Al director general de Personal de Educación
Muy señor mío, como no puedo hablar directamente con usted, pues no me da cita, le escribo al periódico. He sido despedida después de 11 años demostrando día a día que soy una gran profesional y que para mí ser docente era la tarea más gratificante que pueda soñar. Gracias a mí se han generado cuatro festivales audiovisuales para mostrar el trabajo fuera de las aulas de mis alumnos, uno de ellos titulado "¡Qué corto!", se realizó en el cine Víctor y, según palabras del gerente, nunca había habido tanto público como ese día.
Me gustaría que se pusiera en mi pellejo. Usted llega a su despacho después de unas relajantes vacaciones y se encuentra con que ya no está su nombre en la puerta, porque en todos estos años ha cambiado la titulación requerida para estar sentado en su sillón, pero usted no ha recibido en todo este tiempo ningún papel o noticia sobre ello. Empieza a llamar a sus superiores, los cuales no le devuelven las llamadas, empieza a leer la legislación que encuentra y se da cuenta de que dos meses después de la sentencia judicial por la cual le echan y un año antes de que realmente le echen a la calle aparece una Ley Orgánica que dice que puede permanecer en su puesto de trabajo aun cuando no tenga titulación (disposición transitoria 14 de la LOE), pues tiene unos derechos adquiridos. Pero, como no puede hablar con sus superiores, esto tampoco sirve de nada. ¿Qué haría usted?
Mi salida ha sido sencilla: pagar una pasta gansa, y eso estando en el paro y sin tener una indemnización por despido, a un abogado para que pelee por mí ante los tribunales unos derechos que me están negando. Pero ¿no sería más fácil poder hablar con las personas que deciden por ti y explicárselo? Yo sólo le pido eso, una cita para que me explique por qué no se me aplica la ley actual y sí una con efecto retroactivo.
Raquel Jiménez Sánchez
(Las Caletillas)
Turistas peninsulares versus Titsa
En septiembre hemos pasado unos días de vacaciones en esa tierra (nos hospedamos en Santa Cruz) y quisiéramos denunciar lo que creemos que es una ilegalidad.
Penúltimo día de nuestras vacaciones. Tomamos un bus en el centro de Santa Cruz con el bono que habíamos comprado al llegar y vamos a la estación para hacer un transbordo y llegar a nuestro destino (en el mismo Santa Cruz). Cuál es nuestra sorpresa cuando intentamos acceder al 2º bus, metemos el bono y nos da como agotado. Efectivamente, sabíamos que nuestros bonos se acabarían con este último viaje y que otro día no tendríamos (nos marchábamos), pero estábamos en un trasbordo y, desde luego, no había pasado la hora que te dan pues nos habíamos montado diez minutos antes en el primer bus.
No podíamos entender nada y le comentamos al chófer que habíamos pagado en el anterior bus y teníamos derecho a transbordo durante una hora (que mirara la hora en nuestros tickets), a lo que nos contesta con una mala educación impresionante que el bono está agotado, que la máquina no puede reconocer que estamos dentro de la hora y que no deberíamos haber dejado el bono a cero si es que queríamos hacer trasbordo. A lo que le contestamos que nadie nos ha advertido de eso, las máquinas expendedoras no lo dicen y que eso es ilegal. Nosotros pagamos nuestros 0,60 ?, como el resto de los usuarios, y que eso nos da derecho al trasbordo en una hora, es indiferente si el bono se te agota con esos 0,60 céntimos o no. Miren que viajamos y nunca hemos visto algo parecido en ninguna otra ciudad. ¿Qué le pasa a esas máquinas? Vemos que han puesto un tranvía nuevo y las máquinas son las mismas, inútiles igualmente ante estos casos. ¿Cómo se permite esta estafa?
Alguien se está llevando mucho dinero a costa de personas de fuera que, como nosotros, no concebimos ni vivimos estas ilegalidades. El chófer nos increpó a salir del bus o pagar un euro cada uno, cosa que tuvimos que hacer. O sea, un viaje por el centro de la ciudad nos costó ¡1,60 ? a cada uno!, indiscutiblemente el transporte más caro que hayamos podido utilizar y, desde luego, sentimos que los chicharreros tengan que soportar un transporte público tan nefasto. Vds. no se merecen eso.
A destacar: 1. Muchos buses pasan cada media hora (aun siendo el centro. Líneas 907, 906 o 136 que van al hospital, por ejemplo, ¿hay más?). El resto (que se suponen que tienen más frecuencia) pasa cuando quieren y las esperas se hacen infinitas (y sin marquesinas para protegerte del maravilloso sol de Canarias, o de la lluvia. Tampoco bancos para sentarte). 2. Centros comerciales sin acceso de transporte en sábados y festivos (por ejemplo) la 906 ya no funciona desde el sábado por la tarde y ésta se conecta con el Meridiano por ejemplo, aunque tampoco llega a esa calle sino a la avenida 3 de Mayo). 3. Poca concien- ciación para el desplazamiento de minusválidos pues casi todos los buses son ¡con 3 escalones! (para la gente mayor también es horrible). 4. Paradas sin información ninguna sobre las líneas que pasan, su itinerario y su horario, cuando te encuentras alguna con información del itinerario resulta que te dicen que no te fijes porque es antiguo, que ya hace años que ese itinerario ha sido cambiado y que, por ejemplo, ya no hay paradas en la plaza de España. En definitiva, moverse por Santa Cruz es horroroso. El tranvía nos ha gustado mucho, pero es francamente caro (no todo el mundo va a La Laguna, pero sí tiene que pagar 0,85 ? para moverse por la capital).
Sres. gobernantes, quizás deberían unificar zonas y tarifas, cambiar las obsoletas maquinitas de tickets que tienen y dejar de estafar al personal pues, por ejemplo, otros compañeros nuestros de viaje tuvieron que sufrir nuestra misma situación en los buses y ser insultados y obligados a pagar de nuevo (ahora, que algunos de ellos pusieron su correspondiente reclamación sobre tal ilegalidad, cosa que nosotros no pudimos hacer por falta de tiempo y que es lo que más hubiéramos deseado).
Esta estafa tendría que haberla denunciado la prensa hace ya mucho tiempo, y estamos seguros de que insistiendo e insistiendo esto ya no existiría, puesto que los que lo están padeciendo son Vds., los canarios, que llevan admitiendo esto toda la vida (aunque todos en las paradas del bus estén comentando lo mismo: se quejan del mal servicio, del problema de los bonos sin el trasbordo correspondiente cuando se acaban, del precio, etc. etc.). No lo permitan.
Por lo demás, tienen Vds. una tierra preciosa y que nos ha tratado fantásticamente bien (a excepción de los empleados de Titsa). Regresaremos en fechas próximas y esperamos? no encontrarnos con esto de nuevo.
M. G. y unos turistas anonadados
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