace tiempo que me comentan sobre una casa de comidas de La Matanza, en la que preparan una morena frita de auténtico lujo.
Un colega cocinero me corroboró que la mejor morena frita la preparan en dicho lugar y que es conocido por la Casa del Veleta.
El nombre me parece simpático y alguien con ese cariñoso calificativo debe ser alegre, y creo que gente así cocina de maravilla. Soy de los que piensa que cuando manipulas alimentos, le transmites tu estado de ánimo, bueno o malo claro está.
Fui el mismo día, aunque para encontrarlo se tiene que estar bien atento, pues lo puedes pasar por alto.
Una vez dentro, es como muchas otras casas de comidas: sus mesas de hule, su lavamanos con espejo y pastilla de jabón rosa; vamos, que te sentías como en casa propia.
Al preguntar al corpulento propietario sobre lo que nos podía ofrecer, me miró de arriba abajo y con un gesto me indicó que le siguiera.
Una vez en la cocina, me mostró una bandeja llena de morenas muy frescas, mientras decía que no tenía otra cosa. Elegí una morena mediana.
Como e ritmo de la cocina era bien tranquilo, en la cual no creo haya entrado jamás el estrés, me pedí un plato de queso curado que tenían. Al cortarlo se quebraba ligeramente y su sabor era picantillo que daba gusto.
Al rato llegó la morena frita, su olor era inmaculado y placentero. El aceite estaba nuevo y limpio de partículas, que perjudican el sabor y olor del pescado al carbonizarse durante la fritura.
Desprendía un ligero y agradable olor a ajo frito, la carne con un bonito dorado estaba crujiente en la parte externa e increíblemente jugosa en el interior.
Pero, al llevar a la boca la piel crujiente, con su gelatina fluida por el calor, junto con su carne blanca y suculenta, supe lo que es la gloria.
Si la felicidad de este sitio se mide por la calidad de su morena frita, les envidio, sanamente claro, que si no me quedan mal mis pucheros.
Hasta la próxima semana.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD