UN MEDIO DE COMUNICACIÓN pretende darnos lecciones de ética profesional, y no es la primera vez que lo hace. La verdad es que no sabemos si atribuir estas salidas al cinismo o al entusiasmo atolondrado de la juventud. Al autor de esas admoniciones le contestamos con aquella frase que tanto gustaba usar el gran periodista Luis Álvarez Cruz, parafraseando al Quijote: "Contente, muchacho, contente, que toda afectación es mala".
Nos referimos, para quien no lo haya adivinado, a una columna que el director del que, según dice, es el decano de la prensa canaria, dedica al pregón de las fiestas de Santa Úrsula. Ese decano que nació en Santa Cruz de La Palma de la mano de profesionales del periodismo, que actuaron como patriotas de su isla y que, por avatares políticos y de intereses plataneros, pasó a manos de gentes inexpertas y ajenas al mundo de la prensa, cerrando su redacción en la isla bonita y abriéndola en Santa Cruz de Tenerife. Tras la reaparición, la egolatría de sus nuevos propietarios les llevó a creerse a la altura del que más ?entienda el lector? en todos los aspectos: ventas, difusión... hasta las tarifas publicitarias las equipararon con las de un medio que estaba, y está, a años luz de ellos en su pretensión de hacerse más importantes de lo que en realidad eran y son. La realidad los devolvió a su sitio y, desde entonces, por muchos zancos que se quieran poner para crecer artificialmente, no llegan a nuestra altura. Al menos hasta ahora, mañana, no sabemos. Pero no sólo están muy lejos en ventas, difusión o saber hacer, incluso en dignidad, patriotismo y, cosa que hoy no abunda, respeto por los lectores y anunciantes. Y para colmo de sus males sigue alojando en su seno a un godo, que no peninsular, aclaramos, al que no pueden echar a la calle, y que con los "geniales" y densísimos y absurdos artículos que le publican para justificar su sueldo, está perjudicando a la empresa y mucho a Tenerife al tiempo que beneficia descaradamente a Canaria. O es un completo ignorante o el ejemplo típico de los godos que repudiamos. Ya le contestaremos punto por punto si es que lo consideramos digno a sus desvaríos godos, estatalistas y procanariones. ¡Pobre su periódico!
Este periódico al que nos referimos no ha podido crecer porque se lo impedía su errónea dirección, una dirección que no se aclaró nunca con lo que tenía en las manos: un pasquín, una hoja parroquial... En fin, lo trajeron de la Península y se convirtió en un godo recalcitrante que ahora, pasado a la reserva, se está destapando con nimiedades, argumentos vacíos y frases manidas contra EL DÍA y su director; con el añadido de su mala costumbre de faltar al respeto. Como aquí siempre hemos actuado con nobleza, también nos tocó aguantar a otro godo embaucador, que sacó buen provecho de su puestos y "tajadas", haciendo pasar por suya la obra de otros.
Lo que nos gustaría saber es qué cosa es ese periódico: qué busca, que defiende, por qué país trabaja, porque su identidad es ambigua: comunicados, anuncios oficiales, un poco de publicidad... y a la papelera. Su nuevo responsable, que hasta hace poco trataba de pasar desapercibido, ahora se ufana de ser un adalid de la ética profesional por haber empezado a informar de José Rodríguez como pregonero de las fiestas de Santa Úrsula; como si ésa hubiera sido siempre su línea de actuación.
Este chiquito, si no es más modesto y se mete con los mayores, lleva mal camino. Y no decimos más porque quien con niños se acuesta con mocos se levanta. Cuando estos propósitos se confirmen y se consoliden, ya diremos de quién o de quiénes hemos hablado, porque hoy no queremos ser crueles con los niños atrevidos. ¡Pobre su empresa! Eso sí, por nuestra capacidad para juzgar profesionalmente, le diremos algo que le va a complacer: la información sobre el pregón de Santa Úrsula de su periódico estaba bien hecha. Por sus apellidos, creemos que el autor de la misma es de aquí, no un godo engolado, pedante y fanfarrón, como los que han sufrido esa y esta Casa. Pero un día replicaremos a las impertinencias de ese otro godo al que habría que poner en la "puntilla" del muelle y darle la patada.
Dicen que ellos sí saben informar por haberlo hecho bien una vez, y dan a entender que los demás no lo hacemos así. Eso es engañar porque, para dar lecciones de ética, ésta hay que practicarla a diario, como hacemos aquí, y no a ratos.
Entre godos procanariones, niños atrevidos, políticos, unos traidores y otros descarriados, y demás ignorantes, anda el juego y el mal de Canarias. De Tenerife.
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