COLPISA, Madrid
Al veto anunciado días atrás por el PP al proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado para 2008 se unieron ayer las enmiendas a totalidad que han decidido presentar los tres grupos parlamentarios vinculados al nacionalismo catalán: CiU, ERC e IU-ICV. En estos tres casos subyace el mismo motivo fundamental: la disconformidad con los términos finales del acuerdo alcanzado entre el Gobierno y la Generalitat sobre la inversión territorializada del Estado en esa comunidad.
En cualquier caso, la única enmienda a la totalidad que seguro permanecerá "viva" hasta la primera votación en el Congreso, prevista para el próximo día 25 (quince días después de cerrarse el plazo para la presentación de esos vetos), es la del PP. No obstante, en CiU parecen esta vez más proclives a mantener la suya hasta el primer gran debate presupuestario, pues el año pasado sólo la retiraron a cambio de la promesa de Zapatero de cumplir al ejercicio siguiente con las previsiones financieras del nuevo Estatuto catalán.
Los nacionalistas catalanes creen que ese compromiso se ha "roto", ya que el proyecto de ley sólo concreta una dotación para Cataluña equivalente al 14,8% del total cuando el estatuto establece un 18,7% (equivalente a su aportación al producto interior bruto, PIB), al tiempo que no se aplica sobre la inversión en infraestructuras que, en su opinión, "no tiene límites". Faltarían, según sus cuentas, más de 700 millones de euros que en el Ministerio de Economía dicen que saldrán de los 6.847 millones (una cuarta parte de la suma global a repartir) que aún restan por "regionalizar". Además, en CiU "no se fían" de esa declaración de intenciones y piden al Ejecutivo que detalle qué proyectos va a financiar en su territorio.
Más gasto social
Los reparos de ERC son similares en el fondo, aunque en las formas se muestran más comprensivos con el Gobierno al calificar como "bueno" el acuerdo inversor para Cataluña, respaldado por un "tripartito" del que forman parte. Eso sí, los independentistas republicanos lamentan la "falta de blindaje" para asegurar que las cantidades pactadas se van a cumplir. Su otro motivo de disconformidad con las cuentas de 2008 son su "escasa orientación social", apreciación que justifican en que este tipo de gasto sólo crece una décima más de lo que se espera para el PIB nominal (6,7%). Además de "otra vuelta de tuerca" en medidas como el "cheque-bebe", piden que se "congelen" algunas partidas, como la de Defensa, y aumentan más otras, como la investigación civil y la dependencia.
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