JORNADA, S/C de Tenerife
Han pasado siete jornadas, pero el Tenerife no termina de convencer ni por juego ni por resultados. Los números no resultan alentadores. Su ritmo puntuativo, tendente a la permanencia -sin más- no parece concordar con el deseo institucional de "bailar" esta temporada entre los mejores.
Por otra parte, el fútbol no se torna brillante. Más allá de un planteamiento táctico, de un tiro por dentro u otro por fuera, de la estrategia y sus vaivenes, el equipo de Oltra no engancha con su afición, que ya el domingo exhibió algunas muestras de desánimo.
Tal vez, el listón quedó demasiado alto tras el encuentro frente al Cádiz, en el que el equipo gustó, y mucho. Pero lo cierto es que las siguientes jornadas no han ofrecido prácticamente nada, salvo la certeza de que existe una plantilla con buena técnica, un delantero con olfato realizador y una defensa capaz de pasarse dos semanas sin encajar, pero también de recibir cuatro tantos en un solo encuentro. El desánimo parece haberse instalado, quizás de manera prematura, en el Heliodoro.
Dejando al margen las consideraciones técnicas y psicológicas, lo cierto es que existe cierta preocupación en el seno del club, donde se asiste con expectación al momento deportivo irregular del equipo.
Sobre el terreno de juego, el diálogo parece imperar una vez más. Ayer, José Luis Oltra volvió a repasar con sus futbolistas lo sucedido en el último encuentro. La charla es algo habitual en los post-partidos del Tenerife. El técnico recibió de manera añadida la visita del director deportivo de la entidad, Alfonso Serrano, con quien también estuvo conversando durante algunos minutos, algo que también es frecuente, aunque la concatenación de resultados irregulares realza más las presencia de Serrano en los entrenamientos.
José Luis Oltra reitera que el equipo se encuentra en una buena línea, que él está tranquilo porque el equipo le transmite cosas positivas. Esa opinión no coincide con la de quienes consideran que el Tenerife de los casi diez mil abonados no tiene perspectivas más lejanas que las de las últimas campañas.
Por suerte o por desgracia, el fútbol no da tregua. La oportunidad de mañana frente al Málaga parece inmejorable para disipar tanta duda. Y luego, Castellón y Éibar para dejar claro que el Tenerife esta Liga es de arriba, no de abajo.
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